Decidimos hacer otra sesión atada en público, para nuestra categoría de Public Bondage, en las calles estrechas del gótico de Barcelona. En esta ciudad de Barcelona, que ha vendido su personalidad al turismo en busca de sol y playa, y que ha transformado barrios encantadores en lugares desbordados de pisos de alquiler turístico y hoteles, cada vez es más difícil encontrar esos rincones de intocable respeto para sus habitantes de toda la vida.

El Gótico era un barrio mágico. Ahora, a espera de solución, esto es un enjambre de turistas, pero buscamos una de esas pocas calles que todavía su libran de la masificación. Allí estaba Alexia atada y amordazada, y fue muy curioso ver cómo se comportaba la gente. Hay de todo. La gente pertenece a esta esta especie animal de dos piernas llamado ser humano, y que es el mayor depredador del planeta. Yo no me fio nunca de la gente y no me gusta nada la gente, y por eso la seguridad debe de ser máxima.

A mí no me preocupan los leones, los cocodrilos y los tiburones. Responden a su noble instinto natural, ataquen o no, y es predecible la reacción de estas especies, pero el ser humano es siempre una inesperada caja de sorpresas impredecibles.

Por ejemplo, en esta sesión hubo una persona que se fue, no sé quién lo hizo, pero llamó a la policía. Yo siempre preparo las sesiones los días anteriores, y esta posibilidad está contemplada. Está preparada la defensa jurídica, y el conocimiento minucioso de las leyes españolas y la normativa municipal. La policía, y por extensión los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, tienen nuestro respeto por Ley de su trabajo. Estaba previsto, y yo me encargo. ¡La responsabilidad es mía, plena, única y totalmente! No os voy a explicar cómo acabo la historia. ¡Uh, que miedo! ¡¡¡Lo que dirá la gente cobarde!!!... claro que también me importa una mierda lo que diga la gente cobarde. ¡Soy así de travieso! ¡Y divertido!.

 

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