Andando por un paisaje común de hierbas y caminos de tierra nos encontramos unos diez neumáticos, calculados a ojo y de memoria porque no los estuvimos contando. ¡Con uno era suficiente para nuestra idea! Había de todos los tamaños, pero nosotros buscamos un neumático grande. Quizá era de camión, o furgoneta, o autobús, o autocar. ¡Ni idea! ¡Tampoco nos importaba! Estaba allí, en el suelo, y decidimos hacer una sesión con los neumáticos.

Pesaba mucho. Pensábamos que no pesaba, porque al fin y al cabo no tiene aire, pero ¡sí! ¡Pesa! ¡Se puede levantar, sí! ¡Pero pesa!. Una vez levantado, tuvimos que colocarle piedras tanto delante como detrás, porque cuando se subía Thyffany Young el neumático se movía. ¡Rodaba!.

Puesto por fin en posición y quieto, ya seguro, Thyffany se subió, ahora sí. La posición curva tiene mucho mérito. La curvatura del neumático era pronunciada y muy notable. Atamos las cuerdas a su cintura, apresando su cuerpo contra el neumático, los totillos atados al neumático, las manos también atadas al neumático, y los ojos vendados. No pusimos mayor número de cuerdas porque muy cerca había un vallado cerrado con perros sin vigilancia humana. De todos modos, ¡defensa preparada, por si acaso! Siempre prestamos atención a la seguridad, en todos sus puntos.

La sesión salió fascinante. Simple y fácil, pero la unión de una modelo belleza, una buena idea y un escenario original, siempre consiguen un resultado ganador. ¡Sin necesidad de muchas complicaciones!. También cabe tener en cuenta que esta sesión fue en agosto, en pleno verano y superando los 30 grados de temperatura. Aquí en España estamos acostumbrados y nos gusta el sol y la calor, pero el sentido común prudencial aconsejaba no superar los diez minutos, y nos limitamos a hacer el bondage suficiente para una sesión muy guapa.