Habíamos terminado la sesión planificada en esta casa abandonada en muy mal estado. Habíamos adoptado duras medidas de seguridad, porque el suelo temblaba demasiado, a pesar de ser las típicas vigas de madera de las masías catalanas antiguas. El temblor era muy notable, y se tenía que andar con mucho cuidado. Había zonas del suelo ya derrumbado, con gran parte del tejado caído, y la casa estaba muy peligrosa.

Esta es una de esas sesiones que sólo son entre Alexia y yo. Es una mezcla de personalidad, forma de ser, y nuestros secretos profesionales. Es lógico. Todas las personas tienen sus secretos, incluso vosotros y vosotras, que estáis leyendo ahora mismo estas líneas. Forman parte de la vida.

La primera sesión del día había sido atada de pie, y nos animamos a hacer una segunda sesión, en la misma viga y el mismo lugar, cumpliendo estrictos y sin margen de error las normas de seguridad. No se podía cambiar. Las otras vigas no presentaban seguridad para suspensión. El suelo en algunas zonas temblaba muy inestable, andando siempre por las zonas estudiadas, mirando donde pisaba, y no cambiamos el lugar.

La suspensión fue con Alexia atada en hogtied en suspensión, en ese encantador escenario de la casa en ruinas. Fue difícil hacer la suspensión. Muy difícil. Debía de moverme con mucho cuidado, y ser delicado con el suelo y el tejado, y tuve que ir lento, pero lo conseguimos.

Llevábamos cinco minutos haciendo fotos, que comenzó a soplar más fuerte el viento, y se escuchaba golpearse y balancearse las maderas sueltas del tejado en el otro extremo de la casa. El viento hacia inestable las piezas sueltas del tejado. No había peligro encima de nosotros, pero caía mucho polvo y suciedad del tejado, y decidimos que ya era suficiente de sesión en este peligroso lugar en ruinas.