Pasillo adentro, el edificio dispone de unos gigantescos almacenes de ropa de espectáculo, de conciertos, música, series de televisión, teatro, danza, baile y mucho otros usos en las artes escénicas. Verlo por primera vez crea una mezcla de asombro y fascinación. No es un armario. Es una sala gigantesca con hileras de más de 50 metros de ropa colgada en sus percheros de todo tipo de funciones, y al fondo aparecen nuevas salas con más ropa.

Reconocemos que fue difícil decidir qué vestuario enseñar en la fotografía. Las ideas en el primer momento estaban un poco confusas. Allí había ropa de baile, sombreros de mil tipos, vestidos medievales o de la revolución francesa. Es vestuario de espectáculos muy famosos, que miles y miles de personas han ido a ver, han aplaudido, que han estado semanas y meses en carteleras, de conciertos que han llenado estadios, o de audiencias televisivas que han congregado centenares de miles de espectadores y espectadoras frente la televisión.

Ante tanta abrumadora información por todas partes, sin decidirnos por una prenda concreta, decidimos una sesión con Komatsu bien atada de cintura hacia arriba, que pudiera andar recorriendo toda la primera gigantesca sala, mirando la ropa y posando junto a ella, en este salvaje contraste con su lencería sexy negra, como buscando si necesitaba vestirse o no, ya perfectamente bella. Komatsu aguantó con sobresaliente paciencia y profesionalidad nuestro ir allí ir allá, de frente o a la derecha o a la izquierda, con ese espectacular dibujo de carácter que mantiene increíble en sus labios durante toda la sesión, ignorando nuestros horrorosos chistes.

Después de andar e ir fotografiando algunas zonas de su paseo por aquel gigantesco almacén de vestuario, vimos una silla. ¡Las ideas más claras! Ya nos hacia falta, desbordados ante tanto maravilloso y prestigioso vestuario.

Bondage atada a la silla es una posición clásica, muy cómoda, sin dificultad, y decidimos hacer varias versiones teniendo en cuenta el escenario. Los escenarios son muy importantes. Comenzamos colocando a Komatsu atada en una silla, con las cuerdas que la mantenían atada recta al respaldo y las piernas atadas a las patas de la silla por los tobillos y las rodillas, de espaldas a una de esas inmensas hileras de ropa de espectáculo, donde se aprecia al fondo alguna de las máquinas con las que el personal responsable del cuidado de este vestuario hace los remiendos necesarios, de mantenimiento o adaptados a las exigencias del Director o el espectáculo.

 

 

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