Conozco en los bosques paredes antiguas de lo que hace años fueron casas o edificaciones de distinto uso, hoy abandonadas. Tienen más de 50 años de antigüedad, y por la evolución de las nuevas generaciones, por los cambios mentales, nuevas conciencias, o por la protección por ley de la naturaleza, entre otros factores, quedaron completamente abandonados. Sólo queda como testimonio cuatro paredes. ¡Real! ¡Cuatro paredes!.

No hay techo, no hay suelo, no hay nada, sólo cuatro pequeñas paredes de piedra amontonada. El resto ha sido absorbido por la naturaleza, creciendo árboles incluso dentro de lo que fue la casa.

Hay centenares y centenares de ejemplos como éste. Nuestros bosques por desgracia están muy llenos de gente, y siempre se ve la mano humana, sobre todo en la suciedad de los cerdos y cerdas humanos/as que van tirando plásticos y botellas, por decir uno de los tipos de cerdos más comunes.

He querido enseñar en esta galería uno de estos rincones de los bosques. Sólo es eso, las cuatro paredes y la naturaleza absorbiendo lo que fue una aberración humana, e hicimos la sesión con Alexia atada desnuda en el árbol bien crecido en el centro del escenario.