En estas excursiones por muchos edificios abandonados priorizamos, para elegir el encuadre fotográfico, el escenario por encima de si los nudos son tal técnica o las cuerdas son de tal o cual estilo. Estas cuestiones absurdas no nos interesan en absoluto. El escenario es interesante. La modelo tiene mucha belleza. Por lo tanto, no vamos a perder tiempo en las vanidades innecesarias. Preferimos dedicarlo a la seguridad, ya que en este tipo de lugares siempre hay un riesgo a tener en cuenta, bien sea por el mal estado del edificio o la presencia de delincuentes o idiotas, que a veces entran en estos lugares para robar material u otras malas ideas que puedan tener. Hay que minimizar los riesgos, y actuar con rapidez y contundencia ante cualquier situación, y para nosotros es más importante destinar energía a estos detalles, imprescindibles de valorar en todas las sesiones.

Por supuesto, antes de poner la cuerda, también estudiamos la pared. El escenario no está alterado. Ese era el estado en el que nos lo encontramos. La viga apoyada en la pared estaba allí, y no sabemos si quedó así fruto de la casualidad en su derrumbe o ha sido colocada intencionadamente por la mano del hombre. No sostiene la pared, porque se aguanta sola gracias a su buen estado. Debió de ser reformada poco antes de su abandono, porque presenta una solidez y unas piedras que no coinciden con el resto del edificio. Debieron de construir tal vez un almacén o acceso anexo, pero vistos los hechos no sirvió para evitar su abandono y cierre.

No hay tejado. Las tejas y ladrillos están esparcidos por el suelo, y aprovechamos esta oportunidad para lanzar las cuerdas por encima de lo que antiguamente fue casi seguro la puerta de entrada. Nos ayudó a poder atar las manos de Alexia en alto, atada con los brazos por encima de la cabeza. Las piernas no quisimos hacerlas atadas juntas, y nos pareció divertido utilizar los cascotes caídos que formaban alguna pared junto esta entrada. Pesaban mucho.

Alexia colocó sus piernas separadas, cada una en un cascote, e hicimos el juego de estar atada por los tobillos, cada uno a los cascotes de los extremos, y dimos tensión a las cuerdas con otra cuerda independiente atada al cascote central, entre ambas piernas.

El cielo azul, la gigantesca chimenea sin uso que se mantiene firme y recta, la viga apoyada en la pared, y la maleza crecida entre ese deterioro, son algunos de los detalles que sirvieron para diferentes tomas de las fotos, y de las que os hemos publicado tres fotos a modo de ejemplo.

 

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