Ir solas o acompañadas a sesiones de fotos bondage

Este mes vuelvo a plantear otro tema de debate intenso y polémico. Tengo fama de carácter fuerte, de hablar muy claro y muy directo, de decir lo que nadie se atreve a confesar, y sí, soy así, sí. Es mi forma de ser, y no voy a esconder cómo soy. La libertad de pensamiento, de opinión, de expresión, es innegociable, y lo políticamente correcto me importa una mierda.

Hoy toco un tema muy sensible, y os advierto que debéis de leer el artículo completo para evitar decisiones equivocadas o quedarse con los conceptos a medias, porque este mes voy a hablar de ir acompañadas o solas a las sesiones bondage, y es un tema difícil y complicado. También os hablaré del sentido común en favor de la seguridad, y también hablo del concepto de la falsa seguridad.

Me usaré de ejemplo en primera persona, porque llevo más de 20 años haciendo sesiones bondage con chicas y con mi pareja, y tengo experiencia en mayúsculas. Hablaré de mis propias sesiones de fotos, pero repito que cuidado, que lee el artículo entero, porque no terminarlo te puede generar confusiones, y busco motivar a la gente para pensar.

Comenzamos.

¿Ir acompañada es ir segura? Muchas personas quieren ir acompañadas porque se sienten más cómodas y más seguras. Estas son las dos razones principales que ganan por abrumadora mayoría. Las personas sienten seguridad cuando van acompañadas, pero hay un margen de error que no valoran, y es el de la falsa seguridad.

¿Qué es la falsa seguridad? Ir acompañada no es una garantía total de seguridad. Quedar con un tarado o un psicópata e ir acompañada es exponerte innecesariamente al riesgo de sufrir daños o perder la vida, y es exponer también al mismo riesgo a la persona que te acompaña.

Hay muchos casos reales que pueden ilustrar esta realidad, y ahora me acuerdo de un caso que ocurrió aquí en España. Una chica tenía una relación tormentosa con su pareja violenta. Aquella chica ya no aguantó más la situación. Habían roto la relación, pero ella había dejado ropa y objetos personales en casa de él. Quería ir a recogerlas, pero tenía miedo de ir sola por si le ocurría algo, y le pidió a una amiga que la acompañara, para su seguridad. El resultado fue que mató a las dos chicas. Lamentablemente, esta historia fue real.

Esto es sólo un ejemplo que demuestra que ir acompañada no es sinónimo de seguridad, no. Un psicópata, entendieno por psicópata alguien que quiere hacer daño, o un tarado, o cualquier otra persona con malas intenciones, son personas astutas, traidoras, mentirosas y sin escrúpulos, y pueden matar una, dos o tres personas. La compañía no detendrá sus intenciones. Sólo las duplica. ¡Ponte en la mentalidad de estos asesinos! En lugar de una bala, son dos balas. En lugar de un golpe, son dos golpes. ¡Sólo es repetir el gesto! ¡Así de fácil! ¿Te duele leerlo? Engañarse a sí mismo, negarse a sí mismo lo que no queremos escuchar o asimilar, o esconderse de las realidades más peligrosas con la gente, no es la solución.

Por lo tanto, la opción de ir acompañada puede tener resultados contrarios, y puedes poner en peligro también a la persona que te acompaña.

¿Qué hacer entonces si crees que el fotógrafo es peligroso? Si tú consideras que la persona con la que has hablado puede ser un psicópata, quiere violarte, o secuestrarte, o tiene malvadas y delictivas intenciones, no quedes. ¡Ni acompañada ni sola! No quedes con esta persona. Hay miles de millones de personas en el mundo, y en toda la vida no tienes tiempo suficiente para conocer a todo el mundo. ¡Tranquila! ¡Queda mucha gente todavía en el mundo!

¿Cómo quedar para conocerlo y hablar, si no lo conoces? Yo tengo unos pasos previos que he ido aprendiendo con el paso de los años, a favor de todos y todas, también de la legalidad y la seguridad.

Yo siempre quedo los días previos a la sesión de fotos, y siempre quedo en la calle, y en sitios públicos y céntricos. Esta es una opinión que doy a las modelos, y que yo aplico a mí mismo. Yo recomiendo NO quedar en ningún piso, NO ir a la casa de nadie, NO entrar en ningún local, NO subir a ningún coche, NO aceptar visitas inesperadas, NO quitarse ropa, NO ir a ver su estudio, NO ir en metro con él, NO subir al autobús, y NO creerse ninguna estúpida excusa, que hay miles. Quizá no ocurra nada si incumples estas recomendaciones, pero estos puntos son factores de riesgo, aunque la decisión última, personal, libre y voluntaria, es siempre tuya.

De todos modos, yo siempre hago las reuniones en sitios públicos y céntricos, con el sistema clásico de quedar en un punto de encuentro en la calle, sentarse en un banco, y hablar. ¡Fácil y seguro!

¿Cómo se puede saber si el fotógrafo es peligroso, o sí te puedes fiar? La clave es la comunicación. Hay que hablar, pero olvídate de las mierdas modernas de Facebook, de Instagram, WhatsApp y todas esas cosas. Es importante lo que dice la gente, sí, pero también es importante el tono en el que lo dicen, cuánto tiempo tardan en responder, si dudan, si te da la impresión que se inventan las respuestas, si no son sinceros, dónde miran sus ojos y sus gestos corporales. Por eso hay que hablar en persona, y tienes que preguntar sin miedo, sin censura, y sin limitaciones. Pregunta todo lo que quieras saber.

A fecha de hoy, en el año 2020 para ser exactos, todavía hay chicas que quedan conmigo y no me preguntan nada. No se traen preguntas preparadas. Eso no está bien. Eso no es bueno. Hay que preguntar, siempre. Todo tiene su por qué. Todo tiene su respuesta. Todo tiene su explicación, y tienen que responderlo todo. Conmigo se tiene la ventaja de que hablo mucho, y hablo y hablo y hablo. ¡No callo! Llevo muchos años con reuniones, y sé lo que tengo que decir. Soy como un loro. Además, he llegado a un punto que ya repito los mismos discursos y explico las mismas historias a las chicas que vienen y hablan conmigo. Esto que suena tan aburrido se le llama experiencia, y significa que me estoy haciendo viejo.

Repito que hay que preguntar, ser sinceras, y dejar también por vuestra parte las cosas muy claras y directas.

Hace cinco años más o menos vino una chica para una sesión de fotos. Me explicó que hacía boxeo y artes marciales. Estaba fuerte. Tenía un buen brazo, un buen bíceps, y una espalda con buen dorsal, y me dijo que se fiaba de mí, pero que nada de follar, y que si la tocaba o me portaba mal ella no denunciaba, pero que me iba a dar una paliza que me enviaba directo al hospital, y que no lo iba a dudar ni perdonar ni excusas ni ostias, me dijo. ¡Joder! ¡Se entendió todo! ¡Hablaba claro y directo la chica!

Hay algunos detalles que yo recomiendo a las modelos que tengan en cuenta en las conversaciones. En primer lugar, no pueden tardar en darte respuesta a las preguntas, porque eso significa que se la está inventando para tenerte contenta. No pueden temblar en la voz, porque eso significa que están nerviosos o inseguros. No pueden preguntarte por detalles personales innecesarios para las fotos, como dónde vives, si tienes hermanos o si te gusta comer helados. No pueden contradecirse. No pueden corregir sus respuestas. No pueden enfadarse o molestarse por ninguna pregunta, porque tienes derecho a preguntar todo lo que quieras relacionado con las sesiones de fotos. No vale preguntar cuándo se cortó las uñas por última vez, claro, pero si quieres preguntarlo, pues sí, ¡hazlo! Eres libre y estás en tu derecho.

Estas conversaciones son un momento clave para saber si te puedes fiar o no de esa persona. Usa el sentido común, la inteligencia, la lógica y el pensamiento, que por algo el ser humano tiene estas capacidades, aunque según quien hable no lo parece, y sobre todo nunca vayas a una sesión si no te fías del fotógrafo después de hablar con él, por la razón que sea.

¿Yo permito venir acompañada? Yo permito venir acompañada en tres casos.

El primero de éstos, permito venir acompañadas a las personas que tengan alguna discapacidad, auditiva, movilidad, etc, y necesiten de ayuda para sus actos cotidianos, pero es obligatorio mostrar el informe médico, con todos los requisitos legales, que lo certifique.

El segundo caso son los nombres populares que gestionan los managers o representantes, autorizados legalmente a hablar en su nombre y demostrable, cumpliendo los requisitos legales homologados, aunque estas modelos son muy caras y yo no tengo tanto dinero, por lo que ya ni quedo con ellas.

El tercer caso, exclusivo sólo para las reuniones previas a la sesión de fotos, es que conozcas una chica que ella también quiere ser modelo y está interesada como modelo, y así hablamos con las dos chicas a la vez. No vale mentiras e inventarse que estás interesada sólo para que te acompañen. ¡Madurez! ¡Que ya toca! Yo si detecto mentiras corto la conversación. No trabajo nunca con estas personas. En el resto de situaciones, yo no permito venir acompañada nunca, y nunca permito chicos.

Olvidaba decir que se debe de notificar la compañía previamente a la reunión.

¿Por qué no permito venir acompañada en el resto? La primera razón, porque busco la máxima e indudable garantía de que posan libre y voluntarias, sin estar animadas por nadie, ni amenazadas, ni coaccionadas, y lo hacen siendo mayores de edad, en estado sano y lúcido. Hablan ellas, preguntan ellas, deciden ellas. ¡Simple y fácil!

La segunda razón surgió hace muchos años. Cuando comencé de joven con las fotos bondage venían las chicas con sus parejas, y hubo situaciones desagradables. Recuerdo la historia de un chico que parecía su proxeneta, que hablaba de que la chica se podía operar las tetas y que también que ella aceptaba follar, pero lo decía él, no ella. ¡Qué pedazo hijo de puta, ahora que lo pienso! Yo era muy joven, pero hoy en día a este cabrón se le tendría que denunciar al instante.

También hubo otra historia de una chica que vino con un chico, y el chico decía que ella sí aceptaba posar desnuda y enseñar la cara, pero otra vez la misma historia, lo decía él, no ella. Esas chicas estaban calladas sin decir nada. ¡Inadmisible! Hubo un par de historias más, y al final decidí cortar y se acabó, y desde el año 2000 más o menos no permito venir acompañadas. Así elimino estos imbéciles que usan sus novias de objetos.

La tercera razón, tal como he dicho miles de veces en mi web, es que no me gusta la gente. Estoy todo el día rodeando de gente, hablo con gente de todo tipo, llego a ver la gigantesca cantidad de imbéciles que hay en esta sociedad, y creo que por eso detesto la gente. Mi única sociabilidad con la gente es para hablar de bondage, pero tus amigos no son mis amigos. Tu novio, o tu novia, no es mi novio. Sólo me interesa hablar con la persona interesada en posar como modelo. Del resto, no quiero saber ni su nombre. No voy a esconder esta virtud, que sí, sí, en mi opinión detestar a la gente es una virtud.

La cuarta razón es que esto es una web personal de mi mujer y yo. No tenemos ningún estrés o ninguna obsesión por tener una lista numérica interminable de modelos. Mi pareja es una modelo preciosa, impresionante, de las mejores del mundo, y ambos somos muy atrevidos, muy compenetrados, muy competitivos, y es nuestra forma de ser y de vivir. Por lo tanto, no tengo discursos ensayados, estúpidos, vulgares o mentirosos, para convencer o animar a nadie, y ni tan siquiera lo intento. Está abierto a las chicas que quieran participar y probar, pero que encajen en nuestra forma de ser y de pensar. ¡Tranquilas! No follamos nunca con modelos. Si piensas eso, vais totalmente equivocados.

La quinta razón es que desde el año 2000 más o menos, como he dicho antes, nunca he permitido venir acompañada. Desde entonces no hago ninguna concesión por respeto a las modelos y chicas con las que he hecho sesiones, por respeto a su confianza, a su valentía, a su decisión, a su diversión, por respeto a su actitud, y a su mérito. Las normas son las mismas para todos y todas.

La sexta razón es muy poco diplomática, pero es mi fama de ser muy claro y directo. Las modelos siempre son obligatoriamente mayores de edad. La época de pasear por la calle cogida de la mano de la mamá ya debería haberse acabado. ¡Sí, sí! ¡De papá y de mamá y cogidita de la mano para cruzar el semáforo! ¡No te jode! La gente tiene 30 años, y aún me preguntan si pueden venir acompañadas aunque sea sólo para hablar de la sesión de fotos. ¡Es vergonzoso! ¡Es ridículo! Tienen 30 años, o 29 años, o 25 años, es igual, la edad que sea, y todavía quieren ir a los sitios acompañadas de sus amigas y de su novio y mil historias.

Yo no trabajo con gente infantil, inmadura, indecisa y cobarde, tal como he dicho en otros apartados de mi web, por lo que no perdamos el tiempo. La gente inmadura puede ir con su mamá a comprarse el vestido de topitos con falda larga que llega hasta los tobillos. ¡Y de paso, que lo pague la mamá! ¡Hay que joderse! Ya toca madurar y ser responsable por una misma. Hay que ser maduras, responsables, serias, y asumir ya la capacidad de tomar decisiones y ser responsables por uno/a mismo/a. Que yo sepa, ningún animal en todo el planeta se pasa tantos años pegado a sus madres. ¡La ostia! Me gusta la gente con madurez y capacidad de decisión por sí misma.

¿Por qué quieren venir las chicas acompañadas? Yo tengo un debate. Cuando me dicen que quieren venir acompañadas, me pregunto por qué. Sí, se sienten más seguras y cómodas, ya lo sé. Eso lo he dicho en el primer punto. ¡Lo sé, tienen miedo! Pero, ¿tienen miedo por el mero hecho de que es bondage? A mí me molesta mucho que me llamen psicópata simplemente porque me gusta el bondage, y porque practico bondage. Yo a esto le llamo prejuicios, miedos, tabúes, estigmas, analfabetismo e incultura, y yo no lo permito. No voy a permitir que la gente se traiga un guardaespaldas o un examinador. ¿Y mi derecho a la presunción de inocencia? ¿Me están llamando gratuitamente psicópata peligroso sin haber hecho nada para merecerlo? ¿Qué he hecho yo para ello? ¿Sólo hablar de bondage? ¿Dónde está el respeto hacia mí? Sólo he dicho que son fotos bondage, y lo he dicho claro y directo, a la primera. Yo no engaño. Yo no saco una chaqueta, y después enseño las cuerdas por sorpresa. No. A mí las fotos de chaquetas me importan una mierda. Esto son cuerdas, y se ven en mi web, está mi teléfono, y mis vídeos. No hay nada oculto. Si te gusta, bien; si no te gusta, adiós.

Yo siempre me pregunto si harían lo mismo estas chicas si fuera fotografía de colección de sombreros. ¿También irían acompañadas a sesiones de fotos de sombreros? Si dicen que no, esto es una discriminación inaceptable.

¿Cuántas modelos han venido acompañadas a mis sesiones? En todos mis años de experiencia, que ya ha pasado más de 20 años desde mi primera sesión de fotos bondage con una chica, sólo una vez he permitido a una chica venir acompañada de una amiga, por razones personales y privadas. Todas las demás chicas han venido siempre solas, y no habido ningún problema nunca.

¿Qué hacen los demás fotógrafos? Cada fotógrafo y fotógrafa imprime la línea de trabajo que ellos quieren. La gran mayoría te pueden dejar ir acompañada, por su forma de trabajar, porque quiern quedar bien, o porque quieren sumar otro nombre a su lista de modelos, ya que no permitir acompañantes en las sesiones de fotos es una razón para perder modelos.

Sin embargo, a mí lo de quedar bien no me preocupa nada. Aparentar ser como en realidad no somos me parece hipócrita, falso y mentiroso. Yo soy sincero, soy claro, soy directo, y no voy a cambiar porque a la gente no le gusta. A mí no me gusta la gente, y tampoco la gente cambia por mí. Cada uno es como es.

Tampoco me tomo la fotografía como una competición de ver quién suma más modelos. Estamos acostumbrados a que las personas son simples números, simples estadísticas, y eso me da asco. Sólo trabajo con gente especial, de calidad, de alto nivel, y con la que exista compenetración en la forma de pensar, y he encontrado mucha más gente de lo que en realidad me esperaba. Es muy buena noticia.

¿Qué dicen los amigos? Los amigos en España son como tener enemigos muchas veces. Son peores que los padres. Te dicen que no lo hagas, que no te fíes, que no vayas, que no llames, que no escribas, que les da mala espina, que es peligroso, que lo ven raro, que les llames cuando acabes, y a este ritmo sólo les falta decir que vayas cogida de la mano de tu mamá. ¡Lo he dicho antes! ¡Así va este país!

Conmigo es muy fácil. Sólo doy validez a la opinión de la chica interesada en posar como modelo, y la decisión que ella toma debe de ser libre, voluntaria, propia y personal, en estado sano y lúcido, mayoría de edad por supuesto que sí, y sin estar animada ni coaccionada ni obligada ni enviada por nadie. Todos, y digo todos, estos requisitos, son obligatorios. La opinión de los amigos y amigas, novios, padres o de quien sea, me da absolutamente igual, sea favorable o sea negativa. No me sirve de nada. El único sí válido es el de la modelo.

¿Cuál es la mejor decisión? Si tomas la decisión equivocada, es peligroso ir acompañada y es peligroso ir sola. El peligro nace en la base, que es la decisión. Si la decisión es mala, a partir de ahí todo va a ir mal.

Si decides ir acompañada, muy probablemente te sentirás más cómoda, más segura, y la sesión perfectamente puede ser un éxito con unas fotos impresionantes.

También puede ocurrir que decides ir acompañada, pero te has equivocado al valorar la persona y es un psicópata o un tarado, con lo que te expones tú al peligro y expones al mismo peligro a tu acompañante, sea chico musculoso y fuerte, o chica. La gente peligrosa de verdad no tiene miedo, y no les importa que vayas acompañada o no. Muy al contrario, en algunos casos se vuelven incluso más violentos y contundentes.

Si vas sola, y también es otro tarado subnormal de mierda, porque tarados hay en otros sitios y tenemos a miles, te expones al riesgo de ser violada, secuestrada y asesinada, sin opción de defenderte.

Por el contrario, también puede ocurrir que vas sola, y es un fotógrafo profesional y experimentado, y tienes una sesión espectacular e inolvidable.

Si decides no ir a la sesión porque no te dejan ir acompañada, también puede ocurrir que estás perdiendo la oportunidad de tu vida. Nunca se sabe cuándo se pierde estas oportunidades.

Como puedes ver, todas las opciones son posibles. Es como las líneas de investigación policiales, que nunca descartan ninguna posibilidad, ni tan siquiera de las personas más próximas y que jamás sospecharías. ¡Así es la realidad!

La decisión es difícil, sí, sí, y el ser humano tiene los peligros mal medidos. Valoramos mal los peligros. Todo aquello que sale de lo habitual, de lo común, todo aquello que es desconocido, que es extraño, dicen que es peligroso. Sin embargo, la rutina, la cotidianidad, el día a día, cruzando la calle de una acera a otro, conduciendo un coche, una moto, o simplemente los trabajos obligados para vivir, causa miles de muertes cada día en todo el mundo, y esto nadie dice que sea peligroso. La sociedad funciona por domesticación y adoctrinamiento.

Repito que la decisión es difícil. ¡Muy difícil! El éxito o el fracaso, ganar o perder, la victoria o acabar muerta, es la diferencia entre acertar en la decisión o equivocarse de lleno.

Antes de tomar la decisión, escucha, habla, piensa, razona, compara, medita, examina, valora, pregunta. Usa el sentido común. Ajústate a cómo eres. Utiliza el cerebro. Hoy en día el cerebro de la gente es WhatsApp, Facebook y estas tonterías. No, no y no. Tienes una máquina impresionante mucho mejor por naturaleza, que es el cerebro.

Respecto a la firme decisión, yo no te ayudo, no te doy consejo, y no te doy ninguna recomendación. Es única y exclusivamente tuya.