El bondage tiene que ser divertido y disfrutar de la experiencia. No me interesa para nada los egos y las vanidades de esta gente que se monta sus discursos con palabras en japonés y te sueltan rollos de energías y sentimientos y artísticas y mil historias. ¡Me suena aburrido y pedante! Yo no tengo ningún interés en esas estupideces.

Estas experiencias tienen que ser divertidas, sorprendentes, interesantes, y me gusta incorporar a las fotos alguna idea juguetona. Pensé en algún juego para hacer en el agua, atada dentro del río, y la idea que tuve fue. Thyffany tiene las manos atadas delante, y el objetivo era hacer formas con el agua. Hay miles y miles y decenas de miles de posibilidades. Yo no creo en el infinito, pero la gigantesca variedad de formas que da el agua es lo que más se acerca al infinito.

Se puede levantar el agua, se puede golpear formando así unos curiosos agujeros que la velocidad de las cámaras pueden captar en un sinfín de formas, se puede dejar caer, y muchas más opciones. Son ideas. No se terminan nunca en toda la vida, y ocurre lo mismo en las fotos que hacemos en el agua. Siempre queda alguna idea por hacer.

Hicimos más de tres mil fotos en esta sesión, y todas las fotos son distintas. Mis cámaras son muy rápidas, imprescindibles en mi trabajo de fotoperiodismo en deportes, y en ninguna foto se repite las figuras del agua. Todas son distintas, y todas me encantan.

La complicación de estas sesiones es elegir en los días posteriores las fotos que quiero publicar, porque pondría más de mil fotos, pero es lógico que no puedo poner tantas fotos. No las miraría nadie tantas fotos. He decidido publicar estas fotos, y he descartado fotos maravillosas. Simplemente, me gustan todas y es muy difícil decir cuáles son las mejores, y estas fotos son una muestra de una hora divertida.