Bondage light y bondage duro

El bondage permite miles de posibilidades en las posiciones y formas de atar, y gracias a este interminable abanico de ideas se pueden crear ataduras de todo tipo.

Hay ataduras que son increíblemente cómodas. Casi estoy convencido que muchos y muchas de vosotros y vosotras os viene a la cabeza rápidamente estas ataduras que la gente hace en su casa, atada en la cama o en la silla, por decir dos clásicos mundiales, pero hay muchas otras ocasiones en que otras ataduras son muy cómodas.

Yo recuerdo una anécdota que me ocurrió cuando yo era un estudiante que comenzaba con mis primeras experiencias en el bondage.

En aquella época, cuando yo apenas tenía veinte años y sin ningún recurso económico, tenía que hacer las fotos en mi casa. No tenía dinero y no podía alquilar escenarios. Quedé con una chica, muy guapa y muy simpática, para hacer una sesión de fotos. La idea de aquel día fue atada encima de una mesa, toda recta, atada desnuda y mirando hacia arriba. Yo estaba aprendiendo, y fue algo simple de pocas cuerdas.

Preparé la cámara, y de pronto la escuché roncar. Pensé que era una broma, pero no era broma. Estaba dormida. La desperté, y apenas llevaba un minuto de fotos que la chica volvió a dormirse. Reconozco que yo estaba un poco sorprendido. Volví a despertarla, entre risas de las dos. Me pidió un minuto de descanso, y yo dije que por supuesto que sí. Las modelos mandan. Fui a desatarla, pero me dijo que no hacía falta, que no le molestaba estar atada, que sólo cerraba los ojos dos minutos para descansar porque me explicó que se había ido de fiesta la noche anterior y había dormido muy poco, y en dos minutos seguíamos con las fotos. Estuvo ¡dos horas! ¡Se pasó dos horas durmiendo y roncando encima de la mesa! Yo estaba sentado al lado, viendo la televisión, esperando cada minuto que se despertara. No quería molestarla. La chica me lo había pedido, y pensé que eran cinco minutos. ¡No, no! ¡Dos horas! ¡No me lo podía creer!.

Estuvimos riendo mucho rato cuando se despertó, y me acuerdo mucho de que me comentó que había estado muy cómoda. Me impactó, porque yo era joven y estaba aprendiendo, y me impresionó.

En realidad, hay muchas posiciones de bondage que son muy cómodas, como estar sentada en un sofá. Hay ataduras y juegos bondage que se puede estar mucho rato, sin tener ninguna molestia de ningún tipo. Sin embargo, también es cierto que existe un bondage muy duro, en unas posiciones que pueden ser muy cansadas, incómodas, que pueden provocar un sufrimiento en forma de juego consentido erótico sexual, o incluso pueden ser dolorosas. En España se reconoce muy pocas veces esta realidad, pero sí, existe.

Aquí las personas siempre buscan ese lenguaje políticamente correcto, pero las cosas son como son. Hay una parte del bondage que puede ser espectacular, impresionante, que consigue unos grandes resultados fotográficos, pero las sesiones son duras e incómodas. En estos casos, el mérito no es del atador. El mérito no es del fotógrafo o la fotógrafa. El mérito es siempre de la modelo, por su actitud profesional, su sacrificio, su voluntad, y su capacidade de concentrarse en soportar las incómodas posiciones.

En ambos estilos, el bondage light cómodo y el bondage duro y de sufrir, yo no he tenido nunca ningún problema de lesiones. Ninguna técnica provoca lesiones si está bien hecha, pero en bondage existe múltiples posibilidades por las miles de formas que puedes dar a las cuerdas. Cada persona debe de elegir su bondage favorito, y simplemente, decir "no" si no te gusta. No pasa nada por decir "no", pero es innegable que bondage implica todos los extremos, desde poder dormir cómoda hasta el sufrimiento doloroso. Elige vuestro nivel. Como dice la frase, "sí" es "sí", y "no" es "no". ¡Innegociable!. Aplicar una u otra técnica sólo depende de la preferencia de cada persona y los gustos mutuos compartidos y consentidos libre y voluntariamente.

La cultura española y catalana en bondage está todavía bastante atrasada comparada con países europeos o del resto del mundo, y mucho más atrasada comparada con países como Estados Unidos. En realidad, está bastante atrasada en muchos aspectos pero nosotros os vamos a hablar de bondage, para no estar horas y horas escribiendo críticas a lo bestia.

Este retraso cultural en bondage se nota en esos pequeños detalles que son los que marcan las grandes diferencias en las victorias.