Esta casa en ruinas es bonita en su fachada exterior. Su tejado está bastante derrumbado, pero para mí su parte en pie tiene un aire artístico y bello. Es una bonita casa, que os mostramos toda completa en otra galería que encontraréis en nuestra categoría de outdoor bondage.

Cruzando la puerta sólo hay una habitación de apenas cinco metros cuadrados, pero conserva maderas que ayudan a sujetar las cuerdas. No es recomendable para suspensión, porque el estado de las vigas de madera es el justo para mantenerse firmes y cruzadas, pero no pueden someterse a mucha fuerza.

Decidimos entonces hacer la sesión en la puerta, con la belleza de la fachada. Pasamos las cuerdas por encima de una viga, y nos sirvió para atar levantada la pierna de Alexia, de tal forma que sólo se apoyaba en una pierna. Los brazos los tenía atados a la espalda por codos y muñecas, y otra cuerda empujaba de sus brazos hacia arriba.

Bien atada, colocamos el ballgag para estar amordazada, y comenzamos a hacer la sesión de fotos, invadidos por un ejército de miles y miles de moscas en estos parajes rurales. Es un ciclo natural de la naturaleza por estas fechas del año, que se incrementa por algunas acciones y prácticas del ser humano, que como siempre está en todas partes. Cada veinte segundos estábamos ahuyentando las moscas de la modelo. Se posaban a manadas sobre nuestros cuerpos. Las moscas se cruzaban por la cámara, se ponían encima del objetivo, y me han hecho tirar más de cincuenta fotos porque sale la forma oscura de la mosca en el objetivo, pero conseguimos salvar la bonita sesión bondage.