Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. Este lugar nos recordaba al sótano de una biblioteca y por eso le he puesto este título a las fotos, pero voy a tener un buen detalles con mis fieles seguidoras y seguidores, y os desvelaré que no es una biblioteca. La cultura no es el mejor bien de nuestro país, y a este ritmo no lo será nunca.

Aquí vivía una persona sin hogar. El plástico que veis en la pared es porque estas paredes son muy húmedas. En realidad, el aire y la atmósfera del lugar es muy húmedo, y se respira una humedad muy notable. Es lo primero que se nota al llegar, y eso que ahora, con las paredes derrumbadas, está ventilado, pero la humedad sigue siendo muy presente.

Respecto al corcho, para quien no lo sepa, es un buen secante, ya que no se moja. Si lo tiras al agua, verás que flota y no se hunde. Podéis intentarlo con todas las fuerzas. Se romperá, y seguirá flotando aunque sea a trozos diminutos. Además, da temperatura. Thyffany comentaba que si te tumbas sobre este material desnudo o desnuda se nota como un poco de calor. No estan frías las placas, e incluso hace menos frío tumbada sobre el corcho que estando de pie. Esto son secretos de la gente que sobrevive en frío.

La persona sin hogar que vivía aquí es otro caso más que personas desaparecidas durante esta oscura etapa de la humanidad, con la pandemia , el autoritarismo de los políticos, y las democracias seriamente atacadas, con prácticas más propias de regimenes opresores y dictaduras.

Ya he documentado más de una decena de casos de gente que, durante esta etapa, ha desaparecido de sus viviendas precarias en rincones abandonados y solitarios. Aquí, en este lugar, todavía es mucho peor, porque a la derecha desde donde yo hago las fotos, había bastante sangre. Había manchas de sangre muy grandes. Aquí ha ocurrido algo muy serio.

No es la primera sesión fotográfica que os ponemos con esta misma característica de rincones donde vivían personas vulnerables o excluidas antes de la pandemia. ¡Ya lo sabéis! Ya os pusimos las fotos del cobertizo incendiado y quemado, y os aviso que hay más galerías. ¡Muchas más!

Por desgracia, estas cosas ocurren cuando una sociedad adormecida y anestesiada aplaude la irresponsabilidad, la ineptitud y la despiadada maldad de políticos autoritarios que destrozan los derechos, las libertades y la democracia. Siempre pensamos que estas cosas ocurren en otros países, y jamás en el nuestro, pero la realidad demuestra que este es un concepto equivocado.

"Atada en este sótano típico de antigua biblioteca"

Nosotros acudimos para hacer una sesión bondage, porque el escenario es muy fotográfico. Como siempre, mantenemos la seguridad al máximo, y mucho más visto el rastro de sangre y el destrozo. La ventaja es que es un lugar fácil de defender. La ventana es estratégica, tiene muy buena visibilidad, es bastante cerrado, y es imposible acercarse sin escuchar ningún ruido. Como siempre, seguridad activada desde el primer segundo, obligatoria en esta sociedad traidora, sin escrúpulos y enloquecida. Tampoco es ninguna sorpresa. Ya sabéis que la gente me da asco desde mi infancia. Lo habré dicho y escrito ochenta mil veces por los menos.

Comenzamos con Thyffany atada y tumbada sobre el corcho, atadas las piernas desde tobillos a muslos, las manos atadas a la espalda, codos atados y amordazada, con sus pechos desnudos. Allí había un peluche tirado que lo usamos para un tramo de las fotos, porque esos dos ojos saltones son terroríficos en aquel ambiente. Quedaba muy gracioso.

La segunda parte fue atada en el escalón de la pared tapiada, porque se veía todo el pasadizo hacia el fondo, donde el techo lo han quemado y está a punto de derrumbarse. Algunos trozos ya se han derrumbado.

La sesión quedó muy bonita y encantadora. Es un rincón muy impactante, y nos encantó.