Es un edificio grande. Todavía queda muestras con las inmensas salas, separadas por algunos tabiques en pie o dejando constancia las columnas que se conservan.

En una de estas salas vimos este arte de graffitti con la frase de "Hey Crew... Every Go", muy llamativo, muy grande, reclamando la atención dentro de ese espacio. Las otras paredes que les rodean también están llenas de graffittis, y quisimos hacer una galería atando tres expresiones de libertad, que son la fotografía, el graffiti y el bondage.

Comenzamos lógicamente con el gran graffitti que ocupa en una pared aproximadamente diez metros a lo largo y todo su recorrido desde el suelo hasta los ventanales rotos, algunos sin cristales, otros sin marco, y unos cuantos traviesos, que oscilan por el viento y chirrian casi con un sonido terrorífico entre su silencio. El techo, agujereado por centenares de orificios, deja pasar la luz del sol y crea formas dentro de la fabrica, pero no queríamos olvidar el resto de graffittis que bordeaban toda la gran sala.

Decidimos una posición atada de pie, con un top cuya casualidad hizo que fuera de color muy similar a la pintura del graffitti, y su pantalón largo porque el suelo está muy sucio en esa sala. Con los brazos atados a la espalda, las piernas atadas juntas, amordazada con un ballgag y los ojos vendados, Alexia Storm nos daba la ventaja de poder girarse sobre sí misma, sin estar atada a ninguna columna o ningún punto fijo inmóvil, y de este modo nosotros podíamos fotografiar la sala en todas direcciones.

Superamos el centenar de fotos en toda la sesión fotográfico, y hemos elegido para publicar tres fotos donde podéis ver el graffitti grande, las ataduras y el techo agujereado con otros graffittis de fondo, entre todas juntas.