El por qué no tengo Facebook e Instagram

Estamos en una década muy preocupante, en el que sin darse cuenta las personas han sacrificado aquellos valores suyos que les hace únicos y únicas. Me refiero a la personalidad, al carácter, al sentido común, a la capacidad de tomar las decisiones por nosotros mismos, al razonamiento.

Sin ninguna duda, en países como España hay una perdida muy notable de todos estos valores, comparado con hace veinte años, cuando yo comencé en un proyecto antiguo de bondage. Todo ha cambiado mucho. Me he percatado de que hoy en día, en una amplia mayoría, a la gente le cuesta mucho tomar decisiones, le cuesta mucho ser valientes, y una mala experiencia les transforma su carácter divertido en un miedo que les cohíbe.

Las malas experiencias existen incluso comprando una chaqueta, cuando se estropea la cremallera el primer día de estrenarla. Sin embargo, seguimos llevando chaqueta, y comprando chaquetas, pero lógicamente vigilamos la cremallera antes de comprarla. Es, pues, una mala experiencia que nos ha hecho más fuertes, más precavidos, más cultos, al mismo tiempo que seguimos siendo valientes.

Esto es realmente el buen uso de una mala experiencia. El mal uso es esconderse , es refugiarse, en sobredimensionar un miedo o una experiencia negativa hasta el extremo de perder esa cualidad que nos debería de hacer fuertes, mejores, competitivos, carismáticos.

Son varias las razones por las cuales hay este declive en la personalidad de forma general, y entre éstos incluyo el refugio de los miedos en las redes sociales .

Cuando yo comencé, hace veinte años, no había Instagram ni Facebook y mucho menos Whatsapp. Encontrar modelos era muy distinto, y cuando comenzó su irrupción siempre dije que no iban a traer nada positivo. Se vio muy rápido que la gente comenzó a atreverse en las redes sociales con aquellas palabras o frases que no se atreve a decir en la vida real. Esto es un problema. Esto es perder personalidad, madurez y carácter.

Casi al instante, afloró la obsesión de tener muchos amigos en Facebook o Instagram. En realidad, los amigos de verdad son los de la vida real. Los amigos importantes son los que están a nuestro lado. Si se mira bien, quizá no se tiene ningún amigo en las redes sociales, o a lo máximo cinco o diez. Esta estupidez de querer tener muchos "amigos" ha destrozado la palabra "amistad" y ha hundido el significado de lo que son en verdad los amigos.

También fue sorprendente ver cómo la gente explica a todos los desconocidos y a nivel mundial su día a día, qué come , dónde estudian, con quién viven, dónde trabaja , sus vacaciones, cuándo se va a dormir, qué mira en la televisión , qué piensa, qué ha hecho en su vida, sus sueños, y no explica cuándo folla por la censura de Facebook, que si no… ¡también!.

Vamos a pensarlo un segundo. Todos. ¡Hombres y mujeres, chicos y chicas!. Si un desconocido te pregunta en la calle dónde vives, dónde trabajas, dónde has estudiado, y todo eso que he dicho antes, ¿le vais a responder u os vais a ir?. El 99,99% de personas no responderán a este desconocido. Entonces, ¿por qué coño lo explicáis en las redes sociales sin ni tan siquiera que os lo pregunten?.

Si de por sí es ya irracional, ¡sólo faltaba Instagram! ¡El que faltaba! Si no había bastante con un problema, ¡llega el segundo! ¡El hundimiento de la fotografía profesional!. Llegó Instagram, y todo el mundo comenzó a subir a su perfil muchas fotos , fotos, fotos y fotos, miles por minuto, millones al día. ¡La mayoría, una mierda que dan vergüenza!. Sin embargo, otra vez, a darle su voto a la foto, a lo bestia, a discreción. Es inaudito ver cómo la gente humilla su intimidad, de forma personal, propia y voluntaria, haciéndose los selfies con los móviles mientras están comprando, en la terraza de un bar, jugando con el gato , paseando por la calle, sentados en el sofá, sacándose mocos, o mucho peor todavía, tomando actitudes irresponsables como subidos en las peligrosas alturas jugándose la vida por tener simplemente más seguidores.

¡Increíble! ¡La sociedad se ha vuelto loca!. Tal vez el problema es peor. Hemos convertido las redes sociales en el refugio del miedo, en el lugar donde la gente se atreve a decirlo todo, a discutir, a opinar, a pensar, a enseñar el culo en las fotos y donde tienen la sensación de sentirse queridos e importantes. Mientras tanto, se olvidan de la vida real o, dicho simplemente, se olvidan de la vida. El tiempo pasa, y se pierde.

Podría pasarme horas hablando de todos los peligros y riesgos de las redes sociales, y cómo nos perjudican, pero por mí la gente puede esconder sus miedos donde les dé la gana. Es su problema. Lo curioso es que a mí la gente me mira extrañada, porque no tengo Facebook. No tengo Instagram. No tengo Whatsapp. Ni quiero tenerlos. No los uso. No los miro. ¡Y me da absolutamente igual los seguidores que tenga cada persona, sea uno o sea millones!.

Yo valoro las palabras en persona. Yo valoro la conversación, la sinceridad, la personalidad, el carácter, la madurez, la responsabilidad, y el sentido común. Si quieres hablar conmigo, puedes escribirme un correo. Puedes llamarme por teléfono . Yo respondo. Quizá nos podemos caer bien y ponernos de acuerdo, o tal vez no. Podemos pensar que somos simpáticos, o no. ¡No pasa nada! Hay personas que somos muy distintas, que pensamos muy diferentes. Por eso existe los debates, el respeto , e incluso por otra solución la indiferencia. Esto es la vida. Somos personas. ¡No perfiles!.

© 2017 - 2018 Exotic Bondage.com