Terminada la primera sesión de toda la tarde, notando como mi frente hervía de la fiebre por estar enfermo, las modelos me pidieron continuar. Querían hacer una segunda parte de la misma sesión las dos juntas, con un cierto erotismo, sensuales y seductoras. Nos demostró Yakima Squaw que estaba muy cómoda, sin prisas para desatarla, y estaba encantada de continuar atada.

Debido a la fiebre y la garganta irritada, yo no podía hablar mucho, y no les di indicaciones esa tarde. Las dejé a su propia elección, moviéndose con libertad, y con esa libertad propia de dos modelos que disfrutan de la sesión y coinciden en sus gustos. La experiencia y la implicación de las dos modelos hace el trabajo mucho más fácil. El repertorio fue muy amplio, comenzando con el catsuit de Yakima desabrochado y los pechos descubiertos acariciados por su compañera de sesión. Se subieron encima una de la otra, abrazadas tumbadas sobre los tableros, y durante diez minutos condujeron la sesión ellas a su ritmo, mientras yo me limitaba a hacer las fotos e intentar contener la fiebre y no perder energía.

Habíamos planeado varias sesiones en aquel lugar de ajedrez, y me encontraba muy mal. Aquel virus, típico de cuando comienza el invierno y hay contagios masivos en las ciudades, donde la gente maleducada tose en todas direcciones sin preocuparse de quien tiene enfrente o a su lado, me había atacado con mucha fuerza, pero soy una persona que sólo concibo el vivir como una forma competitiva, de superación, de voluntad, e intenté regular hasta el mínimo desgaste. La fiebre era muy alta, y sabía que no podía permitirme lujos o desgastes innecesarias, y tampoco podía aplicarme al máximo de mis capacidades. Simplemente, se trataba de conseguir el objetivo, y tener dos grandes modelos esa tarde que hicieron mucho trabajo ellas solas me ayudó mucho.

Por supuesto, yo estuve encantado de dejarles conducir aquellos trozos de la sesión, y máxima confianza en la profesionalidad y la experiencia de ellas dos. Además, todavía quedaban un par de horas, y yo no presentaba ningún síntoma que fuera señal de mejoría en mi salud esa tarde.