Las enormes diferencias entre un dominante y un maltratador

Hoy propongo un debate agrio y muy polémico, que a priori mucha gente dirá que no le ve el sentido, porque una persona dominante en las relaciones sexuales no tiene nada que ver con un maltratador, pero esto son líneas generales que identifican a la gran mayoría de los/as integrantes de un grupo, y nos olvidamos de que la realidad no es siempre verdades tan exactas.

A veces, las diferencias entre un juego sexual de dominación y un maltrato son tan finas que hay casos que han llegado real a los Tribunales españoles. Hay unos cuantos casos juzgados donde el Juez o la Jueza han tenido que esclarecer si estaban ante un caso de maltrato, o ante una práctica sadomasoquista. Aunque no es muy habitual, tampoco es ninguna excepción.

Os voy a explicar un caso juzgado hace pocos años, donde la relación estaba deteriorada, y el hombre la azotaba, le llamaba "puta" e incluso le obligaba a comer en el suelo. La mujer lo denunció por maltrato, expresando la violencia, los insultos y las vejaciones que le sometía su pareja dentro de su relación, mientras que el hombre alegó ser sus fantasías sadomasoquistas, las cuales llevaban practicando muchos años, y dijo creyó estar cada uno en su rol marcado por las reglas BDSM. El Juez se interesó por el testimonio de la mujer para saber si en sus relaciones sexuales ella había consentido las prácticas descritas en el juicio, y ella respondió afirmativa.

El Juez no pudo condenar al hombre por maltrato al alcanzar la conclusión de la insuficiencia de elementos probatorios acreditativos que había sido maltrato, ya que no se podía distinguir claramente el maltrato de sus relaciones sexuales, y quedó absuelto. En ocasiones, el testimonio de la víctima, crucial en estos casos, no reúne las condiciones exigidas por la Jurisprudencia citada para alcanzar la cualidad de prueba de cargo incriminatorio. Esto ocurre, esto ha ocurrido, y es real de Juzgados. No es una historia inventada en un perfil anónimo de mierda de las vulgares redes sociales. Esto está documentado en Tribunales, y hay otros casos similares que os podría poner de ejemplo, a veces con el mismo resultado en la sentencia, y otras totalmente contrarias y favorables para la víctima. Esto ya depende de las singularidades y particularidades singulares y exclusivas que rodean cada juicio, y de la decisión del Juez o la Jueza.

Así, pues, aunque comprendo que molesta el debate y es incómodo, ¡el debate existe y es real!, y en este artículo vamos a buscar las diferencias entre un dominio sexual y un maltratador, que en realidad son abismales, pero voy a analizarlas detalladamente y con calma.

"La diferencia en el consentimiento"

Las aventuras sexuales siempre tienen que ser con el consentimiento válido de ambos, de mutuo acuerdo, libres, voluntarios, y expresamente emitido, es decir, un sí seguro y sin dudas.

Una vez de acuerdo, en todo juego sexual hay una conexión emocional, pasional, con la otra persona, bien sea en pareja, amantes, ligues de una noche, o una orgía de cincuenta personas en un barco. No importa el número. Sean cuantos sean, hay una complicidad y una unión, y todos y todas se lo quieren pasar bien. Todos los participantes se preocupan de que todo el mundo se lo pase bien y esté disfrutando, con orgasmos, placeres y deseos.

Por el contrario, el maltratador no busca consentimiento. Sólo busca excusas, y tienen un saco de excusas. Tiene excusas de todo tipo, pero no importa el tono de voz suave o tierno con el que lo diga. No importa si mira como un delfín o como un lindo gatito. Siguen siendo excusas de mierda, y se salta todas las normas, despreocupado de los gustos, preferencias o gozo de la otra persona.

"La diferencia en la comunicación"

Todo juego sexual algo duro tiene, de una forma u otra, su comunicación. Aunque sea el ligue de una noche, se suele confesar lo que gusta, lo que no le gusta, los límites, y siempre es recomendable poner alguna palabra de seguridad por si hay alguna confusión.

La comunicación es verdad que depende mucho de las personas. Hay gente que habla mucho, como yo, y gente que no dice nada. Hay gente que tiene las ideas claras, y gente que no tiene tan claro sus propios límites. Hay gente abierta, espontánea y extrovertida, y hay gente vergonzosa, tímida y retraída. Todo esto marca la comunicación, pero sigue existiendo una comunicación.

El maltratador hace lo que le sale de los putos huevos porque es así de chulo. Cree que todo el poder es suyo, y lo que piensen o lo que quieran los demás le importa una puta mierda. Lo planifica todo en su mente enferma, básicamente estupideces sin ningún control y sin ningún cuidado hacia la otra persona, y se pone manos a la obra sin decir o sin preguntar nada. Hace lo que quiere, y trata a la otra persona como si sólo fuera un trozo de carne sin sentimientos ni derechos.

"Las diferencias en el lenguaje"

La gran mayoría de personas hablan durante el sexo, y muchas personas tienen un lenguaje que definiríamos de guarrerías, palabras y hasta insultos. Hay gente que se ponen a follar, y es como si estuvieran poseídos por el diablo más pervertido y mal hablado del mundo. ¡Sí, sí, seguro que alguno o alguna estáis sonriendo porque os sentís reflejados en este punto!

Es muy habitual. En lenguaje español, la gente cuando folla dice frases del tipo "que cerdo eres", "fóllame como una guarra", "sigue cabrón", "pedazo de puta estás hecho", y mil similares, de chicos a chicas y viceversa, o entre el mismo sexo. No pasa nada. No hay que sacarlo de contexto tampoco.

Esto lo dicen chicos, y lo dicen chicas, y este lenguaje para muchas personas resulta excitante, erótico, morboso, sensual y placentero. Hay gente que dirá que este lenguaje no le excita nada. Es compaginar y coincidir en los gustos.

Cuando se alcanza el orgasmo y se acaba, comienza la recuperación del lenguaje habitual, y vuelven las frases de cariño, los gestos de abrazos, el respeto educativo, y el diálogo cómplice que nos reconecta con la normalidad de la relación, pero con el maltratador esto no ocurre. Estos indeseables se creen que pueden llamar "puta" o "cerda" a su pareja cuando quieren, e insultan en cualquier momento, en la cama cuando follan, en la mesa cuando comen, en el coche cuando viajan, en los viajes de vacaciones, en la calle cuando pasean, y en todos sitios.

"Las diferencias en el juego físico"

Hemos hablado del lenguaje en el sexo, y ahora vamos a hablar del juego físico, porque es innegable que millones de personas de personas usan el rol de la fuerza física de forma cuidadosa y controlada.

Por entendernos como ejemplo, son aquellas situaciones donde la persona dominante coge a su esclava o prisionera para llevarla a la habitación, o hacen un forcejeo para aguantarle los brazos y que no pueda moverlos, como si estuviera reducida. Al mismo tiempo, la otra persona adopta su rol, y se deja llevar sin oponer resistencia, o toma el rol rebelde y hace que la persona dominante tenga que sudar y emplearse a fondo para su objetivo. Eso ya son juegos personales de cada uno, pero son dos ejemplos que ya ilustran el significado de la fuerza física.

El maltratador es violento. Lo suyo no es un juego. Lo suyo es violencia, y es violencia unilateral, también fuera del juego sexual. El maltratador tira del cabello pudiendo incluso arrancar mechones o cabellos, abofetea, y lo hace durante el sexo, pero también cuando discuten, cuando se enfada, y cuando recrimina. Insulta, grita y amenaza al mismo tiempo, y esta conducta es asqueroso y repugnante, y me voy a callar para no decir lo que yo haría con esta basura humana.

Los maltratadores trasladan la violencia en el sexo a la vida diaria y rutinaria. Los juegos sexuales duros para esta inmundicia sólo son un entreno y un adoctrinamiento. Después lo hacen durante el día, en cualquier momento, en la cocina, mirando la televisión, o saliendo de fiesta, y cuando les dice su pareja que no lo hagan entonces se ríen, y responden que saben que les gusta, al tiempo que le llaman guarra o algo parecida. ¡Abominable! Esta mierda humana no debería de tener derecho a existir.

"Las diferencias en la confianza"

La confianza no se regala. La confianza no es obligatoria. La confianza no se compra. La confianza sólo se gana cuando se merece de verdad.

Una persona dominante con sentido común, con inteligencia, y demostrando control en el juego sexual, puede ganarse la confianza de las otras personas que han participado, y gracias a esta confianza se tiene ganas de volver a repetir con él, o con ella.

Con un maltratador no se confía jamás. Estos especímenes no se merecen confianza, y confiar en ellos es un error muy peligroso. Jamás hay que confiar en un maltratador, porque es traidor, es mentiroso, es egoísta, y nunca se sabe que va a pasar con su cabeza. Nunca se les puede dar la espalda, y nunca hay que bajar la guardia ni un solo segundo, hagan lo que hagan.

"Parejas e inconcebibles amistades de los maltratadores"

Hay personas que su pareja se vuelve maltratador cuando ya conviven juntos, o cuando se han casado, o cualquier cambio en su vida, aunque ya lleven años juntos y ella está muy enamorada. Estos subnormales no valoran estos detalles, y entiendo la situación emocional difícil que supone este cambio para las personas que están enamoradas desde que se conocieron.

Al mismo tiempo, no entiendo cómo los maltratadores pueden tener amigos, o gente que va de fiesta, o que les cae bien. Yo jamás tendría como amigo una mierda de estos miserables. Para mí ser amigos de gente así es como apoyar y aprobar su conducta, y esto es inadmisible. Yo soy partidario de aplicar medidas que podría llegar incluso a la pena de muerte, en los casos más graves. Yo votaría a favor.

Todos mis seguidores y seguidoras, después de tantos años, sabéis es muy famoso de mí que me da asco la gente, pero los maltratadores me dan el triple de asco. Sus parejas les han entregado su amor, su cariño, sus cuidados, su tiempo, su vida, sus secretos, sus emociones, y ellos responden pegando, gritando, amenazando, insultando, vejando y matando. ¿Les gusta la violencia? ¿Quién adivina mi respuesta para estos valientes? ¿Qué creéis que haría yo con estas sabandijas? Venga, ¡el juego de las adivinanzas!

"Los maltratadores cuando acuden a servicios de prostitución"

Muchas veces he hablado con prostitutas, que lo hacen por cuenta propia, de forma libre, voluntaria, propia y porque ellas quieren. En estas condiciones, es un oficio digno y respetable como cualquier otro, desde carpintero o fontanero hasta arquitecto.

He entrevistado a chicas en mis tiempos de fotoperiodista y mi vinculación al periodismo, y me han comentado situaciones donde, en opinión de ellas, que son las expertas y las profesionales, los clientes se han comportado machistas y maltratadores. Les han tirado del pelo, les han escupido, les han abofeteado, y además se lo han hecho sin permiso, con desprecio y con odio. Una chica me comentó que llegó a tener una lesión en un ojo. Ellas no tienen ninguna duda de que esos clientes maltratan a sus mujeres, porque acompañan las agresiones de frases e insultos machistas muy humillantes hacia el sexo femenino. No insultan a una sumisa, o a un rol, o a un personaje. Insultan a un género, y están convencidas de que en su casa son hombres machistas, violentos y maltratadores.

Estas chicas las considero muy elogiables, con una gran fuerza en la personalidad, porque lo aguantan. Lo hacen por necesidad del dinero, y yo las felicito por aguantar a semejantes engendros.

"Cómo distinguir un dominante de un maltratador"

Después de tantos años de entrevistas, de conversaciones, de mis muchos años a nivel profesional en el fotoperiodismo al máximo nivel en todos los campos, inclusive denuncias, manifestaciones o investigación de interés informativo, he extraído conclusiones que os las voy a resumir en una serie de frases comparativas entre dominantes y maltratadores, que os será muy fácil de entender, y que os escribo en estos párrafos a continuación:

Primera diferencia Un dominante respeta a su pareja, a su sumisa, a su otra persona con quien comparte el juego sexual. Una persona dominante no abusa de su pareja o su sumisa o cualquier otro rol de entrega de poder en el juego erótico. Le hace disfrutar y comparten fantasía. Por el contrario, un maltratador no respeta, es frío, impasible, despiadado, sin sentimiento, sin emoción, sin arrepentimiento, y no piensa en la otra persona. Un maltratador es un abusador, y mucho peor.

Segunda diferencia. Una persona dominante siempre tiene el consentimiento válido dado de las otras personas que participan en la fantasía. En una sesión bondage, ocurren los juegos que la persona atada quiere, comparte y le gustan, y también es idéntico es las situaciones de sumisión, donde la persona que hace de sumiso o sumisa quiere ser dominada y sometida, en muy diferentes formas, perfectamente válidas si son de su gusto y consentidas. Se divierte, se siente segura, y es una cesión o una entrega del poder erótico en la relación sexual. Sin embargo, un maltratador hace lo que quiere sin pedir permiso, sin preguntar y sin importarle una mierda su pareja. El maltratador hace lo que le sale de los huevos, porque se lo dice su cerebro atrofiado, y la persona maltratada no disfruta, está aterrorizada, tiene miedo, y con muchas ganas de que su pesadilla acabe.

Tercera diferencia. Con una persona dominante no hay confusión de cuándo comienza y cuándo termina el juego sexual. Una vez se ha acabado de follar o de jugar, el personaje adoptado se acaba y se vuelve a ser las personas que somos en la relación. Vuelven los abrazos, el tomar las decisiones juntos, los mimos, la libertad, y el ser quienes somos en nuestra vida diaria y rutinaria. Por el contrario, un maltratador continua con los insultos, las vejaciones, las amenazas, las prohibiciones, los gritos, la violencia, los zarandeos y las agresiones, en cualquier momento del día, incluido fuera de la vida sexual.

Cuarta diferencia. Una persona dominante sexualmente no da miedo, y eso que a veces se usan diálogo y frases muy dentro del personaje que aplica torturas y castigos, pero a pesar de estas palabras las personas participantes disfrutan y se involucran como parte de la aventura, rol o fantasía sexual. Sin embargo, las víctimas de un psicópata, un tarado, o un maltratador, sí tienen miedo, y están tan aterrorizada que no se atreve ni a rebelarse o confesarlo. El lenguaje de un maltratador en sexo es violento. No es excitante. Es degradante, hiriente, insolente, vejatorio, incómodo, y causa un daño emocional que provoca miedo, dudas, preocupación, incertidumbre, y que se queda grabado su dolor en la memoria de la persona afectada.

Quinta diferencia. Una persona dominante puede llegar a sentirse culpable si la persona sometida, castigada, atada, no ha disfrutado. Puede asumir que no ha adoptado bien su rol dominante, que no ha bordado la actuación, que es culpa de él mismo o ella misma, y esto ocurre bastantes veces dentro de las fantasías sexuales. En comparación con un maltratador, los maltratadores no se sienten culpables, no tienen sensaciones de culpabilidad, no conectan, y están convencidos de que nunca hacen nada mal, y cualquier cosa que salga mal le echa la culpa a la pareja, porque dice que le despista o que no le ayuda o mil excusas patéticas y ridículas de fracasados y frustrados. Son muy criticones, todo dicen que lo hace mal su pareja, y cualquier límite que les pones les parece ridículos o se burlan.

Sexta diferencia. Las personas dominantes aceptan las críticas. Les gusta hacer bien las cosas, se asume que se mejora con el paso del tiempo, con la experiencia, con la práctica, con la comunicación, con irse conociendo, y encajan bien las críticas, debates y las opiniones de las otras personas que participan en el juego sexual. Sin embargo, los maltratadores no aceptan quejas. Estos inútiles consideran que lo hacen todo perfecto, que son los mejores, los más listos, los más sabios, y se cabrean si les dices que lo han hecho mal. No aceptan críticas, y responden con amenazas, con insultos, e incluso con agresiones.

Séptima diferencia. Una persona dominante somete a su compañera de juego, sea una chica, un chico, o quince personas. El castigo, la tortura, la humillación, el sometimiento, en la forma que libremente les gusta compartir, va dirigido única y exclusivamente a esa persona en su rol de juego, dentro de los límites y gustos de cada uno y una de los participantes. Sin embargo, un maltratador va mucho más allá en sus insultos y en sus humillaciones, y hace referencia y alusiones a las mujeres y al género femenino en general, con graves menosprecios usando incluso escenas de la cotidianidad o la vida diaria, y que aquí no voy a reproducir ninguna porque no quiero dar ni idea ni ejemplo de estas barbaridades a ningún imbécil.

Octava diferencia. Una persona dominante no es machista. En realidad, cuida y protege a la persona sometida, y dentro de las prácticas siempre está el límite de cuidar por su bienestar, tanto física como emocional. Hace que su pareja disfrute, que se sienta cómoda, excitada, sumisa, sin herir sentimientos y limitándose el juego al rol sexual entre ambos personajes. Un maltratador, por el contrario, atormenta en la mente de sus víctimas, deja heridos los sentimientos, el orgullo, la autoestima, y su experiencia es horrorosa, peligrosa y traumática.

Novena diferencia. Una persona dominante juega con su sumisa, su pareja, sus amigas, sus ligues, sus conocidos, su compañera, o su mujer, por citar algunos adjetivos. Por el contrario, un maltratador juega con su víctima. Esta es la realidad.

Otras diferencias. Hay muchas más diferencias, tantas como quieras añadir en libertad, porque realmente una persona dominante no se parece en nada a un maltratador. La diferencia es de 0 a 100, de blanco y negro, del día a la noche, como se suele decir popularmente.

"Nunca tener aventuras sexuales ni amar ni follar con un maltratador"

Como podéis ver, las diferencias son descomunales, y una persona dominante y un maltratador no se parecen en nada, absolutamente en nada. No tienen nada que ver. Es como comparar un patinete y un Fórmula 1. No se parecen en nada, pero sí hay algunos maltratadores que intencionadamente se camuflan en roles sexuales dominantes.

Hay que ir muy en cuidado con las personas que se eligen para estos juegos sexuales. Nunca se puede jugar con esta gente. Nunca se puede amar ni convivir con esta basura. ¡Ni tan siquiera amigos! Hay que rechazarlos siempre, en todos los lugares, en todas las situaciones. Con ellos no se cuenta para nada, absolutamente para nada. El rechazo ha de ser completo y total.

En España hay leyes que combaten esta lacra, y hay teléfonos de atención a las víctimas, donde se pueden hacer consultas gratuitas y anónimas, que no quedan reflejadas y no hay rastro de las llamadas. Esta mierda no debería de existir. Esta gentuza se debería de extinguir y erradicar del planeta, y espero que en el futuro este objetivo se haya conseguido.

 

Todo el contenido es de mi propiedad y autoría, y yo soy el único autor de todos estos artículos.

Está estrictamente prohibido su reproducción, comercialización, copia, publicación, y cualquier otro uso no autorizado previamente por escrito. Cualquier interés que tengas, sea cual sea y seas quien seas, es obligatorio mi autorización previa por escrito.

Se emprenderán inmediatamente todas las acciones legales que se estimen oportunas contra cualquier persona, portal, foro blog, web, perfiles, periodistas, medios de comunicación, grupos, empresas, e incluso Administración u Organismo, sea oficial o no oficial, del ámbito público o privado, que vulnere mis derechos, y haga uso prohibido y/o no autorizado.

En caso de estar interesado/a en este artículo, escribe para solicitar la autorización a mi dirección info@exoticbondage.com

Escribe con el asunto "Autorización uso artículo", especificando el artículo de tu interés, y facilitando toda la información completa, lugar exacto de publicación, fecha de publicación, y por supuesto tu nombre y responsable de la petición, con tus datos de contacto directo.

Periodistas y medios de comunicación, indistintamente sea radio, televisión, prensa escrita o digital, deben de contactar a través de la sección "Press", en la barra inferior a pie de esta página.