Casos reales donde sado y bondage han sido protagonistas en juicios

Hoy voy a mezclar mis dos especialidades, el periodismo y el bondage, en este artículo donde hablo de casos reales, que sí han llegado a los Juzgados, con denuncias y sentencias de verdad. Lo haré de forma resumida y usados sólo como ejemplo demostrativo, por lo que tampoco voy a explicar todos los detalles de las sentencias.

La gente esta acostumbrada a escuchar muchas mentiras, mitos y leyendas urbanas sobre accidentes e historias muy raras en las prácticas sexuales de cualquier tipo, pero muchas de estas estupideces inventadas y falsas tiene como objetivo dañar la imagen de alguna persona o sector, desprestigiar, o calumniar. También en muchas ocasiones es gente envidiosa, frustrada, o que está aburrida y tiene mucho tiempo libre.

Yo voy a ponerle rigor, seriedad, profesionalidad, de mis ambos campos, periodismo y bondage, y os voy a hablar de casos en los cuales el sado y el bondage han llegado a los tribunales, por cuya razón sea. ¡Comienzo!

El primer caso del que hablo fue en la Audiencia de Alicante, España, que absolvió en mayo de 2016 a un acusado para quien el fiscal pedía diez años de cárcel por un delito de agresión sexual.

Ocurrió en Bigastro, un pueblo de Alicante, en octubre de 2014. El chico tenía 21 años y ella tenía 17 años, y su vida sexual era tomar sustancias estupefacientes y practicar bondage. La Sala que lo juzgó lo declara probado, señala que todas las prácticas de bondage habían sido siempre aceptadas de forma voluntaria por los dos, y establece que el chico creyó que practicaban el juego sexual con consentimiento de su pareja, y que el chico lo entendió como el juego habitual que hacían siempre, y quedó absuelto.

En términos legales, la Audiencia de Alicante aplicó al acusado la excusa absolutoria de "error invencible" prevista en el Código Penal.

El siguiente caso que os explico está en los Juzgados de Tarragona. Ocurrió el 16 de agosto de 2016, cuando un ciudadano brasileño, del que no voy a poner el nombre, contrató los servicios de una prostituta durante toda la noche por 450 euros para juegos sado. La chica, además, le trajo 12 gramos de cocaína al hombre, por los que él pagó 370 euros más.

El hombre ató a la chica y estuvieron practicando sado durante varias horas en las cuales ambos tomaron diez gramos más de cocaína.

En uno de sus juegos practicaron hipofixia, que es como se llama a la práctica de provocar asfixia a una persona para que llegue al orgasmo, pero el juego se le fue de las manos, y la mató. Fue juzgado por la Audiencia de Tarragona y condenado a 3 años y medio de cárcel por homicidio imprudente, porque se le aplicaron los atenuantes de confesión, afectación tóxica y afectación alcohólica.

La Fiscalía vio durante el proceso una serie de irregularidades en el redactado de las preguntas que se le tenían que hacer al acusado. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) estimó el recurso de la Fiscalía, y ordenó repetir el juicio. Sin embargo, no se ha repetido porque el acusado se ha fugado, y el Tribunal ha dictado una orden nacional e internacional de búsqueda, detención e ingreso en prisión. Según mis conocimientos, en la fecha que escribo este artículo todavía sigue en paradero desconocido.

Otro caso trágico, ocurrido en la localidad de Umeå, en Suecia, fue el de una chica alemana de 28 años que murió imitando prácticas sadomasoquistas como en "50 sombras de Grey". La chica estaba atada con medias de nylon por su novio, un chico sueco de 31 años, y murió después de haver sido golpeada 123 veces con un puntero de madera de pizarra por su novio. Después de esta paliza, la chica dejó de respirar. Estuvo dos días ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos, pero los daños cerebrales eran irreversibles, sus vías respiratorias estaban obstruidas, y murió a causa de los daños cerebrales que tenía.

Es un libro horroroso y una mediocre película que sólo busca el morbo simplista para tener más recudación en taquilla, pero que yo recuerde no hay ninguna escena donde le meta esta paliza, así que es una interpretación exageradamente libre de un libro y una película que no enseñan nada.

La noticia es difícil de seguir con el máximo rigor. Aparece el nombre del Local Prosecutor Åsa Jonsson, que aquí creo que traducido vendría a ser el Fiscal local, en medios británicos, pero es difícil seguir el tema y saber cómo ha acabado el juicio, además de otros detalles.

Supe que el chico está acusado de homicidio involuntario y consumo de drogas y alcohol, y poco más. Faltan detalles para darle la máxima garantía de veracidad a este caso, pero intentaré averiguar con mis compañeros periodistas sobre cómo acabó el juicio, y actualizaré el artículo.

Un caso curioso, por la edad y la relación entre ambos sobre todo, fue juzgado en el año 2006 por la Audiencia de Stuttgart, que condenó ayer a tres años y medio de cárcel a una mujer de 69 años que casi estranguló a su yerno, él de 66 años, al atarlo a un silla y amordazarlo en una práctica de sexo sadomasoquista.

La historia fue algo peculiar, porque la relación que les une es yerno y suegra. Además, tiene su parte cómica con las muchas contradicciones que decían los dos en el juicio. Dicho en lenguaje popular que lo entienda todo el mundo, ninguno de los dos decía toda la verdad.

El tema es que el yerno pagaba a su suegra por prácticas sadomasoquistas. Ella lo ató a la silla, y comenzaron a discutir por el precio mientras él estaba atado. Ella quería que pagará más, y con este objectivo lo amordazó y le pegó repetidamente con una lámpara de pie. Por lo deducido en las declaraciones, la hija no sabía que su madre y su marido mantenían relaciones sadomasoquistas desde hace muchos años. ¡Vaya sorpresa se llevó!

El próximo caso ocurrió en 2019 en la playa de Las Teresitas de Las Palmas de Gran Canaria, y casi termina en tragedia. Dentro de un coche había una chica sola con las muñecas atadas al volante con bridas de plástico, con las palmas hacia el cuerpo, las manos que las tenía hinchadas muy probablemente porque las ataduras le cortaban el riego sanguíneo, amordazada con cinta, y se estaba asfixiando porque tenía dos bridas de plástico atadas y apretadas al cuello.

La chica, para salvarse, comenzó a golpear el claxon del volante del coche con su cabeza. Alguién lo escuchó, y avisó a la policía. Cortaron las bridas, y pudieran salvarla. La chica explicó que no tenía pareja, que esta sola, y se lo había hecho ella misma para ver lo que se siente como en el libro de "50 sombras de Grey". Este libro y esta película están haciendo mucho daño por lo visto.

Lógicamente, las bridas provocan lesiones si se intentan desatar a la fuerza. Fue llevada en ambulancia al hospital Nuestra Señora de la Candelaria, donde le trataron las heridas que se había hecho, pero hay que reconocer que este caso no llegó a los tribunales, porque aquí no hay ningún delito. Solamente es una imprudencia sexual. ¡Usar siempre el sentido común! Hay ataduras de las que es imposible soltarse sólo, aún practicando el selfbondage, y las bridas se cierran ante la presión, y es imposible abrirlas. Eso sólo lo hace la magia, y ya sabéis que hay truco en la magia. ¡No hagáis estas prácticas sólos/as!

Siguiendo con otro caso trágico, un hombre de Krefeld, Alemania, mató a su mujer en la luna de miel haciendo una maratón de sexo sado. El hombre le perforó los intestinos con un gancho. Esto es una brutalidad que NO se tiene que hacer jamás. Aquí no vale ninguna excusa, ni experiencia ni historias. Los límites del sexo los dicta el consentimiento mútuo y el sentido común que se supone tenemos todos y todas. Hay prácticas que no son válidas.

Según los médicos forenses, la mujer, de 49 años, murió por una perforación en su intestino cuatro días después de esta maratón de sexo por las heridas internas producidas por un objeto que habría sido insertado en su cuerpo, como un gancho.

El propio acusado le explicó a la policía de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste de Alemania, que él y su mujer habían decidido pasar su luna de miel en su hogar practicando sado.

De todas maneras, también se investigan su relación, ya que la mujer había denunciado en 2017 al acusado por violencia doméstica, aunque luego retiró la acusación y se internó en una clínica psiquiátrica, pero esto ya es valoración e interpretación de los especialistas y la justicia.

He elegido el caso del divorcio sadomasoquista para hablar de casos sorprendentes. Una ejecutiva de la banca londinense, de 41 años, pidió el divorcio porque su marido se negaba a practicar sado. No sé cómo acabó el caso. Desconozco si el Tribunal le concedió el divorcio o se lo denegó. He querido documentarme con rigor estos días antes de publicar el artículo, pero no lo he encontrado, pero no ha sido posible, por lo que esta noticia puede carecer de máxima fiabilidad, ya que tampoco he encontrado el Juzgado dónde se presentó la demanda. Tengo mis dudas personales, porque me faltan datos exactos que se puedan corroborar, pero podría ocurrir, porque la realidad siempre supera la ficción.

En 1994 ocurrió un caso escalofriante. Llevó el juicio en 2004 la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas, donde se condenó al acusado a 12 años de cárcel, se condenó a otros dos procesados a tres años de prisión por encubrimiento, y un cuarto procesado quedó absuelto. No pongo los nombres, aunque es muy fácil encontrarlo.

El 8 de enero de 1994, un trabajador del Puerto que buscaba comida para sus animales en el interior de un contenedor, encontró una bolsa que contenía la cabeza, la pierna izquierda y las dos extremidades superiores de una mujer. La chica era una prostituta toxicómana que fue asesinada y descuartizada tras una sesión de sado en la que también fumaron crack. Fue una historia que mucha gente de aquella época y aquella zona todavía recuerdan muy bien.

En Chicago, Estados Unidos, un estudiante de ingeniería de 19 años quiso imitar escenas sadomasoquistas de "50 sombras de Grey". El chico ató con correas las manos y las piernas de la chica, le tapó la boca con una corbata, le tapó los ojos con una gorra, la azotó con un cinturón, y la agredió sexualmente, indica la acusación.

Fue encarcelado después de que un juez del condado de Cook le impusiera una fianza de 500.000 dólares, acusado de agresión sexual, porque la chica no quería, y el acusado reconoció que había actuado mal. No sé cuál fue la sentencia, pero por estos datos parece que debió de ser condenatoria. Desde aquí es difícil seguir al detalle estos casos en otros países.

Un caso de presunta violación con ataduras y bondage lo juzgó en 2014 la Audiencia de Valencia. El comienzo es clásico. Se conocen en Internet jugando 'online' a un juego de rol que no voy a decir para no hacer publicidad del juego. Quedan en persona, tienen sexo y juegos con ataduras. ¡Todo consentido! Sin embargo, en uno de esas prácticas sexuales la chica no quiere continuar. Le dice que pare, y él continúa.

La chica le acusó de violación, pero la Audiencia de Valencia lo absolvió. Establece que la negativa de la chica a seguir teniendo sexo se puede confundir con un juego erótico, y el sospechoso es inocente por no comprender si la oposición de la chica era real o formaba parte del juego, ya que las ataduras y el bondage había sido siempre consentidas en todas las relaciones de sexo que habían tenido.

La chica ha apelado al Tribunal Supremo, y desconozco cómo está la apelación.

En la Audiencia Provincial de Las Palmas hubo en 2010 uno de esos casos indignantes, repugnantes y repulsivos, porque afecta a menores. Un militar, de quien no pongo el nombre, pagó diferentes cantidades de dinero a cinco chicas menores, que en aquella época tenían entre 13 y 17 años, para tener sexo sado. Según declararon las chcias en el juicio, llegó a pagarles 1.000 euros para que le pegaran o le hicieran lluvia dorada, e incluso propuso a una menor que le buscara chicas para practicar sado, según declaró en el juicio.

El Ministerio Público solicitaba en total 25 años de cárcel por cinco delitos de inducción y favorecimiento de la prostitución, y su defensa pedía la absolución porque el acusado decía que eran las chicas quienes le obligaban a él prostituirse.

Un suceso interesante, por la respuesta del Tribunal Supremo, ocurrió en 2013 y 2014 en Madrid. Era una pareja de amantes, hombre y mujer, ambos casados, que mantenían una relación extramatrimonial sadomasoquista. El hombre hacía de Amo y ella en el rol de sumisa, y un día decidieron usar a sus hijos para tener mayor satisfacción sexual. El hombre tenía dos hijos de tres años de edad, y la mujer una hija de ocho años.

La afectada de esta idea asquerosa fue la hija de ella, que tenía ocho años. Comenzaron por tomar imágenes de contenido sexual, y fue la esposa del hombre quien descubrió estas imágenes en el teléfono móvil de su marido. Denunció a su marido, y fue detenido por la Guardia Civil.

El Tribunal Supremo, en una sentencia de la que ha sido ponente Luciano Varela, confirmó una condena de 14 años de cárcel para el hombre y otros 16 años para la mujer y madre de la víctima, por delitos de corrupción de menores y abusos sexuales. Además, la condena incluye una década de libertad vigilada con la obligación de asistir a programas formativos de educación sexual. A todo ello hay que sumar que la mujer, madre de la víctima, pierde la patria potestad durante los próximos nueve años, y se le prohíbe acercarse a su hija durante otros catorce años más.

La singularidad que yo veo en este caso es que los dos condenados acusaban a la Audiencia de Madrid, que fue el Tribunal en Primera Instancia, de tener "animadversión" hacia el BDSM y el sadomasoquismo. El Tribunal Supremo responde, dicho sea de forma coloquial y popular, que le es indiferente la práctica sexual y sus preferencias sexuales. Es decir, que les da absolutamente igual lo que hagan en su relación sexual, y viene a decir que no juzgan las fantasías. Juzgan el delito que sí se ha cometido.

También han llegado a juicio casos de clase alta, famosa y poderosa. Uno de estos casos ocurrió el 17 de marzo de 1985. Cinco jóvenes entraban en un jardín de una propiedad privada situada al norte del Estado de Nueva York, Dentro, en un especie como de chimenea o barbacoa grande de piedra, había un cuerpo medio carbonizado, el de un joven noruego modelo llamado Eigil Dag Vesti, vestido únicamente con una máscara de cuero, como el típico hood sadomasoquista.

Murió de dos disparos en la cabeza, y presentaba marcas de haber sido azotado con un látigo. Se detuvo a un chico joven cuyo nombre responde a las siglas B. L., que vivía en esa propiedad y que dijo sí haber disparado, pero que se lo había ordenado el comerciante de arte A. C.. Los tres juntos se habían montado una sesión de drogas y sado, pero B. L. declaró que en un momento de la sesión el comerciante de arte le ordenó disparar, y B. L., obediente, disparó. ¡Sin más!

A. C. fue un importante comerciante de arte, con su A. C. Gallery en el lujoso mamotreto art déco del Fuller Building. Alcanzó gran fama, e incluso tuvo entre sus clientes al propio Barón Von Thyssen. Uno de los cuadros que vendió y que figura en la colección de Carmen Thyssen es el "Pescador de Truchas".

En el juicio A. C. fue absuelto, y B. L. fue declarado el único culpable y condenado a una sentencia de al menos veinticinco años de prisión.

Hay muchos más casos, y podría seguir muchas horas escribiendo, pero este artículo ya es muy largo. Todos estos casos ya son suficientes para demostrar que en sexo tenemos que usar al máximo el sentido común… que el consentimiento debe de ser inequívocamente claro, explícito y seguro… que usar el alcohol y el drogas durante el sexo es muy peligroso porque la realidad demuestra que puede ser trágica combinación… y que todas las fantasías deben de tener sus normas y sus límites por seguridad, nos guste o no, porque el ser humano es el depredador más peligroso de todo el planeta. ¡Y eso que tenemos cocodrilos, tiburones, tigres, leones, y serpientes venenosas! ¡Pues hay que joderse! El ser humano es más peligroso que todos estos animales juntos. ¡Que lástima! ¡Es triste! Pero es la realidad. Es lo que es, y se ha de aceptar.