Volvimos por segunda vez a esta zona de la ciudad para hacer una nueva sesión atada en público, porque nos había gustado la gran variedad de distintas personas que habíamos podido ver en las fotografías.

Como la vez anterior, este escenario me gustó mucho también porque buscamos rincones que NO vean menores a la modelo. Está prohibido. Yo también NO quiero. Establecemos un perímetro de seguridad, muy fácil porque el campo de visibilidad es muy grande, y ante cualquier alarma en menos de cinco segundos la modelo está visible y normal. Buscamos zonas que NO suelen haber menores, pero si viniera alguno con sus padres está estudiado para que NO vea la modelo atada.

De nuevo pasaba mucha gente. Por aquí pasa mucha gente. ¡¡Mucha!! ¡De todo tipo! ¡Es estresante! Alexia no podía parar de posar, y yo no paraba de hacer fotos... que si venían ciclistas... que si gente corriendo... que si paseando... que si patinando... Yo estaba haciendo fotos casi sin descanso, y tal como nos había ocurrido en semanas anteriores teníamos centenares de fotos hechas cuando la sesión todavía no alzanzaba los dos minutos.

Nos ocurrió de todo. Hay gente maravillosa, hay gente que da asco, y gente peligrosa. Hay de todo. El ser humano es el mayor depredador del planeta. No es ningún secreto, y yo no me fío de nadie. Por eso la seguridad es máximo, y al final de la sesión otra vez supimos que venía la policía. Alguien llamó a la policía. Ya era la cuarta o la quinta vez que nos ocurría. No es culpa de la policia. Ellos hacen su trabajo, y tienen mi respeto por Ley. Vino con un coche camuflado, de los coches que popularmente se llamaban policía secreta, pero Alexia estaba ya normal y visible, porque yo también hago mi trabajo.

Estas llamadas de la gente a la policía es el reflejo de una sociedad todavía muy influenciada por valores religiosos, que vive todavía llena de prejuicios, con una cultura atrasada en muchos aspectos, con muchos temas tabues que parece pecado hablar de ellos, y que siempre está pensado en qué dirán o qué pensarán los demás, debido a la abundante falta de personalidad y de carácter en mucha sociedad. Sólo es un reflejo de una mierda que no comparto, que no apruebo, y que me repugna. ¡Yo sigo! Soy competitivo, y sólo sé competir. Los enemigos son batallas para ser cada día mejores. ¡Quedan todavía muchas batallas por delante! ¡Lo sé! La gente no es un paraíso.