Habíamos planeado muchas posiciones distintas. Es el mejor plan cuando se trabaja bondage, fotos y vídeos, en un barco, o en un velero.

Una de estas sesiones previstas era en el extremo del botalón del barco, con el mar de fondo y el barco en primer plano. Yo comenzaba a estar algo más mareado. En ocasiones mejoraba, se me iba el mareo del todo, pero a veces volvía a tener sensaciones de mareo, aunque no eran todavía muy notables.

Hacer el bondage en el botalón en las condiciones de aquel día en el mar era imposible y muy peligroso. Había buena mar, es cierto. Las olas eran muy pequeñas, producidas por los vientos térmicos del verano, pero en el extremo del botalón en alta mar se notaba mucho el balanceo. Mantener el equilibrio era muy difícil, y teníamos que cogernos a las barras.

Decidimos hacer su arnés de cuerpo con las cuerdas rojas en la cubierta. Fue la mejor y única opción, aprovechando que Tuka estaba perfecta, es chica de mar, le encantan los barcos y el mar, y estaba muy tranquila. Por seguridad, Tuka no tenía las manos atadas en esta sesión. Es posado agarrada a ese palo del botalón, que no sé cómo se llama. Me parece que me dijeron trinqueta, pero se me ha olvidado, así que no me hagáis caso y mejor lo preguntáis a alguien que sepa de verdad.

Hay que reconocerlo y ser sinceros, pero también hay que ser inteligentes, tener sentido común, pensar, y saber que la seguridad es primordial. ¡No hay que ser imbéciles!. Se hace lo que se puede dentro de la máxima seguridad.

Comencé a hacer las fotos justo enfrente del botalón, pero en apenas medio minuto me mareé. No soy lobo de mar, como se suele decir. Lo he dicho mil veces. Soy animal terrestre, y al minuto tuvimos que descansar, para que yo pudiera recuperarme. Por mi culpa, por estar mareado en el barco, sólo hicimos un minuto de fotos en esta sesión sin poner mayor cantidad de cuerdas.

 

 

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