Urban Decay. Bondage en edificios abandonados. Este es el exterior de la finca abandonada, dentro de la propia finca todavía. Supongo que debió de ser su patio o su jardín, y me gustó su estética, con la columna, las escaleras curvadas, y ese contraste entre la pared de ladrillo y la pared de piedra. Quedaba interesante para ilustrar una sesión fotográfica, y opté por un clásico en el bondage de siempre, que es atada a la columna.

"Bondage atada en la columna"

La fantasía de estar atada a una columna o a un poste es un clásico erótico, literario e incluso cinematográfico, del bondage. Hay miles de escenas que reproducen esta práctica, de todas las formas, en todo tipo de rincones y con ataduras de mil maneras. Se puede atar rodeando el cuerpo, se puede hacer más duro presionando las cuerdas por dentro, se puede atar sólo muñecas y tobillos, y miles de posibidades que ofrece la imaginación y creatividad personal de cada uno y una.

A mí me gustan los formatos duros, pero en esta ocasión opté por el bondage de atar rodeando el cuerpo, sin tensar ni presionar la cuerda con fuerza tal como se consigue pasándolo por dentro, y puse sus muñecas atadas a la espalda. En esa postura atada se podía fotografiar las escaleras y tenía unos bonitos ángulos capturando todo la imagen que me gustaba desde diferentes sitios.

Las mordazas, como podéis ver, aparecen en el 95% de mis sesiones fotográficas, sea cual sea la temática o el escenario. Las mordazas son imprescindibles en todo bondage profesional. Sin mordaza, las cuerdas sólo son un adorno estético, pero eso no es bondage, y eso no es shibari. Eso sería adornar un arbolito Navidad, y nada más. Yo, cuando no uso mordaza, hago los ojos vendados, pero uno de estos dos complementeos debe de estar siempre presente para ser bondage. Yo prefiero la imagen atada y amordazada.

"La imagen de la modelo atada y amordazada da mayor impacto visual"

Transmite mayor emoción, mayor pasión y entusiasmo. También es cierto que hay personas que no las aceptan porque les molesta, les dificulta respirar, les da naúseas y no las soportan. En esos casos, hay que ser comprensivos. La seguridad es lo primero, pero entonces aumentó la dureza del bondage, y pongo más cuerdas y más tensas en posiciones más incómodas. Es para compensar, porque esto sí es sentir el bondage de verdad.