Volvimos a este paraje para una segunda sesión de fotos atada en el agua, y que nos había quedado pendiente el día anterior porque las nubes tormentosas avecinaban lluvia.

Este tramo es un trozo más tranquilo. Este río se calma en su orilla derecha porque acumula las rocas y sedimentos, y su curso toma fuerza, mucha corriente y profundidad en la otra orilla. El lecho se hunde como si fuera una bajada en picado al otro lado, y es peligroso, por lo que nos quedamos en la banda segura del río. Había llovido los días anteriores, y los torrentes todavía llevaban agua que arrojaban a este río.

Tenemos muchos ríos y naturaleza muy bonita en nuestras montañas, de un extremo a otro, pero por desgracia también tenemos mucha gente, y entre esta gente también hay mucho imbécil que no respeta la naturaleza. Es difícil encontrar rincones solitarios y tranquilos, y el riesgo de encontrarse a una persona siempre está presente. ¡Cada vez más! Hay una máxima del sentido común muy fácil de aplicar, que dice que ¡si has llegado tú, también pueden llegar los demás! ¡Lógico y de sentido común! Hay gente que vive en poblaciones cercanas, hay vecinos, hay excursionistas, etc. La gente es el mayor peligro de todos.

Nos ocurrió una historia. Habíamos terminado de hacer las fotos. Nos quedamos a descansar y disfrutar de la naturaleza, siempre alertas y vigilando porque no me fío nunca de nadie jamás. De pronto escuchamos gritos muy lejanos. Se escuchaban lejos. Escuchamos una vez más, y volvimos a escuchar gritos río arriba, como si fueran gritos desesperados, como si alguien pidiera socorro. No se escuchaba con nitidez, porque el sonido del agua oculta mucho los ruidos que le rodena, pero parecía una voz muy joven, nos pareció de chica, y fuimos rápidos hacia el lugar de los gritos. Fue unos 300 metros de río más arriba, y eran cuatro niños en torno a los diez años jugando en el río, con un adulto y un coche todoterreno. Estaban jugando.

Tal como os he dicho antes, aquí hay gente que vive muy cerca y va al río, y esto demuestra que la gente está en todos sitios, y muy cerca, y que siempre hay que estar alerta con la gente. No se puede bajar la guardia nunca.

Nosotros ya hemos hecho las fotos, y ahora vamos a buscar nuevos lugares. No nos gusta repetir escenarios. La diversión es cambiar sitios y aportar variedad.