Esta es una suspensión muy dura, que sólo podemos hacer Alexia y yo. ¡No repetirla! ¡No copiarla! ¡Insisto! No hacer jamás esta suspensión. ¡Con nadie! Esta es una de esas únicas historias que son sólo de Alexia y yo, porque esta suspensión requiere máxima experiencia, muchos años juntos, y tiene singularidades que os explico por qué en los párrafos aquí debajo.

Este taller de bicicletas es uno de aquellos rincones que en cierto modo tiene su encanto fotográfico. Es muy estrecho, y los pocos metros de anchura del pasillo están además restringidos por los cuadros de bicicletas en reparación a ambos lados. Había ruedas, llantas, hierros, bicicletas del siglo pasado, e incluso bicicletas que parecían sacadas de un museo. Era curioso.

Las paredes del taller estaban agujereadas por todos sitios, pero nosotros nos fijamos en aquella ambientación especial que le daba todos los chasis desmontados de las bicicletas, justo debajo de las vigas en el techo No había mucho espacio para poder hacer ángulos muy variados. La luz era muy oscura, porque sólo alumbraban algunos fluorescentes. Además, entrada contraluces por unas claraboyas de cristal opaco de su patio interior, pero como fotoperiodista estoy acostumbrado a trabajar en condiciones de luz horrorosas. Nos encontramos iluminaciones de todo tipo, y no podemos pedir que les cambien las luces a los edificios.

Decidimos hacer dos suspensiones, pero el margen de tiempo era muy breve, apenas una hora y poco más, porque el mecánico tenía que abrir su negocio al público. ¡Además… prisas! ¡Rápido, rápido… nos decía el mecánico… que tenía que abrir a la hora en punto!.

Sin perder tiempo preparamos las cuerdas, y comenzamos con una primera sesión atada boca abajo, con una pierna recta atada por el tobillo a la viga, y la otra pierna atada doblada también a la viga. Hicimos los brazos atados a la espalda, sin mucho adorno por disponer de muy poco tiempo, mordaza y comenzamos las fotos.

Terminada la sesión, requiere un cierto tiempo para desatar. En estas sesiones estamos más tiempo atando y desatando, que haciendo fotos, pero tenemos mucha práctica, así que nos dio tiempo para una segunda sesión, ¡eso sí, deprisa, deprisa!, que el propietario tenía que abrir su negocio al público, a la hora en punto.

La segunda sesión fue muy fácil gracias a la extraordinaria experiencia de Alexia. Tenía las piernas atadas en frogtied, cada una atada a una parte distinta de la viga, amordazada con un bozal, tres llantas de bicicletas atadas por encima de su cintura suspendidas en el vuelo, y las manos atadas por delante a la viga. La dificultad de esta segunda son las manos. Hay que reconocer que es bastante salvaje, porque se puede sufrir mucho en esa posición si la modelo no sabe compensar el peso del cuerpo. No daba tiempo a realizar ataduras más completas.

No daba tiempo a trabajar unas ataduras perfectas. ¡El mecánico tenía que abrir su negocio! Alexia y yo llevamos muchos años juntos. Llevamos mucho tiempo en bondage, y hemos hecho aventuras para escribir un libro. ¡Esta es otra más para la colección! Decidimos hacer el punto de apoyo de esta parte fue las manos, con todo el mérito sobresaliente para la modelo. Es muy duro hacer un punto de apoyo en las muñecas, se sufre mucho, es doloroso, y es total mérito de la modelo saber compensar el peso del cuerpo, que por inercia tiende a ir hacia abajo. Sufren mucho las muñecas, y en segundos quedan violetas. Hay que hacer una serie de movimientos para no someter las muñecas todo el rato a la dura presión de la cuerda.

¡Que nadie intente hacer esta suspensión! ¡Esto son cosas sólo entre Alexia y yo! Esto es veinte años de experiencia, es confianza, es máximo sacrificio, y mucha capacidad mental de concentración, y es horroroso para las muñecas. ¡Las muñecas sufren mucho! ¡Es cierto! ¡No repetirla, ni copiarla, ni hacerla en vuestra casa! Se necesita una personalidad muy especial y singular, y una compenetración perfecta, para hacer esta suspensión.

Es una suspensión de muy poco tiempo, y fue la solución que decidimos ante la falta de tiempo. Fue rápida, muy rápida, el tiempo justo de hacer las fotos justas y necesarias, con Alexia pendiente del total control de las muñecas y yo de no perder ni un segundo. ¡Alexia y yo hacemos historias increíbles! ¡De película! ¡Os lo explicaremos poco a poco en nuestra web!.

El resultado de las dos suspensiones en una hora son algunas de estas fotos que os enseñamos. Es un escenario curioso, un poco en mal estado es cierto, pero es un taller de bicis de barrio, y nos sirve en la diversidad de lugares que nos encanta trabajar. .