Esta es una casa abandonada que tiene un buen encanto fotográfico en su fachada exterior, y al mismo tiempo tiene su misterio. Por una parte, hacen volar la imaginación y la fantasía sexual, pero por otra parte despierta las desconfianzas innatas de la gente.

Este tipo de casas abandonadas son objeto de las habladurías populares, y también de los miedos de la gente, porque hay detalles en ella que no concuerdan. No es necesario tener experiencia en estos parajes para llegar a esta conclusión. Es usar el sentido común. La casa está abandonada, pero no está derrumbada. El patio delantero está extrañamente limpio. La maleza no ha cubierto el suelo. No hay ramas, no hay hojas, no hay nada. Está limpio, y eso significa que hay presencia humana con total seguridad.

Hay más detalles. Hay tramos de la pared que están reformados y en perfecto estado, muy bien cuidadas, pero esta abandonada. Las ventanas están enrejadas y las puertas están selladas por dentro, pero entonces hay que preguntarse cómo salieron de la casa. La planta superior no está sellada, las ventanas están abiertas, y debajo de las ventanas no hay maleza continua. Eso significa que entran y salen de estas casas abandonadas por las ventanas superiores. Sin embargo, no hay nadie.

Delante están los establos. Una parte está derrumbada. En otra parte hay maquinaria de madera rota e hierros oxidados que no se usa desde hace años, y en la última parte aparece la sorpresa, y hay paja bien colocada y muy plana.

No se puede entrar en la casa fácil, pero suelen tener una entrada secreta escondida, además de las opciones varias de trepar hasta las ventanas abiertas del primer piso. También suelen tener un árbol frondoso pegado a la fachada, de mucha rama y espesa maleza, que es como si un muro. Detrás de estos árboles suele haber un agujero. No siempre ocurre esta teoría, pero se acierta muchas veces.

Estas casas sí están abandonadas, pero también se usan. La mayoría de ocasiones no hay mala intención. El antiguo propietario vive cerca, en otra casa, y suele utilizar sus antiguas viviendas como almacén de construcción, agrícula u otros materiales. Las habladurías de la gente dicen muchas cosas de estas casas por todos los pueblos de España, pero nunca demuestran nada.

Nosotros, como siempre, vamos precavidos y con cuidado. Nunca nos fíamos de nadie en ningún sitio. La gente es peligrosa y sale de cualquier sitio, en cualquier momento y con todo tipo de intenciones. Nada es descartable, nada es imposible que ocurra, y por eso siempre estudiamos el terreno y preparamos otros detalles para seguridad, que no voy a explicar porque es secreto.

Con todo preparado, comenzamos a hacer las fotos. Se me ocurrió el posado de los brazos atados delante, cruzados, tal como véis en la foto, y la modelo amordazada y atada con otra cuerda a las rejas de la ventana. Es la típica fantasía o juego de estar atada en un lugar del que no puede moverse.

Fue una sesión fotográfica muy divertida.