Outdoor Bondage. Straw Bales. Bondage atada en balas de paja fue de los primeros escenarios que usé en mi adolescencia. Crecí rodeado de naturaleza, montañas y ambientes rurales. De pequeño jugaba con mis amigos en el enorme pajar a escondernos entre balas de paja, o simplemente a sentarnos, reunirnos y hablar. La gente en las ciudades se reúne en los bares, pero en un gigantesco pajar es mucho más mágico.

"Bondage atada en balas de paja"

Estaban las gallinas en libertad, por la casa y por los campos alrededor de la casa, y a las gallinas, en su estado natural y libre, les encantan las balas de paja. ¿Por qué? Yo os lo cuento. Se metían las gallinas entre las balas de paja, y aquí ponían sus huevos. Podías encontrarlas arriba de las pilas de paja, o detrás de las balas de paja, arrinconadas con las paredes, y sobre todo en los huecos impenetrables que quedaban entre las balas apiladas. No sé ni cómo se metían allí dentro. Hacían su agujero, tipo un culo sentado en el sofá de casa, y ponían sus huevos todas las mañanas. Después de comer, veníamos a buscarlos, porque la ventaja es que a las gallinas por naturaleza les gusta repetir el sitio donde ponen los huevos, pero a veces alguna gallina cambiaba y metía los huevos en sitios tan escondidos que no los habíamos encontrado. En esa situación, los huevos se encuentran un par de semanas después, siguiendo por el olfato la peste a podrido que meten los huevos.

También venían las gallinas al pajar cuando hacía frío, porque en el pajar se está caliente, o a resguardarse de la lluvia, pero lamentablemente llegó la construcción de carreteras asfaltadas, urbanizaciones, y los descampados, bosques y campos, se vendieron para construir casas y casas y muchas más casas, y las gallinas corrían peligro de ser atropelladas o robadas, porque son lentas y mansas, y tuvimos que ponerlas en corrales.

Eso es la puta mierda de la gente. Dicen preocuparse por el medio ambiente, pero para construir su casa o para poder ir de vacaciones no les importa que se destroce la naturaleza y parajes rurales. ¡Pura hipocresía de la gente!

Los pajares, sobre todo de grandes dimensiones, siempre dan para muchas historias, porque un pajar grande es un mundo increíble de sorpresas. Había ratas, porque es muy seguro para las ratas esconderse y correr entre las balas de paja. Abren túneles en las paredes de piedra, pero también había visto alguna serpiente buscando ratas. Nuestros gatos eran cazadores, y venían al pajar a cazar ratas, lo cual, sumado a la presencia humana, evita plagas de roedores.

En las vigas anidaban golondrinas, generaciones y generaciones de golondrinas desde hacía más de cien años, porque aquí vivían los antepasados. Ponían los nidos arriba de todo de las vigas, protegidos de los depredadores, y dado el pajar estaba abierto podían salir a cazar las golondrinas cuando quisieran. A veces había hasta cuatro nidos al mismo tiempo.

Ratas, serpientes, gatos, golondrinas... ¡y humanos! ¡Siempre hay alguna historia con humanos! Cerca de la casa vivían unas familias conflictivas, que siempre cometían fechorías y delitos, pero aquí no había ningún riesgo, porque antiguamente se respetaba la convivencia entre casas cercanas. Los chicos adolescentes se dedicaban a tonterías de su joven edad, a hacer maldades y travesuras. Un día los descubrió la Guardia Civil, que en aquella época aquí tenían la competencia de seguridad la Guardia Civil. Ahora son los Mossos d'Esquadra.

Hace más de treinta años, y yo era un crío en esa época. Salieron esos chicos corriendo entre campos y bosques, y la Guardia Civil tenía fama de ser muy buena persiguiendo. No los pillaron, pero según me contaron cuando yo crecí, se habían escondido en el pajar. No tengo ni idea de qué hicieron, pero esos chavales y esas familias se dedicaban a pequeños robos.

Todo ha cambiado mucho desde entonces. Los cambios son cíclicos en la historia de la humanidad, pero por desgracia estamos ante el primer cambio que supone un retroceso muy grave en el ser humano. Hay un retroceso en la inteligencia humana, en el comportamiento, en el respeto por la naturaleza, en la convivencia, en libertades, en las habilidades innatas que han contribuido en todo periodo evolutivo a nuestra especie, y en todos humanos.

Yo lo he dicho ochenta mil veces. La humanidad tiene un fallo genético provocado por no seguir evolucionando, y que se ha visto agravado por una alimentación adulterada química, por la televisión, el periodismo, y unos teléfonos móviles que ya son la debacle mundial. Centenares de millones de personas han sustituido el uso del cerebro por lo que diga el teléfono móvil o lo que aparezca en pantalla, y esto ya, en mi opinión, es el principio del fin de la humanidad.

Todas esas historias mías de la infancia con los pajares, las gallinas y la vida natural salvaje es absolutamente imposible porque, donde habían prados y campos y tierra y solitud y silencio, ahora está lleno de casas, asfalto, muchedumbre, ruido, caos, egoísmo y estupidez.

Recuerdo que al tener mi primera cámara de fotos, cuando yo era muy pequeño, las balas de paja fue una de mis primeras fotografías. Buscaba la foto artística, probando la bala completa, después a trozos, haciendo zoom, desde arriba y mil posibilidades.

Como es fácil deducir, en bondage comencé a hacer fotos con las balas de paja. Es un escenario muy fácil, muy simple, y que usan miles y miles de fotógrafos y fotógrafas, sobre todo en boda, portadas, publicidad y mil temas. Hay millones de fotos hechas en balas de paja, y para mí, en mi opinión, ya no tienen esa magia singular y especial de antaño. Todo el mundo hace fotos en balas de pajas ahora. Hay gente que se hace fotos saltando sobre las balas de paja, que se graba haciendo el subnormal para subirlo a la mierda de las redes sociales, y hay de todo. Ya no tiene nada de especial ni de significativo hacer fotos en balas de paja. Ha perdido su originalidad, y es simplemente un elemento habitual de fotografía y vídeo.

Se puede hacer fotos con las modelos atadas entre las balas de paja, subida a las balas de paja, tumbadas sobre las balas de paja, y mil ideas. Yo he hecho montones de decenas de sesiones fotográficas bondage atada en balas de paja. He perdido la cuenta, pero muchas sesiones son de muy juventud, y las he borrado porque les faltaba calidad o creatividad. A mí no me gusta quedarme fotos antiguas que no me gustan, porque además hago centenares de miles de fotos cada año, y me ocuparían demasiado espacio, además de ralentizar y entorpecer mi trabajo, mi estructura y mi orden.

Cuando se trabaja con modelos y balas de paja, se ha de tener muy en cuenta que hay personas alérgicas a la paja. Les producirá sobre todo picores, sarpullidos, enrojecimiento de la piel, granos, y en el caso de ser una alergia intensa, dificultad de respirar, estornudos y lagrimeo de los ojos. Tan pronto se aleje de la paja, los síntomas disminuyen, pero hay que ir muy en cuidado con las personas que puedan ser alérgicas.

Otro detalle muy importante es que todas las balas de paja, aunque estén en medio de un campo solas o apartadas en un prado, tienen propietario. Las balas de paja se almacenan en los pajares, porque será la comida del ganado durante todo el año y en invierno, pero un detalle que la mayoría de la gente no sabe es que las balas de paja se venden también. El precio de la bala de paja varía, según sea seca, se haya cortado algo verde o ya esté negra, en cuyo caso no vale casi nada.

Las balas de paja más caras son aquellas que contienen también el trigo o la avena por ejemplo, es decir, la paja y el cereal. El precio varía por temporada y por la especulación alimentaria, muy escandalosa en este sector, pero estas balas de paja son valiosas, y es muy raro que el ganadero o agricultor las deje en el campos. Estas balas de paja se llevan a pajares protegidos, y en el campo suelen quedar las balas de paja verdes, o húmedas, o que no son perfectas, o que sólo es un tallo seco. De este modo se evita ocupar espacio necesario para las balas de paja de mayor calidad.

Por esta razón las balas de paja no se han de romper ni cortar, principalmente porque es el alimento natural del ganado y los animales, y el trabajo de los ganaderos, ganaderas, agricultores y agricultoras.

Hay muchos tipos de balas de paja. Hay balas de paja redondas muy grandes, altas y pesan mucho. Se pueden llegar a mover empujando, y ahora hay imbéciles que las hacen rodar para ponerlo en sus perfiles, sus muros, el tiktok y todas esas gilipolladas, y muchas balas se rompen, porque no tienen consistencia para hacerse rodar. No es una pelota de fútbol. Hay que tener respeto, y no se pueden mover del lugar en el que están colocadas.

Hay balas de paja rectangulares, balas de paja cuadradas en pequeño formato, y balas de paja redondas más pequeñas. Son los tres formatos por su fácil almacenamiento y por las capacidades de la maquinaria actual.

Hay balas de paja muy pesadas, casi inamovibles, y balas de paja que no pesan nada. Hay balas de paja resistentes, y balas de seguridad muy frágiles que se rompen al mínimo movimiento. Suelen estar empaquetadas con un fino alambre. Antiguamente yo las vi empaquetadas con cuerdas, pero ahora ya salen nuevos materiales con las modernidades tecnológicas, y a este ritmo cualquier día te las embalan con hilos de pesca. ¡Es broma! ¡No se ha llegado a ese punto, al menos todavía!

De todas las fotos bondage que he hecho en toda mi vida aún conservo bastantes galerías. Hemos hecho fotos bondage atada.y desnuda tumbada sobre las balas de paja, fotos tumbada atada y amordazada sobre balas de paja rectangulares, bondage atada sentada sobre las balas de paja, y muchas otras posiciones, porque las posibilidades de posados que te da son múltiples.

Atar con la modelo sentada sobre una bala de paja redonda, sin espacio y a más de un metro de altura del suelo, representa algo de dificultad, porque no es lo mismo que atada a la silla en el salón de tu casa. Esto es diferente, y requiere ser más cuidadoso y precavido, para no romper el material, y para no caerse de la bala de paja, que no se trata de romperse el brazo por hacer la foto. ¡No, no es eso! Es simplemente ir con cuidado, usar el sentido común, mirar bien donde se pone el pie y la mano, asegurarse que la estabilidad de la persona es correcta, y respetar las normas de la naturaleza. Nosotros llevamos haciendo estas fotos desde que éramos adolescentes, y todo ha salido siempre perfecto.

Además de ser precavidos y moverse con calma y seguridad, hay que aceptar la convivencia con los insectos, y sus picadas. Me acuerdo de una sesión fotográfica hace años, con Thyffany tumbada atada sobre una de estas balas de paja redondas. Se le puso un tábano en el muslo y le picó. En diez minutos se le hinchó mucho, porque hay tábanos que pican muy fuerte, y dependiendo de la persona provoca mayor o menor hinchazón, y en las últimas fotografías se le ve un hinchazón en la pierna que, enfocada desde arriba, era un diámetro de unos diez centímetros. Al cabo de unos meses, sustituimos esa sesión por la galería que véis al principio de este artículo, repitiendo el mismo posado, y así borramos las fotos anteriores.

Estos detalles yo siempre los advierto, y creo que es más importante comentarlo cuando la modelo es la típica chica de ciudad que no va nunca al campo, su diversión es ir al cine, sentarse en terrazas, o ir maquillada y vestida casi de boda por las calles de la ciudad. Pican pocas veces, es cierto. Nos ha pasado muy pocas veces, pero en una sesión a una modelo le picó una avispa, que está explicado en su galería fotográfica. Yo lo explico porque esto es la naturaleza, y si ocurre es inevitable. Son los insectos.

Los mosquitos es la picada más común en las sesiones de fotos. A nosotros nos pican miles cada año, por movernos en ríos y parajes rurales, pero ya estamos acostumbrados, y vamos preparados, pero sí, las picadas ocurren.

También hay que tener en cuenta que el trigo y los cereales han cambiado científicamente desde que yo era pequeño. ¡Sí, sí! Todo el trigo y cereal que coméis está manipulado y alterado por la ciencia..

Cuando yo era pequeño, el trigo era muy alto, se secaba muy rápido, y tenía el problema de que podía ser atacado con plagas. Las espigas eran más largas,, y a mí me habían llegado por la cintura. Ahora es diferente. Las espigas y los brotes ya no son tan altas. Las plantaciones de trigo y cereales son más bajas, mucho más bajas, pero si sois de ciudad no os habréis dado cuenta de este detalle.

Le cuesta a los campos mucho más secarse. No se seca tan rápido, imprescindible para su recogida óptima, y depende de la comarca o zona geográfica se recoge en diferentes fechas. En algunos lugares se recoge la cosecha a finales de junio. En otras comarcas es a mediados de julio, y hay incluso algún ganadero o agricultor que lo recoge a finales de julio. Antes era mucho más temprano, y ahora apenas hay plagas, porque las semillas están tratadas químicamente en laboratorios. Popularmente, entre agricultores y ganadores, se lo conoce como el trigo europeo.

Hay años que no se seca completamente, pero hay que recogerlo completamente. El grano está hecho, pero el tallo todavía está verde. Esto es un problema para muchas cosechadoras, que no pueden cortar bien y se les enreda los tallos en las hojas, porque arrancan en lugar de segar, y hay que parar la máquina y quitar todos los brotes verdes enrededados en los hierros.

Todo esto, lógicamente, afecta a la calidad de la bala de paja y la comida del ganado, que pierde calidad y dinero, pero también afecta a la sociedad sin saberlo, que desconoce la harina que se está comiendo en su pan y todos los alimentos hechos con harina, que son muchos. En muchos casos es pura mierda química lo que se come la gente.

Otro detalle que quiero mencioanr es la luz fotográfica. La iluminación no suele ser muy complicada. Esto no es el agua, porque en la categoría de water bondage nos ocurre que el agua reflecta la luz. Es ciencia. Está estudiado, y podéis encontrar muchos estudios sobre esta ley física. Por el contrario, las balas de paja no produce ese reflejo tan fuerte que produce el efecto "quemado" que se conoce en fotografía, pero sí puede provocar alguna distorsión en alguna iluminación .

Las balas de paja, al ser de diferente forma, tamaño e incluso cultivo, son distintas en sus características, y en algunas ocasiones me he encontrado que las fotos salen ligeramente ensombrecidas, oscurecidas, a pesar de estar a plena sol. Es muy fácil de corregir esta incidencia, porque la capa ensombrecida es leve, pero puede ocurrir.

Otro error es el mito de que la paja es amarilla. ¡No! Hay brotes verdes, marrones, ennegrecidos, pálidos, ocres, castaños, y sí, algunos amarillos, pero es mentira que toda la paja es amarilla. Si se analizara con algún equipamiento tecnológico, saldrían multitud de colores distintos, pero después también está el famoso debate, simpático y gracioso, de que los hombres somos daltónicos con los colores. ¡Sí, sí, eso lo dice mucha gente! Es aquella historia de que pones un color a un hombre y a una mujer, y el sexo masculino ve el color naranja o carne, mientras que las mujeres ven color amarillo o beige. ¡Y así miles de comparaciones! ¡Podéis hacer vosotras y vosotros mismos el experimento! Es divertido.

Ya que hablamos de colores, a mí me gusta usar las cuerdas rojas con el bondage y la modelo atada en las balas de paja. En una ocasión, que es el hogtied que se puede ver en las fotos que rodean este párrafo, usé cuerdas de cáñamo, pero no me gustó nada, porque no destacan sobre los tonos de la paja, y me gusta que las cuerdas resalten mucho.

Usé las cuerdas de cáñamo en este hogtied atada tumbada sobre las balas de paja, y las usé hace años en otra galería. Esa segunda galería ya está borrada y tirada, y bondage atada con cuerdas de cáñamo en balas de paja sólo tengo esta sesión. Yo prefiero las cuerdas rojas. Lo tengo muy claro, seguro y convencido.

Desde hace unos cuantos años ya no hacemos sesiones de fotos en balas de paja. Ya no es un escenario original, ni innovador. No es ninguna novedad en fotografía, no es ningún escenario original, no es sorprendente, y hay muchos fotógrafos y fotógrafas que lo trabajan para bodas y publicidad. Se hace fotos la gente con móviles en balas de paja para su facebook, su instagram, su tiktok, sus redes sociales, y cualquier otra tontería.

En la actualidad, con millones y millones de fotos que se hacen en balas de paja, ya no tiene ninguna gracia, ni mérito, ni halago, ni sorpresa, las fotos en balas de paja. Es aburrido, es copiar, y es ser muy poco original.

A mí me gusta la originalidad, la creatividad, ir cambiando de lugar y buscando siempre sorprender y crear, y a Thyffany también, y después de tantos años y tantas decenas de sesiones de fotos en balas de paja, ya es algo rutinario y cotidiano, y por eso buscamos otro tipo de escenarios.

Yo aquí he añadido un recopilatorio de algunas de las sesiones hechas que conservamos, principalmente porque nos gustan y porque detrás de nuestras fotos siempre hay historias, y estas fotos tienen sus aventuras locas y divertidas que identifican nuestra forma de ser, de vivir y de pensar.