Outdoor Bondage. Esta picadora es una de las bestias tecnológicas en su sector. Es un gigante preparado para todo tipo de condiciones y adversidades. Sólo las ruedas delanteras superan en su punto máximo el 1,80m de altura, pero no voy empezar a describirlo porque nos podríamos pasar horas hablando de sus maravillas. Ya se puede ver en la foto el equipamiento de sierras, y los punzones en los extremos laterales superiores. No son mísiles, no, no.

"Atada en esta impresionante picadora"

No es una cosechadora, y tampoco es un juguete. Esto es una picadora agrícola. Es una maquinaria muy exigente, muy complicada y que exige mucho riesgo, porque cualquier avería o desperfecto o contratiempo, por insignificante que sea, ya es perder miles y miles de euros. ¡Ni las tuercas son baratas! Estas máquinas trabajan en épocas muy concretas del año. No está trabajando cada día, porque su coste de funcionamiento y consumo es muy alto, pero cuando empiezan a trabajar no paran durante semanas, trabajando horas y horas a todo rendimiento.

La fama, a nivel popular de la gente, siempre se la llevan los Ferraris y los Porches y esos coches de gama de lujo, pero ya os puedo decir que esas pijadas son mucho más baratas que este descomunal colosos.

Ahora está aparcado en la nave, porque esto no cabe en un garaje. Necesita un espacio del tamaño de un hangar, porque además hay más picadoras y cosechadoras aquí en la nave, y otra gran maquinaria pesada. Ya no volverá a arrancar hasta dentro de bastantes meses, y nos hemos pasado la tarde en la nave haciendo varias sesiones de fotos.

Supongo que os preguntaréis qué cortan esas sierran. ¡Lo que quieras! Es de uso agrícola, claro. No puede haber nadie ni delante ni a su lado. Reamente es espectacular, y la máquina tiene una altura de dos pisos, con lo que cuando la ves delante por primera vez es muy impresionante.

"Atada entre sierras"

La idea fue con Thyffany atada en el frontal de las sierras, aprovechando que la máquina está parada y no hay ningún riesgo. Los brazos los tiene atados en alto, las piernas están atadas juntas, amordazada, y los brazos atados levantados a los hierros que hay entre las sierras.

Quedó una galería muy única, preciosa, y aquí se está de maravilla, tranquilos y solos sin escuchar ni ver a la gente. Las historias que hay detrás de nuestras fotos son de un valor incalculable e irrepetible. Nos lo pasamos genial.