La tercera sesión ajedrez y bondage de la tarde fue jugar una partida atada en la silla, frente al tablero. ¡Sí! ¡Sí! ¡Lo sé! La pregunta que nos viene a todas las personas en mente es cómo va a jugar al ajedrez si está atada a la silla y no puedo mover las piezas. La respuesta es ¡victoria segura! Yo muevo por Yaqima, y en teoría al estar amordazada no puede decirme si está de acuerdo o no en los movimiento que he elegido durante su turno, aunque en realidad sí lo entiendo. ¡Se entiende todo! La partida termina igualmente en victoria a mi favor, como es de esperar. ¡No es trampa! ¡Eso no es trampa! Bueno, ¡a lo mejor un poquito, pero tampoco mucho!.

En esta ocasión, otra modelo presente esa tarde fue quien la ató a la silla. Comenzó por sus brazos,bien atada a los apoyabrazos de la silla. Otras cuerdas ataban su cintura al respaldo, con su espalda fija apoyada en su tapiz, y las piernas separadas atadas a las patas por tobillos y rodillas, cada una a un lateral. Era un privilegio tener aquel día dos muy buenas modelos, que durante un rato se hicieron cómplices sensuales, abriendo la cremallera del catsuit y enseñando los pechos de Yakima.

Aproveché esa hora a descansar la energía e ir haciendo fotos del pícaro juego entre ambos, rodeados de tableros y mesas de ajedrez por todos lados, ya que yo seguía por encima de los 38º de fiebre y sin ninguna sensación de bajar fiebre o de poder encontrarme mejor. Mi voz comenzaba a presentar los síntomas de la gran afonía que me llegó al máximo nivel dos horas después, pero tampoco tenía que decir nada. Ambas son modelos con experiencia, ambas tienen nivel, estaban divertidas, implicadas en la escena fotográfica, y soy de los que piensa que en estos momentos se debe de dar total libertad de improvisación a las modelos.

El resultado, como se puede ver en las fotografías, fue maravilloso.

 

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