Bondage arriba en la cabina de esta espectacular cosechadora

Hace unos meses pasados os habíamos publicado la primera sesión hecha en las espectaculares sierras frontales de este gigante tecnológico en su sector, y esta fue la segunda sesión en esta máquina, hecha con Thyffany atada arriba en la cabina.

Habíamos pensado un bondage dentro de la cabina, pero la iluminación diurna que entra por las zonas donde el techo es traslúcido, y las contraluces por todos los rincones, dan muchos reflejos sobre la cabina, y por eso decidimos hacerlo afuera, en el exterior. Atamos los tobillos juntos, que no sé por qué atamos los tobillos, ya que no se ven en inguna fotografía por el diseño de la zona baja de la barandilla. Después atamos las rodillas a la barandilla, la cintura también la tiene atada a la barandilla usando el formato de atarla por ambos costados del cuerpo, las manos están atadas a la espalda, amordazada con un ballgag rojo, y comenzamos a hacer las fotos.

 

Bondage desnuda aprovechando la cosechadora estropeada

Esta cosechadora es un modelo antiguo, que se había estropeado y estaba en medio del campo, imposible de moverse, esperando vinieran a repararla. Estaba sola, y esto es muy poco habitual, casi insólito, porque estos vehículos son muy caros, y no se dejan solos, pero también es cierto que no te la llevas en el bolsillo. Es como un tanque.

Nosotros aprovechamos esta oportunidad, que no nos había ocurrido nunca, teniendo en cuenta que este es nuestro ritmo de vida, e hicimos a toda velocidad una sesión fotos bondage atada en la coscechadora, y quedaron geniales.

 

Atada en esta barraca quemada devorada por un incendio

Esta barraca quemada es otro de esos lugares que muestran sin error las huellas inequívocas de esos miles y extraños hechos ocurridos durante el autoritarismo de la pandemia, porque en esta barraca vivía una persona con su puerta cerrada con candado desde hacia muchos años, y su propia estructura.

Llega el confinamiento, el autoritatismo de los políticos incompetentes, la pandemia, y de repente comienza a suceder hechos extraños que no habían ocurrido jamás en la historia de nuestra democracia, y que son propias de dictaduras y regimenes opresores. Uno de estos hechos extraños son los hogares inhumanos de personas pobres, algunas desaparecidas, con todo su mundo devorado por llamas intencionadas.

 

Modelo tatuada atada sobre la vela del mástil del velero

Salimos de nuevo de puerto, y decidimos hacer la sesión bondage atada encima del mástil del velero, con las velas recogidas. Estaba prevista hacerla más temprano, pero por seguridad primero me recuperé del mareo. ¡Se nota que voy muy poco en barco!

Tuka se tumbó encima del mástil, o mejor dicho, para ser más técnico, creo que ese palo horizontal se llama botavara. Tuka se tumbó encima de la botavara, con la espalda apoyada en el mástil. Comencé a pasar las cuerdas rodeando las piernas de Tuka para estar bien atada en el velero y al mástil. Con las piernas ya atadas, pasé cuerdas por su cuerpo, y puse sus brazos atados al mástil, por encima de su cabeza. Añadimos la mordaza, y las fotos quedaban geniales.

 

Atada en las sierras de esta impresionante picadora

Este tractor es una de las bestias tecnológicas en su sector, un gigante con un equipamiento de sierras que parecen sacadas de una película de ciencia ficción, pero no, no, son sierras reales de uso agrícola.

Estas máquinas trabajan en épocas muy concretas del año, porque su coste de funcionamiento y consumo es muy alto, pero cuando empiezan a trabajar no paran durante semanas, y ahora está aparcado en la nave, porque esto no cabe en un garaje. Necesita un espacio del tamaño de un hangar, porque además hay cuatro cosechadoras más aquí en la nave, una picadora, y gran maquinaria pesada, y nosotros hemos aprovechado el descando para hacer fotos atada en el frontal de las sierras, y ha quedado una galería muy única, original y preciosa.

 

Bondage sobre estos bloques de piedra

Esto no es un museo, no es la Isla de Pascua, no son estatuas, no son esculturas, no es el taller de un escultor, o de un artista. y yo no voy a desvelar el misterio, porque a mí sólo me interesaba el escenario. y en esta sesión de fotos me interesaban las piedras.

La modelo se colocó con las piernas dobladas hacia adentro, casi en posición como de yoga o de meditación, y fui poniendo cuerdas en sus piernas, como si estuviera tejiendo una telaraña en todas direcciones. La posición era algo inestable, y eran casi son dos metros de altura, por lo que las manos debían de estar apoyadas sobre la piedra, para la estabilidad de la modelo, y el método más seguro fue con las manos atadas a la espalda, con la movilidad de poder apoyarse en las zonas donde estuviera mejor, porque la seguridad es lo más importante.

 

Atada sobre esta estructura con vistas de montaña al fondo

Esto no es una empresa de construcción. Tampoco es el taller de un escultor, o de un artista. No es un espacio en obras. No se está reparando tuberías de ningún tipo. No hay obreros trabajando. No, no y no. Esto tiene un uso muy concreto y específico, que yo no os voy a explicar. Es una propiedad privada, y le pedimos permiso al propietario para poder hacer nuestras fotos bondage. Fue amable, y nos dijo que sí.

Thyffany se subió a lo más alto de esta tubería para las fotos. La posición fue atada de rodillas, porque hubiera sido imbécil hacer las ataduras de pie, por el riesgo de perder el equilibrio y la caída de tres metros es contra el cemento que rodea los cuatro costados, y la seguridad siempre es lo primero, vital y fundamental. Nos encantaba esa impresión de altura con la montaña al fondo, al mismo nivel que la modelo, y sobresaliendo la cabeza en el espléndido cielo azul, y quedó genial.

 

Las suspensiones es la práctica que en nuestro país se ha convertido casi en la modalidad bondage más peligrosa, porque se posa simplemente por estar de moda o por el ego de tener la foto para las redes sociales.

 

Suspensión atada en la viga de esta granja abandonada

En este edificio abandonado nos encontramos con este banco de piedra, de perfecta construcción, y la viga que cruza todo el patio de una fachada a la de su enfrente, y la suspensión estaba muy clara de decidir. Aquí no tuve que pensar mucho, pero el riesgo de la presencia de personas es muy fácil de percibir, con ese asiento muy bien trabajado.

La suspensión bondage fue horizontal al suelo, por debajo de la viga, atada por tobillos, muslos, y cargando la suspensión en el cuerpo con cuatro cuerdas. Me hubiera gustado usar menos cuerdas para darle mayor dureza a la suspensión, pero esa viga tenía las esquinas muy afiladas, y opté por poner cuatro cuerdas por si acaso se cortaba alguna cuerda con el balanceo y el movimiento de la modelo. Calculé varias posiciones para sus brazos, y escogí las manos atadas a la espalda y levantadas, atadas a la viga, porque me gusta que en la fotografía se vea esa separación de la espalda, que es producto de las ataduras tensadas.

 

Atada en este carruaje encantador

Me encantó este carruaje. Está muy bien trabajado, la madera tallada con maestría, en perfecto estado conservado, y un multitud de detalles minuciosos muy pulidos y cuidados. Muchos de estos carruajes de este tipo, a pesar de su envergadura, no son pesados y son de fácil manejo, pero este carruaje sí pesa, aunque sigue siendo manejable.

El posado fue con la modelo sentada, las piernas dobladas atadas en frogtied, que es el tobillo atado al propio muslo de la misma pierna, de tal forma que tal piernas quedan atadas como si fueran ancas de rana. Los brazos los tiene atados a ambos exremos opuestos. Las muñecas están atadas al respaldo del conductor, y los brazos están atados por debajo del hombro, justo a la altura superior del bíceps, a la misma barra de madera que compone el respaldo, consiguiendo así que la modelo no puede empujar su cuerpo hacia delante. Es una posición bastante inmóvil, sin necesidad de atar miles de cuerdas a la cuidada carrocería, y añadí como me gusta la imagen con la modelo amordazada.