Una invasión de moscas, de decenas de miles y miles de moscas, condicionó esta sesión. Es un ciclo natural, habitual en estos parajes y por estas fechas del año, y que se incrementa como siempre ocurre por la acción del ser humano.

Decidimos hacer la sesión con un vestido sexy muy ajustado, para miniminzar que las moscas molestaran a la modelo. Además, las moscas tienen predilección por los líquidos humanos, es decir, la saliva, los labios, los ojos incluso, y por supuesto si la persona está desnuda también puede afectar en especial al ano de la persona. Son muy molestosas, y a pesar de estar vestida teníamos que estar cada veinte segundos ahuyentando las moscas de la modelo. El vestido no intimida a esa invasión de miles y miles de moscas, y sobre todo el gran problema era la mordaza. Las moscas van en multitud al bozal por la saliva.

Toda la sesión fue ir expulsando las moscas. Se ponían en todos sitios, también encima de las cámaras y de los objetivos. Las cámaras son muy rápidas, y decidí hacer las fotos a máxima velocidad de cámara, contra esa increíble multitud de moscas. He borrado más de cien fotos porque alguna mosca estaba encima o justo enfrente del objetivo. Fue cansado, pero es un ciclo natural, y es máximo respeto para la naturaleza. Para otros animales, como las arañas, pájaros, ranas, lagartos y otros animales, esto es su gran fiesta antes de la llegada del duro invierno. Insisto, máximo respeto a la naturaleza. Dentro de un mes no queda ni una de estas moscas. Es el ciclo de la naturaleza.