Esta parte era ya la zona exterior del edificio abandonado, aunque todavía dentro de su recinto, y estos rincones tienen esos curiosos detalles que indican el estado o el uso del lugar. Dentro de los usos típicos, es muy habitual encontrar graffitis en casi todos los edificios abandonados. No recuerdo de memoria ningún edificio sin pinturas, y para mí son un signo de que ese espacio esta abandonado, pero no es un lugar solitario.

El sol le daba muy buena iluminación por tratarse de esa zona. Es un espacio abierto, sí, y forma parte del exterior de la fachada, pero creo que debió de ser hacer muchos años un parking de coches, porque reúne todas las características de aquellas zonas reservadas para poner el coche a cubierto, o dejar material protegido de la lluvia, pero que le daba el sol de lleno. La planta saliente de arriba hace la función de techo, y por eso véis esa sombra peculiar en las fotografías.

Nosotros hemos usado este rincón para ambientar una sesión de fotos. No podíamos entreternos mucho, porque es esa fábrica hay mucha gente, tratándose de un lugar abandonado. A escasos metros hay un vallado donde alguien se ha hecho su huerto y se planta verduras, y hay muchos otros detalles que indican presencia humana cada día, por lo que no podíamos poner mucha cuerda.

Buscamos un bondage simple y fácil, las piernas atadas juntas, las manos atadas a la espalda, y pusimos dos cuerdas tirantes por encima de los hombros que le hace mantener las muñecas a mitad de la espalda, sin posibilidad de bajarlas. La cuerda rodeandosu cuerpo y pasando por los huecos de los codos le daba la completa tensión y firmeza, y añadimos en la foto estar amordazada y con los ojos vendados.

Llevábamos unos diez minutos de sesión fotográfica cuando detectamos una persona moviéndose por los pasillos centrales en el otro extremo de la fábrica. Es un recinto muy grande, y debía de haber unos 100 metros de distancia. Siempre esta previsto que esto pueda ocurrir. Terminamos la sesión por seguridad, porque la gente es muy peligrosa. Igualmente ya habíamos hecho las fotos, y estábamos contentos. La persona ajena se fue, y nosotros seguimos un rato tomando el sol, relajados y tranquilos.