La imbécil hipocresía de la sociedad sobre el sexo y el porno

La humanidad avanza, y al mismo tiempo en muchos rincones del mundo aumenta la asquerosa hipocresía de la gente, sus ridículos tabúes, los analfabetos estigmas y los prejuicios estúpidos. Quizá estáis pensando que hablo de países dominados por algún régimen comunista o creencias religiosas, pero no hace falta irse muy lejos. Aquí mismo, en Europa, en España, también tenemos esta mierda, y las redes sociales son la principal vía de expansión de este atraso mental y cultural.

Esto afecta a muchos campos. Ocurre cuando hablamos de las libertades, ocurre cuando hablamos de los derechos igualitarios entre hombres y mujeres, ocurre cuando hablamos del racismo, cuando hablamos del ámbito laboral, y miles de temas más que necesito páginas enteras para mencionarlos todos.

De la interminable lista, yo voy a hablar de la imbecilidad hipócrita de la sociedad en verso al sexo y al porno.

Sobre la censura al sexo y al porno. La censura a fecha de hoy es inadmisible. YouTube te censura todos los vídeos que puedan ser considerados de contenido adulto. Facebook e Instagram no te deja publicar según qué desnudos, e incluso se han dado casos de que han borrado fotos donde una mujer está dando de mamar con el pecho a su bebé.

Yo no tengo estas redes sociales de Facebook e Instagram que se dedican a recopilar datos personales y darles un uso del cual no tengo duda. Me parece increíble, inaudito, e incluso repugnante, ver cómo la gente pone en estas redes las fotos de cumpleaños de sus hijos, el suyo, las fotos de la escuela, dónde viven, dónde compran, dónde van de vacaciones, su boda, con quién están casados, sus aficiones, su coche, y su vida entera. ¿Qué coño estáis haciendo? Si yo te paro por la calle y te pregunto por tu nombre, apellido, dónde vives, tus hijos, tu trabajo y tu pareja, seguro me enviarás a la mierda, no responderás o llamarás a la policía. Entonces, sin preguntas, ¿por qué lo publicáis para que lo sepa todo el mundo? La gente se ha vuelto subnormal.

Yo sí tengo YouTube. He publicado algunos vídeos de bondage, y también publico mis entrevistas de sexo con la gente, al mínimo nivel, lo más light posible, y con un guión meramente educativo o divertido. El margen es muy escaso, y limita enormemente mis ideas, pero hago lo básico y simple, que en España ya es suficiente y ayuda a avanzar, con el gran retraso acumulado. De todos modos, soy consciente que cualquier día me lo borran, porque ya una vez me sancionaron por poner un vídeo donde enseñé cómo se atan los dedos de la mano. Según YouTube, aquel angelical vídeo incitaba al sexo. Era un vídeo sencillo, muy fácil, que no me costó nada, así que tampoco me importó.

Falta hablar de las televisiones, las radios y los periodistas. En España, las televisiones y las radios son en esta época la vergüenza histórica del periodismo. Aquí los pocos programas de sexo que se hacen son horribles, vulgares, simplistas, sin buena documentación, sin abrir temáticas, y muy limitados a cómo se pone un condón, qué es la masturbación o alguna fantasía sexual, tratada de la forma más banal y burda posible.

El periodismo español ha demostrado durante la pandemia del coronavirus que está al servicio de los políticos. Se ha pasado desde el primer día creando alarma, pánico social, difundiendo las proclamas escritas del gobierno autoritario, dando voz a la línea de pensamiento oficial y silenciado toda crítica discordante. Ha disfrutado de encerrar a los ciudadanos en su casa, y han dedicado horas y días y semanas y meses sin descanso a que la gente salga a la calle con miedo, sumisa y obediente.

Tenemos periodistas, e incluso medios de comunicación, financiados y dirigidos por la Iglesia Católica, y toda su programación parece haber sido aprobada por el bueno buenito de Flanders en Los Simpson.

No hay voz para el sexo y el porno, y los pocos altavoces que se dan muy en cuentagotas son de trato mezquino y equivocado.

La realidad de si la gente mira porno. El concepto general que ha establecido los prejuicios y los tabues es que la gente no mira porno, y dicen que los que miramos porno somos unos pervertidos y unos degenerados. ¡Su puta madre!

En mis entrevistas de sexo a la gente he preguntado muchas veces si miran porno. Se lo he preguntado a chicos y a chicas, muchas chicas, y el 98% de la gente reconocen que sí miran porno, o han mirado porno. Sí, sí, ¡SÍ!, sí la gente mira porno. Claro que sí. Mira los portales famosos de vídeos porno, y verás una lista gigantesta de vídeos con decenas de millones de visualizaciones y miles de comentarios y votaciones. El volumen de tráfico de algunos portales es inalcanzable ni para las mismas televisiones.

En todo un día, tiene mucha más audiencia un portal de vídeos porno que un soporífero informativo televisivo dedicado a adoctrinar y manipular la sociedad. Hay un caso ilustrativo muy fácil de demostrar real. Por la televisión española TeleCinco se emitió la espantosa película "50 sombras de Grey", que a pesar de ser una película desastrosa lleno de tópicos y errores, bien se agradece tuvieran por fin el valor de emitir una película de estas características. ¡Que estamos en el siglo XXI desde hace años! La realidad de las audiencias oficiales dijo que esta película fue la más vista en el 2017 de todas las emitidas en las televisiones españolas, reuniendo a 4.627.000 espectadores con una cuota de pantalla del 26,5%. ¡No tan sólo esta estadística! Es el título más visto en los últimos dos años, es decir, con el 2016 incluido. Pero en los días siguientes, muy poca gente reconocía haberla visto. Supongo que los índices de audiencia indicaba que había cuatro millones de espectadores con la televisión encendida, pero quizá estuvieron dos horas cagando en el lavabo. Son las excusas de mierda de este país.

Las actrices pornstar, y los actores porno, tienen millones de seguidores y seguidoras, y sus cuentas corrientes estoy seguro son la envidia incluso de los mismos millonarios. Los grandes eventos dedicados al porno y al sexo atraen decenas de miles de visitantes llegados de todo el mundo, y las colas de espera delante de determinados stands, para autógrafos o castings, son interminables.

La verdad es que los tres grandes negocios mundiales son el sexo, las armas y las drogas, y esto no es hipocresía. Refiriéndome al sexo, los números económicos de este sector son impresionantes. Os podría enumerar un listado de no terminar nunca, pero por ejemplo en Estados Unidos la industria pornográfica genera mucho más movimiento económico que la prestigiosa NBA y la Liga Profesional de Beisbol juntas, dos deportes muy importantes en ese país, y así podría estar horas con ejemplos incontestables y reales.

Opiniones acerca del porno. Mirar porno genera lógicamente todo tipo de opiniones. Mirar porno no significa que te guste ese porno, y os voy a comentar algunas opiniones.

Hoy en día está de moda la línea ideológica feminista radical de que el porno cosifica a la mujer. Dicen que crea violencia, y mil cosas más. Yo descubrí mis gustos por el bondage muy en mi infancia, y todavía no había visto porno. En la adolescencia sabía que me gustaban las cuerdas, pero no había internet en esa época, y no había visto porno. Tenía mis gustos, mis conceptos sexuales, mi pasión por el bondage y mi forma de ser.

Llegó Internet y comencé a mirar porno. Antes miraba muchísimo porno. Ahora, después de tantos años, miro porno muy de tanto en tanto, pero el porno no me ha cambiado para nada. No he cambiado mi opinión de las mujeres. Sigo manteniendo el mismo respeto y el mismo concepto de igualdad que cuando era joven, sin Internet y sn porno. No me ha generado violencia, no me ha cambiado mis gustos sexuales, no ha enloquecido mi pasión por el bondage, y no ha cambiado mi forma de ser.

El porno no afecta a la forma de ser, salvo que sea una persona inestable, esquizofrénica e insegura, en cuyo caso le puede afectar tanto el porno como los Teletubbies, porque el problema está dentro de su mente. No radica en lo que ve.

Dicho esto, reconozco que hay porno que me encanta y porno de mierda que no vale nada. He visto vídeos sado que son ridículos con una interpretación patética y penosa. He visto vídeos que no excitan nada, que son muy falsos, que están muy mal grabados, y he visto vídeos asquerosos que no he pasado de los cinco segundos. He visto vídeos horribles, de gente que se come mierda o que se clava la polla con agujas y comienza a sangrar. ¡Qué bestias! ¡Qué animales! Para mí eso ya no es porno. Eso es espantoso. No hagáis esas guarrerías. Terminaréis enfermos en el hospital, y así no tienen que terminar las fantasías.

Ahora dicen que hay porno feminista, hecho por mujeres para las mujeres. Es simplemente una línea estratégica de marketing que se quiere aprovechar de todas las campañas feministas a través de las redes sociales, pero yo no creo en este concepto del porno feminista. Un vídeo me puede gustar, y me da igual si el director es un hombre o una mujer. Me parece ridícula la guerra de sexos. La gente dice que no quiere guerras, pero cuando tienen oportunidad se inventan su propia batalla. Yo valoro la creatividad, la originalidad, la temática, la elegancia, la interpretación, el guión, la pasión, la historia, y todos estos factores los pueden tener los hombres y las mujeres. Sólo depende de su inteligencia, su serenidad, su entusiasmo por trabajar y su capacidad de esfuerzo. No hay porno feminista. Es sólo una marca, un sello, una estrategia comercial de marketing.

De todos modos, esto es cine, y como todas las películas hay opiniones de todos los gustos. Hay gente que le gusta una película, y gente que le parece una mierda la película. Hay gente que admira el trabajo de un actor o de un actriz, y gente que le parece mala actriz o un actor desastroso. Hay gente que le gusta la comedia, el drama, el cine de acción, cine de aventuras, o cualquier otra temática, y en sexo ocurre lo mismo, con gente que le gusta los tríos, los lésbicos, bondage, gangbangs, sado y un montón de fantasías. Cada persona tiene sus propios gustos, y está en su pleno derecho. Es libre de pensar y de expresar, pues en toda sana democracia existe el derecho de libertad de expresión y de opinión.

El sexo sin el porno. Escuché hace vez hace años que se calculaba que el acto diario y rutinario no esencial más practicado en todo el mundo, es decir, excluyendo comer, beber, dormir, cagar y mear, es follar, o tener sexo. Es innegable que el sexo marcaba nuestro destino en muchas etapas de la vida. Aprendí durante mis entrevistas de sexo que el sexo es muy importante para la gente, y es imprescindible para la gente joven. Está señalado como una condición obligatorio para toda pareja joven. No pueden ser novios si no hay sexo.

Yo preguntaba a la gente qué harían si tuvieran una pareja cariñosa, romántica, tierna, educada, culta, responsable, trabajadora, madura, encantadora, perfecta, pero que su único fallo era que no tenía sexo, o el sexo era muy aburrido y rutinario, siempre igual, y el 99,9% por ciento de las respuestas decían que no podrían estar con esa persona, y lo dejarían.

El sexo es de una importancia sagrada cuando eres joven. Después, con el tiempo, he visto que la vida sexual languidece, y dicen que los matrimonios se acostumbran a no tener sexo, y lo llevan mejor con la madurez y la edad, pero yo no pienso que sea costumbre. Se buscan de excusas el estrés laboral, la tensión, los problemas, la hipoteca, pero hay otra causa mucho más dolorosa, y es el inexorable paso del tiempo.

El sexo es química. Es una revolución hormonal. A mí también me ha ocurrido. Cuando tienes quince años la polla se pone dura toda sola sin saber por qué. Yo siempre decía que la polla va a su historia por su propia cuenta. Te levantas de la cama después de dormir, y descubres que tienes la polla como una lanza apuntando al techo, como si quisiera atravesarlo. Vas en autobús, y los adoquines o los baches te crean una erección justo cuando te toca bajarte y salir a la calle. Se pone la polla dura por nada, y casi te pasas más tiempo trempado que flácido.

A veces iba andando, tranquilo, sin pensar ni en chicas ni ver nada estimulante. Nada. Pensaba en los estudios, en comer, y de repente notabas que la polla comenzaba a cambiar de tamaño, a hacerse grande y más grande, en plena calle y todo llena de gente, y yo iba haciendo equilibrios, andando como un pato a ver si paraba la erección, pero la polla seguía a lo suyo. Las hormonas son las hormonas. Hay que aceptarlo, y me sentaba en un banco, doblado hacia delante, disimulando hasta que volviera a su tamaño normal.

Otras veces tenía sueños eróticos por la noche, y descubría al lavantarme que me había corrido, que había tenido un orgasmo. Me informé hace tiempo por qué me ocurría esto, y vi que es algo muy normal y natural en los chicos, porque el semen es masculino. Yo pasé por esa etapa de la vida, y entiendo y comprendo la vital importancia del sexo para los jóvenes. Forma naturaleza de la naturaleza humana, y no eres un depravado o un pervertido por tener la polla dura cincuenta veces cada día.

Ahora ya tengo años. Ya me estoy haciendo viejo. Ya paso de los 40 años, y la polla está mucho más calmada. Demasiada incluso, pero este es un factor clave en el bajón sexual de las relaciones. A esta edad ya no produces la increíble cantidad de hormonas de cuando eras joven. El cuerpo ya está hecho. La evolución física ha concluido. No hay producción de sobras, y a medida que tenemos mayor edad está producción se minimiza. Sigue habiendo sexo, pero se acabó el que se ponga la polla dura decenas de veces al día, los orgasmos nocturnos y todas aquellas aventuras.

A estas alturas, la relación debe de ser suficientemente sólida, estable y compenetrada, como para minimizar esta pérdida, o mejor dicho este descenso, que se debe de aceptar con naturalidad y sin ningún drama. Es parte de la vida, y les pasará a todos y todas, incluso a esas personas que hoy han follado tres o cuatro veces durante todo el día. A estas personas decirles que disfruten sus folladas consentidas porque también les ocurrirá en las próximas décadas, que llegarán mucho más rápido de lo que se pueden imaginar.

Las libertades en el sexo y el porno. El sexo y el mundo del porno está lleno de estigmas, de prejuicios, de tabúes, de incultura, y de tópicos, generados por la incultura, el analfabetismo, creencias religiosas interesadas en el desprestigio del sexo, o ideologías arcaicas y prehistóricas que han sobrevivido hasta las fechas presentes.

En realidad, en culturas atrasadas o todavía contaminadas por creencias y costumbres antiguas, la imbecilidad de los prejuicios y los tabues existe incluso en si un chico no puede llevar una camisa de color rosa, o en la inmensa gilipollez de que las mujeres son mejores cuidadoras porque son más sensibles. Nuestra mierda de cultura está lleno de idioteces de este calibre, y lógicamente el sexo y el porno son las dianas favoritas.

Yo lo tengo muy claro. Siempre digo que el sexo debe de ser consentido y entre mayores de edad. A partir de ahí, si todas las personas están de acuerdo libremente, sean dos o treinta, que follen cómo les dé la puta gana. Es innegable que la gente tiene fantasías muy variopintas. Algunas fantasías nos pueden gustar, y otras fantasías nos pueden parecer de enfermos, pero hay que respetar las libertades de cada persona. Están en su pleno derecho, es su elección personal, y si a ellos o ellas les gusta y quieren practicarlo, es válido, correcto y legal. No podemos juzgar las fantasías por lo que a nosotros nos parece bien o no, porque de este modo hay millones de juicios que no se van a poner de acuerdo, y va a terminar fatal.

Ocurre lo mismo con el porno. La gente está en su derecho de hacerse las fotos porno que quieran, de grabarse y de participar en lo que quieran, siempre en decisión libre y mayores de edad, y el público está en su derecho de mirar los vídeos, alabarlos, criticarlos o masturbarse mientras lo miran. A nadie tenemos que darle explicaciones.

La influencia y la incitación del porno y el sexo. Esta es otra de las grandes estupideces en el analfabetismo humano. Dicen que el porno incita a la violencia, y que da conceptos equivocados de lo que le gustan a las mujeres.

Yo llevo muchos años mirando porno, y la gran mayoría de vídeos son bondage, como es lógico. A veces me ocurre que voy a ver un vídeo y resulta que ya lo he visto. Es lo que tiene tantos años de mirar vídeos porno bondage, pero también miro algún vídeo que me llama la curiosidad, y no es bondage. Hay vídeos de todo. Hay vídeos bukkake, sado, spanking y mil cosas más, pero ningún vídeo me ha influenciado nada ni me ha incitado jamás a nada, y son más de 20 años mirando porno.

Ningún vídeo porno, sea cual sea la temática o las escenas, me ha hecho cambiar mis opiniones. Ningún vídeo porno me ha dado ningún concepto equivocado nadie. Desde mi adolescencia creo que la gente es imbécil, traidora, mentirosa, inculta, manipulable, adoctrinable, vaga, farisea, hipócrita, y sigo pensando igual, y seguiré pensando igual toa la vida. Nunca he pensado que las prácticas que veo en vídeos le gusten a mi pareja, las modelos o cualquier otra chica. Si quiero saber lo que les gusta, se lo pregunto a ellas directamente, pero no voy a crear ningún absurdo estereotipo por lo que he visto en un vídeo. No me han influenciado en nada.

Esta excusa sólo pretende inculcar una forma de pensar troglodita y atacar las libertades de las personas para imponer su línea ideológica, quizá basada en creencias religiosas o políticas. ¡Ni puto caso! La gente debe de disfrutar del sexo y el porno, siempre consentido y en mayoría de edad, y los discursos frígidos, puritanos, ridículos, retrógrados y tercermundistas, por mí se pueden ir a la mierda.

Hay que aceptar que la vida son combates. En mi caso, es decisión del destino desde mi tierna infancia, y yo lo acepto. Yo creo en el destino, y tengo miles de ejemplos que no comento porque no le importa a nadie. Simplemente, se asume, y sí, se entra a combate, sin piedad, sin perdón, sin descanso y sin dudarlo.

La libertad es vuestra. No hay que dejar influenciarse por la inmensa sarta de estupideces que hoy en día se escuchan. Estamos en la horrible época donde la hipocresía, los tabúes y la falsedad, supera los tiempos de la Inquisición y el puritanismo. En sexo hay que divertirse y disfrutar de la libertad personal que es vuestra, única e intransferible, respetando las dos normas imprescindibles, de sexo consentido y en mayoría de edad todos. Puedes añadir mil normas a estos dos puntos de partida indiscutibles e imprescindibles, como sería no estar borrachos, ni drogas, o mil cosas. Esto ya es decisión vuestra, que yo no tengo por qué inmiscuirme ni decir. Es vuestra libertad como derecho fundamental. Estáis en vuestro pleno derecho.