Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. Este lugar muestra sin error las huellas inequívocas de otro más de esos miles y extraños hechos ocurridos durante el autoritarismo de la pandemia, porque aquí, en este espacio, vivía una persona sin hogar. Tenía su puerta cerrada con candado desde hacia muchos años, y aquí se había montado su estructura con sus propios y limitados recursos. ¡Todo normal!

Llega el confinamiento, el autoritatismo de los políticos incompetentes, la pandemia, y de repente comienza a suceder hechos extraños que no habían ocurrido jamás en la historia de nuestra democracia, y que son propias de dictaduras y regimenes opresores. Uno de estos hechos extraños es esta persona sin hogar, con todo este mundo devorado por llamas intencionadas.

No es el único caso. Hay más casos de personas que vivían en montañas, casas abandonadas, cabañas u otros rincones, y que durante esta nueva etapa oscura de nuestro país han desaparecido, o les han quemado sus pocas propiedades, o se la han derrumbado o encontrado con las cabañas destrozadas. Incluso encontramos en el sótano de una fábrica un gran rastro de sangre.

Yo tuve que ir como fotoperiodista internacional, pero lo advertí desde el inicio de la pandemia. Estas cosas ocurren cuando una sociedad analfabeta, adormecida y anestesiada, aplaude la irresponsabilidad, la ineptitud y la mala fe de políticos autoritarios.

El lugar, como es habitual en la conducta humana, cayó en el abandono, sin interés para nadie, y nosotros hemos aprovechado el escenario para volver otro día y hacer una sesión fotográfica entre las cenizas. Siempre extremamos la seguridad, vamos precavidos y preparados, y nunca nos confiamos ni nos fiamos jamás absolutamente de nadie. Es mi forma de ser y mi estilo de vida desde mi infancia. Lo llevo en la genética. Cada día es un nuevo día, distinto al anterior. .

"Atada en este espacio devorado por un incendio"

La posición fue con Thyffany atada en el escenario del incendio, tumbada sobre lo que debió de ser la cama, con las piernas abiertas y las manos atadas a los hierros, y amordazada. El olor a incendio era muy notable, y los expertos en incendios saben cómo ha sido el incendio, su origen, su zona más activa, porque como podéis ver queda un rastro irregular en las paredes y el techo. Esto lo hace las llamas y las temperaturas, y los expertos en el tema, que son los bomberos, leen perfectamente las características del fuego por el rastro que deja.

Nunca me implico emocionalmente en mi trabajo de fotoperiodista, porque si no sería imposible hacer muchas fotos. Esta es la realidad de esta mierda de humanidad, pero mis seguidoras y seguidores ya sabéis que soy muy poco sociable y desde siempre, desde que era pequeño, me da asco la gente. Lo he dicho tantas veces que ya no es novedad, pero si alguien lo lee por primera vez pues ya sabe una de mis virtudes, que sí, para mí es una virtud que te dé asco la gente. Virtud mía, y virtud de quien lo lea, la comparte y piensa igual.