Outdoor Bondage. Esta máquina le llamamos tractor, porque es la forma simple de referirnos a estos vehículos, pero las personas con experiencia, sobre todo en ganadería, le llaman "la telescópica". El nombre de telescópica lo recibe por su brazo desplegable muy llamativo, porque es extensible y se esconde dentro del tractor. Para entendernos, es como si fuera un paraguas plegable. Los tractores tienen su brazo fijo, siempre visible, pero esta maquinaria es al contrario. Sólo queda al descubierto el tramo final pintado de amarillo, y el resto se plega y se esconde dentro de la carrocería.

En las fotos desplegamos hasta alcanzar los dos metros y medio exactos del brazo, y sabemos su exactitud porque por el lado contrario de la toma fotográfica está marcado cada medio metro en el hierro. También se puede levantar y girar la pala, a pesar de ser todo como una viga perfectamente recta y sólida. Se utiliza, por ejemplo, para salvar obstáculos en ganadería, y llevar la comida hasta el ganado teniendo que salvar muros, vallas, zanjas o cualquier otro impedimento que no deje acercarse al vehículo, y puede depositar las balas de paja con precisión milimétrica.

En este sector la tecnología está muy avanzada y hay auténticas joyas, pero no os voy a hablar de las prestaciones maravillosas de cada vehículo, que yo no me dedico a vender tractores o equipamientos agrícolas.

"Atada sobre el brazo extendido de esta telescópica"

Quisimos hacer algo distinto, porque ya hemos hecho varias suspensiones en tractores, y este modelo ofrecía la oportunidad de hacer las fotos en su brazo extensible. Es ancho. No lo he medido nunca, ahora que lo pienso, pero calculo aproximadamente que su anchura debe de estar en los treinta o cincuenta centímetros. De todos modos, no es fácil subirse, y no es fácil mantener el equilibrio. Es plano, sí, pero sus esquinas están muy redondeadas, y la superficie está lleno de polvo y grasas que la hace resbaladiza.

Thyffany se tumbó encima, boca arriba, y está atada toda recta pegada al hierro por los tobillos, rodillas, muslos y el pecho. Los brazos no llegaban por detrás de la barra debido a su grosor, y tampoco quise subirlos porque se hubiera tapado la cara y no se hubiera visto ni los ojos ni que estaba amordazada. Por esta razón los puse atados cada uno a un lado opuesto, atados bien abajo, con la cuerda que iba de una muñeca a la otra muñeca, e impedía levantarlos, subirlos o abrirlos.

La altura del brazo de la maquinaria me permitía hacer las fotos captanto el cielo azul que contrastaba con la imagen de la modelo y resaltaba su postura atada. Es muy grande esa maquinaria, y sobre todo muy largo con su brazo desplegado. Esto hace que la imagen de la modelo, en los planos abiertos, sea muy pequeña, pero esa es la realidad. Nos recuerda que los seres humanos somos muy pequeños e insignificantes. Ese es el tamaño de esa máquina. Queda impactante, y nos encantó.