Este tramo del río no es profundo por la intervención y las obras del ser humano. El caudal es constante, la profundidad no varía, con el fabricado lecho del río muy plano durante bastantes metros, y nos acercamos hasta este rincón un día muy soleado.

Era un escenario cómodo para hacer una sesión con la modelo tumbada boca arriba o de costado, con las manos atadas en el agua de tal forma que pudiera estirarse recta o cambiar de posición, amordazada y las piernas atadas juntas.

En un principio, comenzamos la sesión con el concepto de estar totalmente recta, pero he decidido publicar fotos de la segunda parte de la sesión, con las rodillas ligeremante sobresaliendo del agua con las piernas dobladas, porque le da relevancia a las cuerdas, que del otro modo quedaban excesivamente sumergias, pero esto es una cuestión de gustos. Quizá, en otro río, en otro tramo, sí publicaré las fotos tumbada recta en su totalidad, pero este agua no es transparente por las características de la montaña, y ocultaba demasiado las cuerdas.

He escogido también publicar algunas fotografías donde la modelo está ladeada, apoyada sobre su costado atada en el río.