Los plantones de las modelos irresponsables e inmaduras

Llevo en torno a 25 años trabajando de fotógrafo cada semana, y casi desde los primeros días de mi juventud aprendí que en el mundo de la fotografía hay historias de todo tipo. Hay experiencias muy bonitas, hay días inolvidables, mágicos, que se recuerdan con alegría toda la vida, pero también hay malas experiencias y días complicados.

Después de tantos años, he hecho incontables centenares de miles de fotografías. En fotoperiodismo he hecho fotos a personas populares, famosos, políticos, deportistas y mil nombres más reconocidos en su sector y por televisión. También he fotografiado a mucha gente gente desconocida, gente de la calle, he retratado la sociedad, eventos, he documentado tendencias y prácticas, y en todos los campos sé que este es un sector complejo.

Hoy en día, tras a irrupción de las redes sociales hace más de una década, y con el masificado y banalizado uso de la fotografía con la puta mierda de los móviles, el arte de la fotografía ha tomado una caída en picado de la cual todavía no se ve forma de recuperarse. Hay una multitud de perfiles de intrusos que se creen fotógrafos o fotógrafas simplemente porque se han comprado una cámara de fotos, que se hacen un perfil en las redes sociales, dicen que son fotógrafos o fotógrafas, y hacen unas fotos de mierda que dan vergüenza, que son ridículas, y que son las típicas fotos que yo tiro directamente a la basura y no conservo ni tan siquiera copia.

Ocurre lo mismo con el tema de las modelos. Cualquiera chica se pone en el perfil que es modelo, y va buscando por todas las redes sociales los miles y miles de perfiles de gente que hace fotos, y posa con el primero que le gusta, sin valorar los detalles reales que marcan de verdad la calidad de la fotografías. Después vienen chicas a mí y me dicen que han tenido alguna mala experiencia con algunos de estos fotógrafos de redes sociales, que han salido feas, que las fotos son malas, que han hecho malos comentarios, que les han pedido tal cosa, y en el fondo les he dicho que se lo merecen, porque no puedes medir la calidad de un fotógrafo o fotógrafa simplemente por un perfil de facebook o de instagram o de dónde mierdas sea.

La fotografía es un arte fascinante, testigo irrefutable de la realidad. Una fotografía puede dejarte sin palabras. Una fotografía enseña la verdad sin necesidad de añadir ni el más mínimo comentario. No hacen falta ante las grandes fotografías, pero tal como he dicho antes, es un mundo complejo, donde hay relación compleja entre el fotógrafo o fotógrafa y el resto, sean modelos, paisajes, naturaleza, retrato, periodismo, cocina, abstracto o cualquier otro ámbito.

En todas las temáticas hay momentos épicos, historias que siempre acompañan las fotografías míticas, pero también hay experiencias desagradables, sí, y momentos duros y complicados. Los fotógrafos de naturaleza se pasan muchas horas y días incómodos, sentados, escondidos, quietos y en silencio, esperando hacer una foto en un segundo. Esto forma parte de la fotografía.

Trabajando con personas, las historias desagradables más habituales son los plantones. En España, se conoce como "plantón" el hecho de que una persona no venga a una cita acordada, y no avise de que no va a venir. Te quedas esperando en la puerta como una estatua, y nada, no viene, no llama, y no avisa. Esto es un plantón.

Desde que comencé a hacer fotos muy joven, he sufrido una cifra increíble de plantones. Me ha ocurrido en todos los campos, porque no soy solamente fotógrafo bondage, aunque es mi mayor especialidad, y hoy os lo voy a ilustrar con números, con detalles, con mis propias estadísticas de plantones sufridos en sesiones bondage.

Número de plantones. En el año 2017 decidí hacer unas estadísticas completas sobre los plantones de las modelos, y en todo ese año de 2017 sufrí 21 plantones. Es decir, 21 chicas habían dicho que sí se apuntaban de modelos a sesiones bondage... 21 chicas en todo 2017 habían dicho que sí venían a posar para fotos bondage... 21 chicas dieron sus datos e hicimos las autorizaciones legales por escrito... Con todas esas chicas acordamos día, fecha y hora... allí estuvimos esperando a esas 21 chicas, y sí, sí, digo bien esperando, pasando el tiempo tejiendo un jersey a mano, con el cubo de rubik o mirando las nubes, porque ¡ya puedes esperar, ya!... A la mierda... Estas 21 chicas no vinieron, y más vergonzoso es que, de estas 21 chicas, ninguna llamó para advertir que no iba a venir. Ninguna llamó. Ninguna escribió. Ninguna advirtió que no podía venir, que cambiaba el día, o que ya no estaba interesada. Ninguna de estas chicas respondió al teléfono cuando les llamamos una vez llevaban diez minutos de retraso.

Sólo dos de estas chicas se disculparon al día siguiente. Una chica dijo haberse puesto enferma, algo que ya me lo han dicho muchas veces en todos estos años, porque es curioso que todo el mundo se pone enfermo el día de la sesión, y la otra chica dijo que se le "murió" el móvil, que no sé qué siginifica esto de "morirse" el móvil, y no pudo llamarme.

El resto de chicas son las clásicas impresentables, que no tienen ni el mínimo gesto de respeto o de educación para decir que no pueden venir o que, simplemente, han cambiado de opinión y ya no están interesadas. ¡No! ¡Ni educación, ni carácter, ni seriedad, ni madurez, ni profesionalidad, ni sinceridad, ni respeto!

El margen de tiempo para los plantones. Sé que existe esta realidad. La he sufrido desde que era un joven estudiante aprendiz de fotografía, y por eso siempre concedo quince minutos de espera y de aviso. Si en este tiempo no ha venido y no he podido contactar con la modelo de la sesión, no espero más. El tiempo es sagrado. La hora acordada no es la hora a la que se tiene que llegar. La hora acordada es la hora a la que se tiene que haber llegado. Insisto en que el tiempo es como ir a ver un evento deportivo o una obra de teatro. La hora fijada es el momento en que comienza el espectáculo. No es la hora donde la gente puede comenzar a llegar, no.

Trabajando las fotos en outdoor, o en escenarios reservados, como son barcos o caballos, por poner algunos ejemplos, cada minuto cuenta, cada minuto se paga, cada minuto se pierde, y para evitar que su estupidez destroce el planing siempre quedo con un margen de antelación que no me afecta en absoluto.

Qué hacer ante los plantones. La experiencia de tantos años me ha hecho tener siempre previstos un plan "B" para los plantones, e incluso yo trazo plan "C" y "D" y si hace falta el abecedario entero. Tengo la gran fortuna de que mi plan "B" es muy fácil. Mi pareja es Thyffany Young, una modelo profesional de máxima confianza y nivel impresionante. Es una de las mejores modelos en todo el mundo. Ella siempre me acompaña a la sesiones de fotos, porque me ayuda con las cuerdas, y porque esto es un proyecto de los dos juntos.

En caso de darme plantón la modelo, yo continuo con el planning, y hacemos las fotos con mi pareja. No nos afecta para nada sus plantones, y no altera el tiempo o la previsión de fotos, porque los quince minutos de margen es tiempo extra concedido fuera del periodo válido de tiempo de las fotos. No afecta nada.

Otro plan que hago a veces es quedar con dos modelos para sesiones el mismo día, que entre ellas no se conocen y no tienen relación. Nunca me han fallado el mismo día dos modelos.

Por qué da plantones la gente. Eso hay que preguntarlo a ellas, porque además no tienen la decencia de dar alguna explicación. ¡No! Simplemente, no vienen y ¡dicen que a tomar por el culo supongo!

En mi opinión, extraída de las experiencias de muchos años, son conductas irresponsables, egoístas, inmaduras, e incultas, que por desgracia en este país son comúnes y no se asumen responsabilidades ni culpas. Esta mierda de actitud ocurre incluso entre amigos y amigas. La gente no va a su cita, y después dicen que se olvidaron, que estaba cansada, que se le hizo tarde, o que se durmió, y lo dice sin darle importancia, sin mayor preocupación, y siguen siendo tan amigos. ¡Una puta mierda! La traición a la confianza se paga perdiendo la amistad o perdiendo el trabajo. Distinto sería una causa justificada, como podría ser una enfermedad, un accidente o averías. Una vez una amiga mía, cuando yo era estudiante, me dio plantón porque se quedó encerrada en el ascensor de su casa. Fui a llamarle al timbre, y en ese momento estaban los técnicos intentando abrir el ascensor, que llevaba una hora dentro. ¡Eso sí se puede perdonar!

Sin embargo, los plantones forman parte de las costumbres de este país. Ocurre con los amigos, con las reuniones de trabajo, con las citas en el médico, y en todo tipo de situaciones. En este país es gracioso, la gente está acostumbrada, y lo acepta. ¡No, no, no, no! Esas costumbres y aceptaciones ruínes, asquerosas y vergonzosas, hay que decir bien claro que no se aceptan, y que no se pueden permitir. Los plantones por dormirse, por olvidarse, o porque no tenía ganas de venir, y no avisan, despreciando nuestro tiempo, nuestra confianza, y nuestra ilusión, no se perdonan.

Sólo se perdonan los plantones justificados y que presenten disculpas, que acepten su culpa, su error, o que fue por razones ajenas a su voluntad.

Cuántas chicas no dieron plantón ese año. Antes he hablado de todos los plantones que me dieron en 2017 al completo. También hubieron chicas que sí vinieron, y ahora os voy a explicar si en las estadísticas ganaron los plantones o la seriedad. En todo ese año, desde enero hasta diciembre, quedé con 34 modelos para sesiones de fotos bondage. Tal como he dicho antes, 21 chicas dieron plantón sin disculparse y sin avisar. Sí vinieron 13 chicas, de las cuales 12 chicas sí posaron, y sí cumplieron su palabra. Hubo un caso especial y muy único, que sólo me he pasado dos veces en todos mis años de experiencia, y fue que la chica sí vino pero tuve que anular la sesión de fotos con ella. La chica se presentó en mal estado físico, sin haber comido, sin haber descansado correctamente, sin traer la ropa o el vestuario que habíamos dicho, y todavía con signos evidentes de cansancio, agotamiento y resaca, por la intensa fiesta en la que la chica nos reconoció haber tomado drogas y alcohol, en la noche anterio. Lamentablemente, me supo mal, pero estuve obligado a suspender la sesión con ella, porque no cumplía las garantías legales y de seguridad que yo pongo en mis sesiones bondage.

Qué hacer cuándo te dan plantones. Nada. En la vida nos encontramos muchas personas impresentables, inmaduras, y mil adjetivos que se pueden ser. También forma parte de la fotografía, y cuando pasa no se hace nada. Como se dice coloquialmente, que se vayan a la mierda, y nunca se trabaja con estas personas. Simplemente, ocurre. ¡Hay que seguir! Quizá también buscan desanimar, deprimir, que la gente sea tan vulgar como ellas, y no hay que darles esa satisfacción, no. ¡Adelante! Nosotros seguimos buscando modelos, porque cada persona es distinta, y las demás chicas no tienen la culpa de la horrorosa actitud de otra gente impresentable. Las malas experiencias no deben nunca desanimar. No deprimen. No quitan las ganas. Todo al contrario, te hace más profesional, más fuerte, más valiente, más competitivo, más ganador, más experto, y forman parte de las piezas que engranan nuestra cultura, nuestra calidad y nuestra sabiduría, con el paso de los años.