Esta es otra cascada en el bosque muy sombría, en un recodo de las altas montañas y grandes árboles que le dan una intensa oscuridad la mayor parte del año. Esta agua viene de los deshielos de las nieves o de lluvias torrenciales, está muy fría, realmente muy fría, y la zona está llena de mies de mosquitos.

Además, hay que pisar con mucho cuidado. La modelo está pisando dos rocas justo a pie de la cascada, pero apenas un palmo delante de ella hay un metro de profundidad en caída recta. En su tramo más profundo delante de la cascada, la profundidad supera fácilmente más de un metro de hondo. Es habitual estos grandes hundimientos del terreno irreguar delante de las grandes cascadas, o zonas de fuertes aguas torrenciales.

El gigantesco árbol caído que cruza la cascada de un extremo a otro quedaba genial para poner las cuerdas, con mucho cuidado porque esas rocas pulidas y lisas llenas de humedad resbalan como si fuera hielo. Es la naturaleza, y se debe de comportarnos con el máximo respeto.

La sesión fue con Alexia atada en la cascada, las manos atadas arriba del árbol, amordazada, y ella apoyada sobre las únicas rocas que no se hundían. Apenas un paso al frente, la cascada tiene casi la misma profundidad que la altura de la modelo.

Comenzaba a estar bastante oscura la luz del escenario, a pesar de que todavía faltaban cuatro horas para llegar la noche, pero ya estaba previsto el tiempo y el horario. Sé muy bien que el sol se pone por la otra cara de la montaña, y debido a su altitud aquí el sol entra sol de forma tenue un par de meses al año. Por esta razón el lugar tiene una iluminación especial.