Esta sesión fue una variación de la misma sesión con otra galería atada en el mástil del barco. ¡Velero, mejor dicho!. No nos quedaba mucho tiempo. El sol también comenzaba a irse, y regresábamos a puerto. Deshacer todas las cuerdas y volver a comenzar un nuevo bondage era demasiado tiempo después de todo el día, con las dificultades del balanceo, la limitación del espacio y vigilando no caer al mar.

Por eso para terminar este increíble día de bondage en un barco en el mar decidimos cambiar sus brazos. Desaté a Tuka del mástil, y estiré la cuerda a la cuerda de sus tobillos, de tal forma que Tuka quedaba atada con los brazos estirados.

El enfoque fotográfico, dado ya era regreso a puerto, en este caso era por su otro costado, siempre navegando con el sol quedando lo mejor posible a mi espalda, para evitar problemas de contraluz. Ya tenía bastante con centrarme en no pisar mal, y caer al agua. Tenía que acercarme lo máximo posible a la barandilla, e incluso sacaba la cámara y mi cabeza más allá de la borda del barco, para abrir ángulo.

Tuka seguía en plena forma. Estaba espléndida, muy cómoda, y comencé a desatarla cuando entramos en puerto.