Outdoor Bondage. Atada en la playa. La playa es uno de los escenarios preferidos que brotan en la mente de cada uno y una de nosotras y nosotros para fotos, o para sexo o fiestas o aventuras o diversión. Los fotógrafos y fotógrafas se emocionan en su juventud al pensar en fotos en la playa, las modelos se animan a posar, y la playa es uno de los sitios ganadores cuando pregunto en mis entrevistas a la gente por cuál es su lugar favorito para una fantasía sexual.

En la playa se organizan fiestas, grupos de jóvenes pasan su noche de diversión, familias van a cenar, o jugar con los niños, o pasear a los perros, o van a practicar deporte, o andar y pasear, o a bañarse, o a tomar el sol, o a construir castillos de arena, u organizar torneos de voleibol, o partidos de fútbol, o a follar, o desnudarse, y mil historias.

"Atada en hogtied tras las rocas de esta playa"

Aquí, en nuestro país, las playas son ocio, pero también son un motor económico y turístico muy importante, porque las playas del litoral mediterráneo son turísticas. No son playas paradisíacas. Son playas moldeadas por el ser humano, pensadas para tomar el sol y atraer turismo. Muchas playas son artificiales, y por naturaleza no existirían. Son simplemente un parque de atracciones moldeado por los gobiernos y su industria del turismo.

Yo también he ido a las playas, por supuesto que sí. Junto a las balas de paja, es uno de mis primeros escenarios fotográficos en mi adolescencia. He hecho centenares de sesiones de fotos bondage atada en la playa. Muchas de esas fotos yo era muy joven, y lógicamente les faltaba calidad por mi edad y mi falta de práctica y experiencia en aquellos tiempos, por lo que muchas sesiones están borradas. Aun así, conservo todavía muchas sesiones atada en la playa, porque como escenario me encantaba. Siempre buscaba todo tipo de ángulos, a contraluz, enfocando arena y mar en el mismo encuadre, en la orilla, fotografiando el contraste de la arena y el cielo, y múltiples variedades, porque en la playa se puede enfocar hacia todas direcciones y probar montones de ideas.

A medida que avanza la experiencia, te das cuenta que la playa no es un escenario original. Es un escenario clásico y rutinario. Hay millones de fotos hechas en la playa. Hay decenas de miles de fotógrafos y fotógrafas que han hecho sesiones de fotos en la playa, y estoy seguro que si pudiéramos verlo se deben de hacer miles de sesiones fotográficas cada día por las playas de todo el mundo.

Hacer una sesión de fotos en la playa es una práctica cotidiana y habitual en la fotografía. No es descubrir nada. ¡No! No es la primera vez. ¡No! Debe de ser la número diez mil millones y hacia arriba.

La gente tiene el concepto de que en la playa salen las fotos perfectas, pero no podemos olvidar o ignorar la calidad paisajística de las playas. Por ejemplo, tal como he dicho antes, nuestras playas son turísticas, creadas y mantenidas artificialmente la gran mayoría como parte de un sector económico turístico. Centenares y centenares de kilómetros están repletos su línea de hoteles, edificios, apartamentos, coches o postes eléctricos, entre otros, y a todo ello hay que sumar la contaminación acumulada en el cielo, sobre todo cerca de las grandes ciudades, donde en muchas tomas, en foto original, el cielo tiene un aspecto grisáceo o sucio, que es la mierda de la contaminación humana.

En este país, para encontrar playas muy bonitas, solitarias y alejadas de la gente, sin objetos que enturbien la toma fotográfica original, hay que hacer muchos kilómetros de carretera, según donde vivas, y a pesar de toda la paliza de kilómetros jamás se puede superar la imagen paradisíaca de las playas tropicales o deshabitadas. Nuestro explotado mar Mediterráneo, sobresaturado de barcos, veleros, pesqueros, turismo, pesca, mercancías o actividades de recreo, muy pocas veces tiene ese azul cristalino o verde turquesa de otros rincones del planeta. Aquí es un milagro ese color, y dura un día como máximo.

Mis sesiones de fotos bondage atada en la playa reconozco que ya tienen años, y son antiguas, comparadas con las sesiones de fotografías recientes, y no tengo cerca playas salvajes o naturales. Me quedan muy lejos ese estilo de playas, y en todo nuestro litoral cercano está saturado de gente.

En esta zona de España nuestras playas son básicamente arena, bares y terrazas en los paseos donde acaba la playa, y el mar. Para no salir gente en el enfoque he de buscar playas solitarias, y este tipo de playas en nuestro país son usadas por depredadores sexuales. Son hombres que van de caza, como digo yo. Van a mirar si hay gente practicando sexo en la playa, si hay gente desnuda, y muchas veces son hombres que van a buscar hombres. No son gays muchos de estos hombres. No. Pueden estar incluso casados y tener hijos, pero van a la playa, se desnudan en un rincón, o buscan hombres desnudos, con su instinto primitivo animal de comportamiento, para sexo o simplemente mirarse.

En este tipo de playas que os he contado siempre te puedes encontrar con problemas peligrosos y desagradables, y como norma imprescindible de seguridad en bondage hay que ir precavido, vigilando, y ser muy rápidos ante cualquier problema, aunque como bien sabéis los detalles de seguridad siguen siendo secreto.

También está la gente que no quiere y no crea problemas, pero sale a pasear por la playa con sus perros cuando la playa está vacía o desierta, tal como se puede ver en la foto de arriba. Thyffany estaba atada con un disfraz sexy de women police, tumbada sobre la arena y con un bondage sensual. Tiene muchos años esta sesión fotográfica.

"Atada sobre la arena de la playa"

Estábamos haciendo las fotos, y de pronto vino un señor mayor paseando tres perros. Este riesgo siempre está presente, y lo hablamos siempre en los días anteriores a realizar la sesión. En este país la gente está en todos sitios... en el bosque de caza... en la playa paseando... en los ríos pescando... en la montaña de excursión, o en bicicleta, o corriendo ... en la nieve esquiando... nos hemos encontrado gente incluso en las casas abandonadas... ¡Increíble! Esto lo provoca una histórica cultura local propia de un clima muy agradable que te permite hacer todo tipo de actividades al otro libre.

La gente tranquila no molesta. Miran de lejos, es lógico, por la curiosidad de que hay una chica atada, pero se ve claramente que es una sesión fotográfica, y nos dio la distancia correcta de no molestar mientras se alejaba, mirando y sonriendo. Incluso le señaló a uno de sus caniches que estábamos haciendo fotos.

Ya os he dicho que en la playa hay desde enfermos depredadores sexuales hasta buena gente. Ese señor se comportó muy bien, sin molestar, pero en la foto de abajo es todo lo contrario, y ese tipo de la foto inferior, que le veis en la mano puesta para taparse el deslumbramiento del sol, generó una situación de riesgo que ahora os explico.

Este otro tipo venía andando de lejos con un rumbo errático. Su lenguaje físico era muy distinto al de una persona relajada sin interés en nosotros. Estaba a más de cien metros de distancia, y su trayectoria tampoco era correcta. Se comportó con disimulo a nuestra altura, pasó a unos tres metros de distancia, y siguió andando alejándose de nosotros sin mirar, pero este es el comportamiento normal cuando alguien tiene pensado algo.

En efecto, alejados unos diez metros de nosotros, después de habernos superados, ¡se paró! Se puso a mirar el mar y se sacó la mochila, como si quisiera sentarse en la arena para tomar el sol. ¡Y una mierda! ¡Que mal disimulaba el tío! Nosotros no bajamos la guardia nunca.

Justo entonces se saca una cámara de fotos. Estoy hasta los putos huevos de las fotos con los móviles y de la gente que hace fotos sin permiso. El 99% de la gente hace la foto de mierda con los móviles, y él quiso hacerla con la cámara de fotos, y nos obligó a usar el primer paso del protocolo de seguridad.

Según la cámara de seguridad de aquel día, tardamos cuatro segundos en neutralizar su foto. ¡Cuatro segundos reales, de cronómetro! Tenemos que ser más rápidos el próximo día. En nuestra cámara se ve al sujeto levantar su cámara y enfocar hacia nosotros, pero la modelo ya no estaba fotografiable. Quizá hizo una foto en el último segundo según vemos en la grabación, pero ya no estaba la escena que veis en la web. No tenía la foto que buscaba. Tenía como máximo la foto imbécil del día.

La primera fase de seguridad contempla darle la oportunidad de que esa persona que genera el problema haga uso de su sentido común, entienda que no puede molestar, y se vaya sin provocar ningún incidente peligroso y desagradable. Lo entendió, guardó su cámara en la mochila, y se fue. ¡Tuvo buena decisión!

Las imágenes se graban, y guardamos las grabaciones y las fotos que hacemos a estas personas que generan problemas. Yo nunca olvido, nunca perdono y nunca bajo la guardia, y mucho menos si hay gente. Yo prefiero encontrarme con un cocodrilo. Estoy seguro que los cocodrilos son más honestos y más nobles que la mierda de la gente.

Esto os demuestra que está lleno de gente, y hay todo tipo de gente, y en los meses de julio y agosto es prácticamente imposible hacer una toma fotográfica limpia, es decir, sin que salga ni una sola persona de fondo. Tampoco funciona el truco de gritar que hay un tiburón. Muy al contrario, todavía va a venir más gente a la orilla con los putos móviles a grabarlo.

Esta es nuestra sociedad, masificada, aborregada, inculta y cobarde. Los políticos lo saben, y por eso se atreven a sacar su vena autoritaria e implantar una abominable dictadura, oculta tras el disfraz de sanitaria, que yo no obedezco y no he obedecido jamás, porque yo no obedezco tiranos, dictadores, autorirarios, golpistas, imitadores, copias y demás, que masacran y torturan un pueblo indefenso y eliminan sus libertades, sus derechos y su democracia moribunda.

Después de más de veinte años practicando outdoor bondage, con la gente tengo miles de historias, e incluso en alguna ocasión llamaron a la policía. Está explicado en una galería de bondage atada en el agua, porque ese día estábamos haciendo fotos en la orilla dentro del mar, y de pronto escuchamos sirenas de policías, lo cual por prevención parmso la sesión. Las medidas de seguridad funcionaron, y sabíamos que venían a la playa.

En efecto, en pocos minutos, por los pasadizos que dan acceso del parking y la calle a la playa, aparecieron cuatro policías corriendo por la arena de la playa. No pasó nada, y la conversación que tuvimos con los policías es secreta, pero esto es la mierda de la gente, traidora y cobarde, porque nadie nos dijo nada, no nos discutimos con nadie, y nadie pasó por donde nosotros estábamos haciendo fotos. Fue alguien que debió de ver la sesión desde muy lejos, y su ocurrencia fue llamar a la policía. ¡Ha de tener un nivel de prejuicios, puritanismo e incultura, quien fuera el subnormal, o la subnormal, que llamó a emergencias por una sesión de fotos bondage.

Tenéis la historia explicada en una sesión de bondage de la categoría waterbondage, por si la queréis conocer con mayor extensión.

Respecto a las cuerdas que uso para bondage en la playa, me encanta usar las cuerdas rojas. A mí me encantan, y en la playa resaltan mucho, porque se ven muy bien sobre los tonos pálidos de la arena, el cielo azul o la ropa blanca. Las cuerdas blancas no las uso en outdoor, porque el color blanco refleja la luz y el sol. Hace como un espejo. Ocurre lo mismo con la nieve, y por eso es muy fácil quemarse la piel si no se pone crema protectora al esquiar. Es una dificultad, y ya hay bastante tensión en las sesiones con la gente y sus mierdas.

En mis primeros años, usaban un tono oscuro granate, que habréis visto en las fotos justo anterior a esta sesión. Hace años ya de esa sesión. Por aquel entonces, cortaba las cuerdas hasta dejarlas a unos cinco metros de longitud máximo, porque son mucho más fáciles de manejar, pero el problema es que cuando pones centenares de metros de cuerdas vas añadiendo nudos y más nudos, y al final queda un ejército de nudos que ya no se encuentra ni forma de cómo disimularlos. Decidí comprar nuevas cuerdas para hacer cortes más largos, y me encontré con un rojo intenso. Lo probé, y el rojo queda espectacular en las fotos. Muchos profesionales del bondage por todo el mundo usan cuerdas de color rojo. Son mucho más vistosas.

Otra particularidad de mis sesiones de fotos bondage atada en la playa es que me encanta darle movilidad a la modelo. Puede estar perfectamente atada, con las manos atadas a la espalda o los brazos enteros. Puede tener las piernas atadas juntas, atadas en frogtied, o estar atada en cualquier tipo de frogtied, e incluso amordazada. Las ataduras pueden ser duras. La modelo no se puede desatar por ella misma, está perfectamente atada, y al mismo tiempo puedo darle movilidad, se puede girar por el suelo, ponerse boca arriba, boca abajo, de lado, paralela al mar, perpendicular, posando mirando al norte, al este o en cualquier punto cardinal.

Eso es dar movilidad, y sigue firme y atada, y en la playa ese margen de movimiento queda genial. La arena es suave, que al fin y al cabo es arena turística pensada para el motor económico del país. También la modelo tiene la libertad de hacer todo tipo de posados, y la creatividad del fotógrafo, junto a la experiencia de la modelo, da como resultado fotos muy bonitas.

A mí me encantaba hacer fotos bondage atada en la playa en mis principios de fotografía bondage, pero cuando has hecho a decenas y decenas de sesiones se vuelve repetitivo. Hay gente que le gusta repetir, pero a mí me encanta variar, y hay que ser siempre original y soprendente. Después, con los años, vas viendo que hay millones de fotos en la playa de todo tipo, artísticas, de moda, publicitarias, desnudos, eróticas, pornográficas, paisajes y hasta la abuela de vacaciones con la hamaca y la tumbona, y la realidad te enseña que no es un escenario novedoso. Hay a millones de fotos en la playa.

Otro punto es la contaminación humana, que se puede ver muy claramente en la foto justo encima de esta línea. La modelo está preciosa y muy guapa, pero si os fijáis en el cielo hay una línea grisácea por encima del mar, siguiendo todo el horizonte, y el cielo está oscurecido. No hay nubes. No había ninguna nube ese día. Era un día anticiclónico, sin viento, cuando tenemos anticiclón, es decir, cielo despejado y buen tiempo, y no hay viento, la contaminación queda quieta en las ciudades y todo su área cercana, que no hablo de un par de kilómetros, no. La contaminación de las grandes ciudades puede afectar a más de 30 km de distancia.

El cielo despejado del anticiclón no significa que tengas cielo azul. Significa que no hay nubes, pero no es garantía del cielo azul cristalino en las ciudades, sus proximidades o zonas muy habitadas. El cielo despejado, en estas áreas, significa que vas a ver la contaminación, pero no es la contaminación de coches. Esa niebla gris que véis en las fotos no es sólo tubos de escape. Eso son las industrias, los aviones y otros sectores de los cuales no se habla por intereses políticos, pero sí, básicamente es la mierda que respira la zona en áreas urbanas o con densidad de población.

Por lo general, estas fotos siempre se retocan, porque con el cielo azul gana espectacular, y los fotógrafos y fotógrafas destinan su tiempo con los programas informáticos para poner ese cielo azul que queda maravilloso, de postal idílica. Sin embargo, a mí no me da la gana de mentir y hacer esa trampa ridícula y absurda. Las fotografías han de enseñar también lo que es la gente, la sociedad, la ciudad, la realidad, sin hipocresía, y esa repugnante contaminación es real. Esto es lo que respira la gente.

El penúltimo punto que voy a mencionar en las fotos de la playa son los elementos que instalan los ayuntamientos para que la gente se divierta en la playa. Ya os he dicho que esto son playas turísticas, y a lo largo y ancho de los centenares de kilómetros se puede encontrar porterías de fútbol, redes de voleibol, máquinas para hacer gimnasia, lavabos, castillos hinchables de aire en el agua, asientos, y hasta pasarelas de madera para que no le entre arena en las zapatillas a la gente.

"Atada en una portería de fútbol típicas de playas turísticas"

He de reconocer que estas pasarelas de madera que se adentran en la arena siempre me han parecido una gilipollez y una aberración paisajística. Andando por estas pasarelas se llega hasta la orilla casi, y la gente evita que le entre arena en las zapatillas, y pueden andar más fácilmente, ¡pero qué gilipollez de mierda es ésa! Es la playa. Es arena, y andar por la arena es sano y saludable. Si a alguien no le gusta, que no vaya a la playa, y que se vaya al centro de la ciudad, a andar por sus aceras y mirar sombreros o geranios en tiestos de las floristerías. ¡Subnormalidades de la gente!

Nosotros habíamos pensado hacer una sesión de fotos bondage atada en la playa en esta portería de fútbol, porque en este tipo de estructuras, con la barra paralela al suelo y todo el centro vacío, se pueden hacer grandes ideas de bondage. Sin embargo, el problema es que son zonas de juego públicas, y siempre está lleno de gente, de enero hasta diciembre, pero aquel día extrañamente estaba inusualmente desierto. Fue como un milagro.No había nadie. No habían niño. No había nadie jugando a fútbol. El restaurante estaba cerrado. ¡No me lo podía creer!.

La sesión tenía que ser rápida, porque esa situación de privilegio no iba a durar mucho. Pusimos las piernas de Thyffany atada juntas, con los pechos desnudos, adornados por dos trenzas de cuerdas que habíamos hecho en una sesión un par de horas antes, amordazada y los brazos atados arriba de la viga de madera. De esta forma Thyffany podía deleitarnos con sus posiciones, de pie estirada, e incluso podía levantar los pies del suelo y hacer esa suspensión puntual de pocos momentos.

Cinco minutos después de comenzar la sesión, vino el cuidador del restaurante que hay enfrente de la playa, a limpiar la terraza. ¡Que susto se llevó el hombre! Por sus ojos, estoy seguro que ese señor no había visto bondage en toda su vida, y antes de continuar con la sesión tuvimos que asegurarnos que el hombre se quitaba el miedo, y entendía que no estaba ocurriendo nada. Estas situaciones ocurren, y las tenemos previstas. Después, continuamos cinco minutos más con la sesión, y acabamos rápido, porque veíamos venir gente de a lo lejos. ¡Siempre vigilamos! Yo no bajo la guardia ni un segundo. Fue muy tenso, pero divertido.

La última sesión que quiero enseñar en este álbum recopilatorio de fotos bondage atada en la playa es para mostrar un fenómeno natural de nuestras costas. Durante algunos temporales se llenan de sedimentos y materiales que arroja el mar. Por naturaleza, la costa suele llenarse de maderas, troncos, cañas o similares que los ríos arrastran desde las montañas hasta desembocar al mar, y que el oleaje o las corrientes deposita en la playa, sobre todo en temporales duros de mar o de lluvia

Es muy difícil ver esta naturaleza porque siempre se limpian las playas, para que la gente pueda ir a tumbarse en la playa con la toalla, tomar el sol, jugar a voleybol, y mil historias, pero esto no es suciedad. La guarrería son las bebidas, los bocadillos, el tabaco y todo resto de basura que deja la gente en la playa.

He visto la naturaleza desde pequeño, y conozco estos fenómenos. Sé cuándo pasan y dónde pasan. Hoy en día esta casi todo el litoral urbanizado, masificado, y es muy difícil hacer estas sesiones con intimidad, pero nos acercamos hasta una playa donde se depositan muchos restos de cañas y ramas después de un fuerte temporal de mar, que aquí suelen ser temporales de levante. Había bastantes cañas, y en teoría deberían de haber mucha más cantidad en un proceso natural, pero en las fechas presentes ya me conformo. Salen todas las casas de fondo, pero aquí no tenemos playas paradisíacas. Esto es la costa mediterránea turística.

Sé que he dicho que las sesiones de fotos bondage atada en la playa no es prioridad para mí, no lo encuentro original ni novedoso ni sorprendente ni se descubre nada. La playa es un escenario habitual, cotidiano y rutinario, pero volveremos en el futuro a seguir haciendo nuevas galerías en la playa, porque tengo ideas, y porque hay varias chicas que me han comentado que les gustaría hacer una sesión bondage en la playa. Yo comprendo que le despierta emoción e ilusión a la gente que no ha practicado bondage o no ha hecho fotos en la playa, y sé perfectamente que es divertido y emocionante.

Mis primeras fotos bondage atada en la playa debieron de ser poco después de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, y eso fue en el año 1992 para ser exactos, por lo que tenemos una experiencia que vosotras y vosotros mismas y mismos podéis calcular, sumando las fechas a la cual estáis leyendo este texto, y sí, sí, sé que es divertido, emocionante, apasionante e ilusionante. ¡Sí, esto es bondage! La emoción, la diversión, la pasión y la ilusión, son ingredientes imprescindibles del mejor bondage.

Por eso digo que sí, que volveremos a la playa y haremos nuevas fotos bondage atada a la playa. Hay tiempo e ideas para todo tipo de escenarios.