Planeamos una sesión que tuvieran de algún modo relación con la inteligencia, y dicen que el ajedrez es el juego, o el deporte según cada cual lo considera, donde se usa mucho el cerebro. ¡Decidido! ¡Una tarde con sesiones de chess bondage! ¡Ajedrez y bondage!.

Una de las modelos de aquella tarde fue Yakima Squaw, en un escenario atada de ajedrez. No servía un simple tablero.

La posición elegida fue unir las suficientes mesas de tablero para que Yakima pudiera tumbarse encima, atada con las piernas y los brazos abiertos a los extremos formando una cruz en forma de "x", con las cuerdas tensas atadas a las patas de las mesas, amordazada y vestida con un catsuit. Las piezas de ajedrez, curiosamente, tan sólo tuvimos que apartar donde quedaban sus tobillos atados. El resto de piezas, torre, caballos, peones y demás, pudieron quedarse en sus casillas.

Fue la primera de las sesiones de un día que, cabe decirlo, yo estaba enfermo, superando los 38º de fiebre en el momento de la sesión. Soy propenso a fiebres altas desde mi infancia, donde en varias ocasiones había llegado a los 40º de fiebre. En esta ocasión, estaba enfermo por uno de esos virus en la llegada del invierno y de contagios masivos en las ciudades, donde la gente maleducada tose en todas direcciones sin preocuparse de quien tiene enfrente o a su lado, peor que cerdos, demostrando que son unos putos imbéciles. Me encontraba muy mal de la barriga y la garganta, con fiebre muy alta que me hervía la frente, pero cada año me contagian de estos virus, porque en esta ciudad subnormales nos sobran a miles.

Una vez hice estas fotos, las modelos querían hacer fotos las dos juntas, con un cierto erotismo, sensuales y seductoras. Debido a la fiebre y la garganta irritada, yo no podía hablar mucho, y no les di indicaciones esa tarde. Las dejé a su propia elección, moviéndose con libertad, y con esa libertad propia de dos modelos que disfrutan de la sesión y coinciden en sus gustos. La experiencia y la implicación de las dos modelos hace el trabajo mucho más fácil.

El repertorio fue muy amplio, comenzando con el catsuit de Yakima desabrochado y los pechos descubiertos acariciados por su compañera de sesión. Se subieron encima una de la otra, abrazadas tumbadas sobre los tableros, y durante diez minutos condujeron la sesión ellas a su ritmo, mientras yo me limitaba a hacer las fotos e intentar contener la fiebre y no perder energía.

Me limité a enfocar y apretar el botón de la cámara, y tener dos grandes modelos esa tarde que hicieron mucho trabajo ellas solas me ayudó mucho. Todavía quedaban un par de horas, y yo sabía que esa tarde no iba a mejorar de mi resfriado, por lo que seguí controlando mi desgaste y preparamos otra segunda sesión a continuación, por supuesto también bondage y ajedrez con las modelos atadas..