La belleza de la cascada nos encantó. No es la clásica cascada gigantesca con grandes saltos de agua. Tiene en torno a unos dos metros de altura, quizá algunos centímetros más, de los cuales medio metro como mínimo está sumergido bajo el agua y no se ve. En ese tramo el río se estrecha, y el agua cae con mucha fuerza a lo largo y ancho de su dominio. Con este volumen alto de agua, la convierte en una cascada de un peligro que exige ser precavido porque engaña, ya que bajo el agua el suelo no es plano. Hay muchas rocas moldeadas con esquinas y costados peligrosas, y entre ellas hay huecos donde se puede hundir el pie. El agua también empuja, y en el centro de la cascada es muy fácil perder el equilibrio y caer hacia delante, sobre todo con las manos atadas.

Como la gran mayoría de cascadas, varía considerablemente su tamaño según las lluvias. Este no es un país muy lluvioso, y en determinadas épocas está irreconocible, con un aspecto triste, pero en el momento de la sesión fotográfica tenía un gran esplendor.

Yo me críe en las montañas duras, crecí rodeado de sus entornos, y jugaba en parajes mucho más salvajes con mis amigos y mis amigas, por lo que he aprendido a respetar la conducta de la naturaleza. Es la primera regla básica que se debe de cumplir en toda aventura de la montaña.

Los días anteriores habíamos estudiado bien la cascada, tanto su parte visible como sus características bajo el agua, y recomendamos a la modelo que su primera toma de contacto con la cascada fuera en un lateral de máxima seguridad, primordial cuando se tiene las manos atadas. Además, el agua con esta fuerza produce un ruido muy fuerte por el cual, desde la cascada, la modelo puede no escuchar las indicaciones.

Con todo previsto para evitar cualquier indicente y todo preparado para reacción inmediata, comenzamos las fotos. Este río baja de las montañas altas, por lo que el agua está bastante fría, y la sesión debe de ser muy rápida. El tiempo depende de la modelo, porque hay personas que soportan bien el agua fría, y otras personas que no lo soportan nada e incluso se duchan con agua caliente en verano. Esto depende de cada persona, pero igualmente las sesiones deben de ser muy rápidas. Se pierde temperatura corporal, y las cuerdas se frenan para desatar, con lo que se necesita terminar algunos minutos más temprano, en comparación con una sesión clásica.

El resultado del trabajo bien hecho, en todos sus puntos, son unas fotografías muy bonitas, con Thyffany Young atada en la cascada, amordazada con un bozal de bola verde, y adornada por la belleza del agua y sus dibujos. Hicimos fotos atada a ambos lados de la cascada, y también sentada en un rincón seguro encima de la cascada.