El vergonzoso atraso sexual de las televisiones en nuestro país

Las televisiones españolas, y los medios de comunicación españoles, arrastran en casi toda su historia un suspenso mayúsculo en la asignatura de hablar de sexo. Acumulan un vergonzoso retraso cultural en la responsabilidad, madura, ética y democrática, de hablar de sexo, bien sea como programa temático, como noticia o como reportajes, y en estas fechas todavía sigue empeorando.

Este es un problema histórico heredado de esa España antigua sometida al régimen dictatorial franquista. Aquella fue una época de mucha censura, y nos explicaban las generaciones superiores, de los padres, de los abuelos e incluso bisabuelos para la gente más joven, que en su juventud la pornografía estaba prohibida. Estaban prohibidas en España las revistas porno, y esas películas de cine que revolucionaron la cultura sexual en la década de los 70, como fueron "Emmanuelle", "Historias de O", "Garganta Profunda" y la mítica "El último tango en París", tenían que ir a Francia y Perpinyà para verlas, porque en este país estaban prohibidas.

Porque sí, "Garganta Profunda" fue una película de cine en el año 1972 para ser exactos, aunque hoy en día el término "garganta profunda" es hacer una mamada hasta la garganta.

Aquella cultura atrasada decía estupideces impresionantes, y el país se educó mediante el sistema "prueba - error, prueba - error", pero se asumió porque no había educación sexual. No había educación sexual en casa, no había educación sexual en la televisión, no había educación sexual en los institutos ni en las escuelas, y el sexo estaba casi demonizado por las autoridades políticas y religiosas. El sexo era pecaminoso, y la cultura popular estaba invadida de culpas y estigmas. Era pecado ser madre sin estar casada, y se decía que por masturbarte te podías quedar ciego o te salían granos en la cara.

La censura alcanzaba por supuesto la televisión, y explicaba el genial "Chicho" Ibañez Serrador, en su histórico concurso "1,2,3" de Televisión Española, que los censores del Gobierno medían las minifaldas de las azafatas del programa, para comprobar que no eran demasiado cortas.

En el año 1975 terminó la dictadura franquista, y llegó la libertad que tanto ansiaban los españoles. Comenzó las luchas y las conquistas de las libertades, laborales, sindicales, ideológicas, y por supuesto llegó la época dorada de la pornografía y la prostitución a un ritmo de vértigo. La sociedad estaba muy reprimida desde hacía bastantes décadas, pero en televisión la libertad sexual no llegó tan rápido, ni tan acelerado, ni tan libre.

Existieron, sí, algunos programas de sexo.

El pionero de todos los programas televisivos fue "Hablemos de sexo", del gran creador Chicho Ibañez Serrador, que se emitía en Televisión Española TVE desde el 5 de marzo de 1990 hasta el 17 de diciembre de 1990, para ser exactos. El programa fue un éxito por su valentía, en una época donde todavía había personas que no sabían qué es el fetichismo o qué es un condón. Fue el primer programa que habló de forma natural y abierta de sexo, pero cabe resaltar que fue en el año 1990, quince años después de terminar la dictadura. La televisión española ya iba tarde, muy tarde.

Doce años más tarde, llegó otro programa recordado. Fue "Me lo dices o me lo cuentas", que se emitió entre los años 2002 y 2004 en TeleMadrid, y fue presentado por la psicóloga y sexóloga Lorena Berdún.

Lorena Berdún ya era conocida por su gran éxito al hablar de sexo en un programa de radio que tenía atrapada a mucha gente. Fue el programa "En tu casa o en la mía", en la emisora de "Los 40 Principales", desde el año 1998 hasta el año 2002 ambos inclusive, y contaba con grandes números de audiencia fiel que podía hacer consultas.

Su forma de hablar de sexo, natural, espontánea y sin tapujos, convirtió el programa "Me lo dices o me lo cuentas" en una propuesta inolvidable para sus miles de seguidores y seguidoras. Era un programa educativo y divulgativo, y en ocasiones lo dotaba de un aire pícaro con el necesario entretenimiento que necesita la televisión.

El éxito de este programa atrajó de nuevo la atención de Televisión Española, que puso a Lorena Berdún como presentadora del nuevo programa "Dos Rombos", que se emitió en los años 2004 y 2005, como un espacio de información sexual, donde el público otra vez podía participar. Fue principalmente un programa básico de divulgación sexual, a pesar de que había otras secciones como reportajes y entrevistas, pero la realidad es que la única fórmula por la que han apostado las televisiones españolas ha sido las consultas y la básica divulgación.

Por aquel entonces, surgieron otras fórmulas para hablar de sexo en televisión, y en este capítulo destacó la mediática sexóloga Carmen Vijande, con su propia sección dentro del programa "Crónicas Marcianas", presentado por Xavier Sardà. La sexóloga Carmen Vijande era una señora mayor, a quien mucha gente la llamaba de forma amistosa "la abuela sexóloga", pero se ganó el respeto y la admiración del público hablando de sexo, a pesar de su edad. Era una mujer rigurosa, muy profesional, con carácter, que se tomaba la educación sexual con naturalidad y seriedad, pero al mismo tiempo tenía un buen don comunicativo. Se entendía perfectamente sus explicaciones, y atrapaba la audiencia.

Carmen Vijande dejó huella en la televisión, y es una de las sexólogas históricas que han aparecido delante de las cámaras.

Terminados estos programas, y de nuevo con el vacío histórico del sexo en la televisión, tomó el relevo "Todos ahhh 100", que se emitió en La Sexta TV. Si no estoy mal documentado, y espero que no, en aquella época La Sexta tenía dos canales, y se emitía en el canal "La Sexta 2" durante 4 temporadas, desde el año 2006 hasta el año 2009 concretamente.

El programa estaba dedicado al sexo. En su apartado de entrevistas, llegaron a salir personajes famosos muy conocidos hoy en día, como la cantante Edurne. Se emitía en horario muy tarde, porque el programa aportaba un mayor atrevimiento, comparado con programas emitidos en años anteriores. Se hablaba más de porno, de juguetes sexuales, había también reportajes en cine y moda, y buscaban en ocasiones su lado más erótico, queriendo romper tabúes con naturalidad y humor.

En realidad, esta evolución y mayor implicación es lo que tocaba, dado ya estábamos dentro del siglo XXI por si alguien no se había dado cuenta.

Sin embargo, ningún programa consiguió romper de manera definitiva los miedos, los estigmas, los tabúes, la incultura y los prejuicios, en verso al sexo. Todas las televisiones se comportaron como si hubieran dado a estos programas y profesionales un permiso temporal, el cual, una vez finalizado, no se volvió a renovar. El miedo, los prejuicios, los tabúes, seguían patentes y reinando.

Hablando de sexo no puedes olvidarte de la picardía, de la travesura, del morbo. No estamos en la Edad Media. No gobierna la Inquisición, y sin estos ingredientes los programas pasan sin pena ni gloria. No son combativos, no son agresivos, no se rebelan contra las doctrinas moralistas puritanas impuestas en la sociedad, y como todos los programas se engloban en un ostracismo mediocre y vulgar.

En el año 2019 se hizo un programa de sexo en el canal de televisión "Cuatro", titulado "Mónica y el sexo", que fue un fracaso de audiencia, y cuyo resultado fue muy decepcionante.

Las expectativas del programa eran ambiciosas. La protagonista era Mónica Naranjo, cantante y artista mundialmente famosa, con legiones de miles y miles de seguidores y seguidoras por su música en todo el mundo, pero la apuesta no cuajó, y presentó unas audiencias muy bajas. Se excusaron con el tardío horario, pero en mi opinión personal esta no fue la causa de su fracaso. Hubo muchos comentarios negativos acerca de la actitud de la protagonista, y los cuales todavía se puede leer en redes sociales y por toda la red, pero en mi opinión el programa tuvo un enfoque totalmente equivocado en todos los aspectos. Se equivocaron en los profesionales que aparecieron en los programas, se equivocaron en el tratamiento, fueron muy poco valientes, estuvo poco documentado, no fue moderno, y tal como era de esperar, se dejó de emitir en pocos meses, con una audiencia en números muy bajos.

Hoy en día, en las televisiones españolas casi es un milagro ver un reportaje hablando de sexo, y los programas de sexo siguen siendo permisos temporales que se emiten cuando todo el mundo está durmiendo.

Sin embargo, las bromas sexistas estúpidas, ridículas, patéticas, machistas y sin puta gracia, abundan por doquier. Las frases con doble sentido, como por ejemplo "un pepino grande", "esto sí son melones", o "me gustan grandes y gordas", y rimas penosas y vulgares como "cinco, por el culo te la hinco" abundan por la televisión. ¡Y se parten el culo de risa! Esta es la patética cultura sexual que se escucha en televisión, a pleno año 2020 cabe recordar.

La realidad es innegable, y el análisis de este por qué se hace imprescindible en favor de la libertad de expresión y la crítica constructiva. Conozco muy bien el periodismo, por mi faceta de fotoperiodista para medios y agencias internacionales, y yo no creo en la burda excusa de que la televisión no puede competir con Internet. Es una excusa barata y muy simplista, e incluso diría que es infantil.

Yo opino que hay otras dos razones muy superiores.

La primera causa es, como siempre en nuestra sociedad, económica. Sí, es la rentabilidad económica. Parece extraño, porque un programa de sexo debería de tener grandes índices de audiencia y atraer mucha inversión publicitaria.

Sin embargo, muchos círculos económicos todavía están vinculados con ideologías religiosas, o culturas cuya raíz fue las creencias católicas, de vital influencia en la historia antigua de nuestro país. En España todavía hay medios de comunicación financiados por la Iglesia. En España todavía se emite misa, en algunos canales de televisión, los domingos por la mañana.

Uno de los economistas y empresarios más importantes de este país me enseñó hace muchos años un secreto del dinero. Me comentó que el dinero es cobarde. El dinero no va a perder energía, ni tiempo, ni inversión, en luchas estúpidas. El dinero, si le molestas, simplemente se va. Sí, puede hacerlo. Hoy está el dinero en la país, pero si les molestas te puedes encontrar que mañana las inversiones, las sedes, los eventos, las organizaciones y los depósitos, están fuera del país, y sí, esta es la estrategia.

Sus creencias e ideologías no son compatibles con una educación sexual liberal, moderna y abierta, a pesar de que cada uno y una, en su casa, pueden ser unos auténticos depravados y depravadas. No quieren una sociedad abierta, y atacar la rentabilidad económica es la mejor fórmula para hundir su flotación.

Me explicó que conseguirlo es muy fácil. Se rechaza ser anunciantes en sus intermedios. No hay anuncios, no hay publicidad, no hay rentabilidad, e incluso se amenaza con retirar la publicidad completa de aquel medio de comunicación, para llevarla a su competencia. Se puede hundir al valiente, y hacer grande al sumiso obediente. ¡Así de simple!

Sin darnos cuenta, hemos llegado a la segunda razón principal.

En la actualidad, las televisiones son instrumentos usados por los poderes del país para adoctrinar la sociedad y divulgar ideologías claramente partidistas. Conozco muy bien el periodismo. Llevo cubriendo desde hace más de 20 años los deportes, la política, conciertos, economía, y todas las noticias generalistas del máximo interés mundial, y sé que televisiones y líneas editoriales periodísticas están sumisas al servicio de ideales e intereses, principalmente políticos, económicos, e innegable religiosos.

La franja prime time es intocable y está reservada a dos tipos de programas, cuales son el entretenimiento estéril y los programas de debates y análisis políticos.

En cuanto al entretenimiento estéril, dícese de éste aquel que amansa a las fieras y las distrae de su presa. La directriz ordena que el entretenimiento debe de ser anestésico. Duro, pero real. Hay programas de televisión en horario de máxima audiencia que sirven para el público infantil de Canal Disney.

Respecto los programas de análisis político, son vitales para el adoctrinamiento, y la televisión es un gran instrumento para esta finalidad. La fórmula es muy simple. Es un bombardeo continuo de ideales de todos bandos, incluso enfrentados. El objetivo es dar el pensamiento hecho. El pensamiento se vende en televisión como un muestrario de diferentes opciones a elegir. Esta estrategia consigue que la gente no piense por sí misma. Simplemente, escucha una idea en la cual está de acuerdo y se suma a la ideología del tertuliano, pero no es su propia y personal ideología ciudadana. Ya no es un propio pensador. Está dentro de un grupo, dentro de un corral, y esto es la doctrina.

Los grandes programas de sexo no tienen cabida en este formato, aunque los propios periodistas reconocen que es innegable el gran éxito de audiencia que tendría un programa de sexo en prime time. Un ejemplo fue la horrible película "50 sombras de Grey". Emitida por Mediaset y concretamente Telecinco, batió récords históricos de audiencia cuando la emitió por televisión en prime time. Fue la película más vista en España de los últimos dos años, con una audiencia espectacular.

Cualquier mierda de programa de sexo, por el mero hecho de hablar de sexo, ya alcanzaría una buena cuota de audiencia en su arranque. La expectativa que generan ya es un buen principio, pero la televisión ridiculiza el sexo con propuestas antiguas del Jurásico, hablando de condones, del sexo oral, del beso, de la masturbación, de las caricias, del amor y otros temas de los que ya se hablaba hace miles de años en la Antigua Roma.

El atraso televisivo es muy visible en los diálogos y declaraciones. Muchos programas televisivos suprimen las palabras "polla" o "follar" con un pitido o silencio, y en los subtítulos escritos los omiten con un asterisco y otros signos del teclado. ¡Qué vergüenza! Una vez, en un partido de fútbol, algún gracioso o graciosa lanzó un vibrador al terrreno de juego, y un periodista se refirió al vibrador como "un objeto de goma". ¡Patético! ¡Ridículo! ¡Prehistórico! El resto de periodistas, simplemente, no hacen mención. Es otra forma de la censura moderna.

En los Órganos de Dirección de las televisiones españolas parece que tenemos al bueno vecinito de Flanders en la Presidencia. ¡Es horrible!

Quizá las televisiones no están de acuerdo con estas opiniones, pero les doy su oportunidad con mi reto a las televisiones. ¡Venir y demostrar que no es verdad! ¡Venir, y hacemos un reportaje! Pero las normas son muy claras. Yo mando, y yo no permito ni la más mínima censura. Yo no permito manipulación. Yo no permito pitidos para ocultar palabras. Yo no permito asteriscos en los subtítulos. ¡Prohibido! Yo hablo claro, directo y sin miedo. Yo hablo en el lenguaje del siglo presente. Reventaremos los índices de audiencia, y además domino el periodismo y bondage, ambos mundos al máximo nivel. ¡Más fácil, imposible! ¡Venga, valientes!

Vosotros y vosotras, seguidores y seguidoras de nuestra web y que estáis leyendo el artículo, sabéis la respuesta. La gente ya conoce las televisiones de este país. Es un no rotundo. Las televisiones no se atreven a este nivel. Las televisiones seguirán con su entretenimiento simplista, sus doctrinas repetitivas, y por supuesto las reposiciones. Repiten programas ya emitidos, repiten reportajes antiguos vistos hace mucho tiempo, repiten dibujos animados cuyo capítulo ya lo pusieron hace apenas dos semanas, y emiten otra vez series que ya vimos hace años. Es la penosa y vergonzosa realidad televisiva de nuestro país.