LA IMPORTANCIA DE LA IMAGEN El error de juzgar por la imagen

08 de diciembre de 2017..

La imagen es nuestra carta de presentación, pero juzgar por la imagen en muchos casos suele ser un gran error. Es cierto que todos y todas tenemos una imagen, desde las grandes ciudades avanzadas hasta las tribus más remotas de las selvas. Buscamos una imagen. Perseguimos una imagen. Presumimos orgullosos y orgullosas de tener una imagen. Incluso negamos tener una imagen.

Sin embargo, es innegable que tenemos una imagen. Es la identificación más sencilla ante nuestros amigos y amigas, pero también sirve como rasgo identificativo frente a desconocidos. Por nuestra imagen nos peinamos, nos cortamos el pelo, nos teñimos el pelo, adelgazamos, engordamos o cuidamos el cuerpo con el deporte y las dietas, nos depilamos o nos dejamos el vello, nos bronceamos o no, nos vestimos con la ropa comprada no al azar, o nos desnudamos si el momento o la intimidad requiere un toque sensual en nuestra imagen.

Por supuesto, podría seguir con otros centenares de ejemplos, pero éstos mencionados nos sirven para hacer una idea de la importancia de la imagen. Cabe decir que el no querer broncearse, el no querer depilarse, o cualquier otra negación, también responde a la expresión de una imagen, la nuestra, la presente, la actual, aquella con la que sentimos de forma inequívoca y exacta que somos nosotros y nosotras.

Dentro de esta necesidad, el margen de maniobra con la imagen es gigantesco, y podemos encontrar desde personas que apenas le dedican tiempo a su imagen salvo lo estrictamente necesario en higiene y aseo, hasta personas con una exquisitez en el cuidado que requiere horas y atención diaria.

Hoy en día, en un país como por ejemplo España, hay algunos rasgos muy típicos en el hecho de tener imagen.

Los tatuajes es quizá el más común. A mediados del siglo pasado casi era excluirse de la sociedad, pero en la actualidad el rechazo es mínimo y sólo para ocasiones muy puntuales, debido sobre todo a su gran auge. Las estimaciones en España dicen que al menos el 20% de la población lleva un tatuaje.

Acompaña a este sector del tatuaje los piercings, en labios, mejillas, pómulos, barriga, pezones, labios vaginales o incluso la polla ¡uf… que soy muy aprensivo!, y en algunos casos extremos hay personas que optan por la modificación corporal, con todo tipo de posibilidades.

Los peinados es otro aspecto que, aunque no se practique en tanta cantidad, sí son muy visibles durante todo el año, en especial los cabellos tenidos de vivos colores, verdes, azules o combinaciones, y aquellos cabellos con rastas, crestas o cortes rapados artísticos.

El cuerpo es sin ninguna duda otra parte importante en la imagen de cada persona. Nos cuidamos, o intentamos cuidarnos, principalmente por la salud. Los profesionales de la medicina recomiendan cuidar el peso, pero no podemos obviar que una parte nuestra, propia y personal, nos reclama imagen. Nos gusta mirarnos al espejo, y sentirnos a gusto. Es innato en la condición humana esta aceptación de la imagen, porque en nuestra evolución primitiva era nuestra conducta seductora. Está en nuestra genética evolutiva, y será por ello que todavía hay personas haciendo el mono.

Hay miles y miles de personas que practican deporte, o que van al gimnasio, aunque en algunos casos deben de pasar las horas sentados rascándose los huevos y viendo cómo hacen pesas el resto, porque no se nota. El esfuerzo y el sacrificio depende de la voluntad de cada uno. Buscan perder grasas y ganar músculo, tenerla grande y no hablo de la polla, o sí quizá en el caso de los hombres, sino de la bola del bíceps, y estar atractivo o atractiva en la mejor manera posible.

A todo ello debemos de sumar los tratamientos de belleza. En la actualidad es un mercado que genera millones de euros de beneficio. En algunos países hay turismo de medicina estética, y los centros de medicina estética o tratamientos corporales proliferan por todo el mundo. He conocido muchos de estos tratamientos por mi trabajo, y es increíble la gran diversidad que nos encontramos. Necesitaría horas para estar hablando de todos, y todavía así no sería suficiente. Me han enseñado una variedad muy amplia de masajes, me han hablado de la exfoliación corporal, de los tratamientos faciales con cremas hidratantes, tónicos, mascarillas o con vapores eléctricos, la depilación con eléctricos, y múltiples aparatos que la tecnología ha desarrollado con la finalidad de que nuestra imagen sea aquella que pretendemos conseguir.

He visto masajes con chocolaterapia, peces que según dicen se comen la piel muerta de nuestros pies, tratamientos electromagnéticos, otros con calor, y un largo listado difícil de escribir en una hora y mucho menos de recordar en mi memoria. Nunca he experimentado ninguno de los tratamientos, porque en mi trabajo hago mi trabajo, y porque de por sí soy muy atractivo, irresistible, de una imagen que te cagas. Me imagino por ejemplo lleno de chocolate, con las vibraciones masajeando mi escultural cuerpo, desnudo y… en fin… ¡volvamos al artículo!.

La primera vez que se descubre toda esta gran oferta profesional es impresionante, pero con el paso de los años se gana experiencia, y después de tantos años nada me sorprende. Todo es posible en un sector que ha sabido leer a la perfección esta realidad del concepto de imagen. Porque la gran verdad es que todos y todas respondemos a una imagen. Aquellos y aquellas que niegan preocuparse por su imagen, cabe decir que también la tienen. El corte de cabello es el que les gusta. La forma de su peinado es el que han elegido. La ropa que visten es la que han escogido comprar. Cada elección es una pieza de este puzzle que, sumadas una a una, es nuestra imagen.

Todo esto es la imagen, sí. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que muchas veces la imagen esconde aquello que hay realmente dentro de nosotros. Las personas pueden ser completamente distintas a lo que en teoría suponemos por su imagen. Una persona con tatuajes, musculoso y pelo verde, perfectamente puede ser abogado, escritor, banquero y romántico, del mismo modo que alguien común, discreto, o tal vez elegante, puede ser el peor de todos los asesinos y malvados. Por lo tanto, imagen sí, pero nunca debemos de fiarnos por las apariencias. Las palabras, los gestos, la actitud, el diálogo, asegura un mayor acierto.

Respecto a si nuestra imagen es mejor o peor, si estamos guapos o no, eso depende del público que nos ve, pero lo realmente importante no es la opinión de los demás, sino la nuestra. ¡A quien no le gusta nuestra imagen que no mire! ¡A quien le guste, encantados de conocerle! ¡Se agredece todo lo que sea sumar! Eso sí, por encima de todo, nuestra propia aceptación y comodidad es la única exigencia imprescindible.

© 2017 - 2018 Exotic Bondage.com