Teníamos ganas de hacer una sesión de fotos en un ambiente rural abierto, y este lugar ofrecía una bonita toma, con todo el campo de tierra, la gran casa en ruinas al fondo de la imagen, y la modelo atada en hogtied en primer plano.

Hacía mucha calor. Aquí, en verano, el sol aprieta con mucha fuerza, y es muy fácil superar los 30 grados de temperatura, por lo que no podíamos entretenernos demasiado con las cuerdas. La exposición al sol debía de ser dentro de un tiempo limitado. El suelo de tierra estaba muy duro y seco, y la modelo tampoco podía moverse demasiado, porque esa tierra rasca.

La idea principal era la toma fotográfica, y nos decantamos por el posado con la modelo atada en un clásico hogtied, atada de pies y manos, desnuda y amordazada con la cinta de precintar. Terminadas las ataduras, comenzamos a hacer las fotos rápidas.

A diferencia de otras sesiones, esta vez preferí mantener el enfoque del campo fotográfico casi todo el tiempo con la casa en ruinas al fondo, porque me gustaba mucho el resultado. Después de cada set la modelo cambiaba el posado, ayudándola para evitar que se pudiera hacer alguna rascada con las piedras y la tierra seca. Las cámaras se calentaban por el fuerte sol, y la sesión de fotos duró el tiempo prudencial por la temperatura del día.