Salimos de nuevo de puerto, ya recuperado de los mareos, porque todavía teníamos prevista una hora más de navegación, y decidimos hacer la sesión bondage atada encima del mástil del velero, con las velas recogidas. Estaba prevista hacerla más temprano, pero por seguridad primero me recuperé del mareo. ¡Se nota que voy muy poco en barco!.

Tuka se tumbó encima del mástil. Mejor dicho, para ser más técnico, creo que ese palo horizontal se llama botavara, porque según mis conocimientos en náutica la botavara es el palo horizontal que va unido al mástil. En realidad, la cultura popular le llama mástil a todo entero, pero el mástil es el palo vertical, repito el vertical, del velero, que sirve para sujetar las velas.

De todos modos, esto es una website de bondage, y aquí no damos cursos de las partes que tienen un barco y cómo se llaman, así que continúo hablando de bondage.

Ahora sí bien escrito, Tuka se tumbó encima de la botavara, con la espalda apoyada en el mástil. Comencé a pasar las cuerdas rodeando las piernas de Tuka para estar bien atada a la botavara. No era fácil. Ese palo es muy grueso y grande, el barco se balanceaba, y yo tenía que ir de un lado a otro para ir pasando las cuerdas, dentro de los límites del velero, para no caerme al mar.

Con las piernas ya atadas, pasé cuerdas por su cuerpo, y puse sus brazos atados al mástil, por encima de su cabeza. En tierra firme es mucho más fácil, pero lo conseguí.

Las fotos quedaban geniales. El velero es estrecho, y abrí el ángulo fotográfico lo máximo que pude, para verse en el mismo campo fotográfico la modelo atada, el velero y la mar como fondo del bondage.