Decidimos hacer una nueva sesión de bondage en público con la participación de la gente. Este contacto con la gente tiene sus momentos divertidos, sus anécdotas y sus riesgos, porque hay gente para todos los gustos. Siempre es peligroso el contacto con la gente, porque nunca sabes qué te vas a encontrar. Hay gente muy subnormal en la vida, pero de vez en cuando también nos encontramos personas que son maravillosas.

Hicimos algo sencillo con las cuerdas, apenas unos metros de cuerdas rodeando el pecho, porque donde nosotros vivíamos había nubes, y a mí me encanta hacer las fotos con sol. Me encanta la intensa luminosidad que le da el sol, y el dibujo de las sombras, que ahora en invierno son muy largas y es difícil de calcular.

Sin embargo, llegamos a una zona de la ciudad con el cielo despejado. Las nubes se veían al fondo, y apenas podíamos creer que en nuestra casa el día era nublado.

Estaba lleno de gente, pero una de las grandes dificultades que hay siempre en public bondage es alejarnos de los menores, porque no pueden salir en las fotos. Era domingo, y estaban por todos los jardines. Nos había ocurrido lo mismo en la sesión anterior de public bondage en la playa. La conclusión que yo llego con tanto padre y madre y niños es que la gente folla mucho sin condón.

Comenzamos a buscar esas fotos divertidas y locas que hacemos en estas ocasiones. El arte de la fotografía también debe de tener su locura, su extravagancia, sus experimentos, para vivirlo con su verdadera pasión. Hay fotos que salen mejores o peores. Hay fotos que se asemejan mucho a la idea buscada, y otras fotos no me quedan con el gesto creativo que yo buscaba. Hay fotos que me sorprenden, pero esto es fotografía.

Llevo toda la vida dedicándome a la fotografía, y por desgracia hay una gran decadencia en este arte, con la puta mierda de las fotos con los móviles y las redes sociales con sus filtros. Hoy en día, cualquiera se cree fotógrafo/a, sube a su instagram fotos de mierda, y todo el mundo a darle votos que le dan de comer a su asqueroso ego.

Hoy en día la gente valora si un fotógrafo/a es bueno o malo por los seguidores que tiene en las redes sociales, y estamos perdiendo muchas de las grandes esencias que tenía la fotografía. Después vienen los accidentes, las malas experiencias, los trabajos desastrosos y los problemas, pero esto ocurre por valorar la fotografía por la estupidez obsesiva y ridícula de mirar el número de seguidores.

Yo llevo más de veinte años de fotoperiodista y fotógrafo bondage. No tengo facebook, no tengo instagram, no me hace falta, o lo quiero, y sólo tengo twitter para demostrar que si me da la puta gana también podría tener mis perfiles, pero no quiero. Además, me indigna ver cómo la gente destroza su intimidad poniendo en sus perfiles fotos de cuándo comen, dónde viven, dónde están, dónde van, con quién van, qué van a hacer, y mil cosas. Son empresas cuyo valor es el conjunto de datos en economía. Su riqueza es recopilar datos para destinarlo a usos que las personas no saben, y el daño ya es irreparable. La gente cree que se puede borrar. ¡Sin comentarios!.

Yo sigo con estas locuras de entreno, ensayos, que son una pieza del magnífico arte de la fotografía. Hay días que hay que ser efectivo, que hay que hacer las fotos sin error, en la perfección, y hay días que son divertidos, alocados, excéntricos. Esto es el arte de la fotografía.

Hay gente que no se apunta, y que me mira como si yo fuera un depravado psicópata. En esta sociedad llena de hipocresía todavía hay mucha gente con prejuicios, con tabues, con miedos, con estigmas, pero me importa una mierda la gente de mentalidad prehistórica. ¡Son un combate más! Voy camino de los doscientos mil enemigos, lo sé. Acepto que la vida es un combate tras otro hasta el final, pero es mi manera de ser, competitivo, combativo, y me encanta el afán de superación, de aprendizaje, de experimentación, de voluntad, de querer ser mejor y evolucionar. Es mi manera de ser de toda la vida, genético, innato.

Muchas gracias a la gente que se ha apuntado y ha compartido sus risas con nosotros. Es bonito ver que todavía hay personas guapas. Son la sociedad moderna, abierta, respetuosa, y correcta. ¡Genial!.

Por cierto, ya estoy pensando en nuevas sesiones, mucho más complicadas y espectaculares. Esto sólo es el principio. Ha sido divertido, pero es nivel 1 de dificultad. Esto es muy fácil. ¡Vamos a por el 10 sin dudarlo! Visitarnos, y veréis el espectáculo. Vamos a hacer el arte mucho más grande.