Hace muchos años, en torno al año 2008 aproximadamente, hicimos una galería muy famosa y popular en esa époc, que fue una sesión de bondage en el billar, atada en suspensión y jugando al billar.

Por esas fechas estaba todos los días por Barcelona,una ciudad aburrida, estresada, histérica, y con una gente que no me gusta nada. Barcelona sólo mantiene su atractiva diversión el público extranjero y el turismo, y yo aborrezco esta ciudad. Barcelona es horrible y decadente.

"Suspensión atada jugando al billar"

Nos pasábamos muchos días andando por la ciudad buscando escenarios divertidos y originales donde poder hacer fotos bondag. Lógicamente, en una ciudad llena de hipocresía, que esconde una mentalidad atrasada y que no sale a relucir porque la costumbre y la cultura de este país es siempre dar buenas buenas apariencias, aunque por dentro piensan todo lo contrario, nos resultaba muy difícil encontrar buenos escenarios.

Íbamos andando, y nos encontramos una enorme sala de billar Entramos, y nos fijamos en que el local tenía unas extrañas barras de hierro y pasarelas por encima de las cabezas, mirando hacia arriba. Nos explicaron que había sido una discoteca y conservaba todas esas estructura para focos, altavoces y mil cosas, y nos fue genial esos elementos, porque nos permitía hacer una suspensión delante de las billares.

Aquí sí nos dejaron hacer las fotos bondage. Siempre es un agradable síntoma ver modernidad y respeto, aunque son la minoría y seguirán siendo la minoría, porque las ideologías arcaicas y prehistóricas de nuestro país todavía existen, no quieren cambiar y no quieren aprender. ¡Que les dén por el culo a esa gente atrasada!

Para hacerlo divertido, decidimos escenificar el jugar al billar con una suspensión bondage atada frente al billar, y Thyffany jugando al billar atada en suspensión. La dificultad era subir la cuerda hasta los hierros. Calculé a ojo unos cinco metros de altura, y yo no soy tan alto. Yo no mido cinco metros, ¡no!, pero el chico del local nos ayudó, y trajó una escalera muy larga para poder poner las cuerdas.

Decidimos poner el aro como punto intermedio, y así nosotros poder trabajar la suspensión. Le hicimos un arnés completo en el cuerpo a la modelo, y estos arneses son perfectamente fiables y cómodos para las suspensiones, porque iba a estar mucho rato en suspensión, más de media hora, y tenía que ser cómodo, seguro y resistente.

Fue una galería muy famosa, y nos lo pasamos muy bien. Thyffany juega muy bien al billar. He visto a centenares de personas perder contra ella, y conozco anécdotas muy divertidas. En una ocasión, en un gimnasio de mierda, dos chicos presumían de jugar muy bien al billar delante de todas las personas, ellos varoniles, presumidos y muy creídos y prepotentes. Thyffany jugó con ellos, y ganó Thyffany. ¡Que se jodan los chicos! ¡Eso les pasa por ser unos idiotas chulos de mierda baratos! Me encantó la cara desencajada que les quedó a los chicos con la derrota.

Thyffany se puso a jugar al billar atada, en plan ya profesional y competitiva, y casi gana. Metió cinco bolas seguidas atada, pero con la sexta no llegaba porque estaba atada y había quedado la bola al otro extremo del billar, y las cuerdas no le dejaban rodear el billar. ¡Casi gana incluso atada!

Otra idea que yo tenía pensada era hacer alguna sesión donde pudiera agrupar el del bondage con algún concepto de la inteligencia, y por supuesto pensé al instante en el ajedrez, donde se usa mucho el cerebro. ¡Decidido! Encontramos un lugar donde nos permitían hacer nuestras fotos bondage en horario cerrado al público, y nos fuimos a pasar unas horas bondage de chess bondage.

"Ajedrez y bondage"

Quedamos con una modelo que habíamos conocido por esas fechas, Yakima Squaw, porque esta sesión también tiene más de diez años de antigüedad Hace muchos años que practicamos bondage al máximo nivel. En realidad, es mi estilo de vida, y por lo tanto lo llevo practicando toda la vida.

La dificultad de la sesión fue que ese día yo estaba bastante enfermo Tenía uno de esos virus de invierno y de contagios masivos en las ciudades, donde la gente maleducada tose en todas direcciones sin preocuparse de quien tiene enfrente o a su lado, demostrando que son unos putos imbéciles.

Yo superaba los 38º de fiebre en el momento de la sesión. Estaba muy cerca de los 38´5º grados de fiebre. Yo soy propenso a fiebres altas desde mi infancia, y a la gente le sorprende mi capacidad de poder seguir manteniendo un ritmo de actividad alto, a pesar de tener fiebres altas. Creo que es una parte genética, y por otro lado que de pequeño yo estaba enfermo con fiebres cada mes. ¡Algún día os escribiré un artículo impactante del por qué de mis altas fiebres tan habituales durante mi infancia! De pequeño había alcanzado varias veces los 40º de fiebre.

Aquel día de las fotos yo me encontraba muy mal de la barriga y la garganta, con fiebre muy alta que me hervía la frente, pero cada año me contagiaba la gente unos tres virus de promedio, porque en esta ciudad subnormales nos sobran a centenares de miles. Ahora ya me contagian mucho menos, también porque desde hace años me aparto de la gente asquerosa y evito muchos espacios y lugares a los que no voy ni entro. Yo, por ejemplo, no subo en el metro. Hace más de 20 años que no entro en el metro, y no entraré jamás, pero esto ya os lo explicaré en otro artículo.

Llevo estas fiebres con insólita actividad también porque estoy acostumbrado de toda la vida, pero lógicamente tenía mis limitaciones. Sigue siendo fiebre. Me canso mucho antes, me costaba mantenerme de pie mucho tiempo porque las piernas me ardían. Sentía fuego en los muslos. Casi había perdido la voz y estaba muy afónico, por lo que casi todo lo hicieron las dos modelos solas, que disfrutaran de la sesión a su ritmo. Yo me limité a enfocar y apretar el botón de la cámara.

"Yakima atada entre tableros de ajedrez"

Comenzaron con Yakima atada entre tableros de ajedrez, tumbada sobre las mesas juntas y con las piernas y brazos abiertos a los extremos y atados en forma de x a las patas de las mesas. Estaba amordazada con un ballgag de color verde, y lleva un catsuit que teníamos nosotros desde que éramos veinteañeros. Lo habíamos comprado hacia tiempo, y el pobre catsuit ya estaba viejo, y se estaba pelando. Le gustaba a Yakima para esta sesión de fotos, porque quedaba erótico, y he de decir que al terminar el día se lo regalamos, porque a nosotros ya no nos servía, y ya estaba desgastado.

Yo estaba sentado, preocupado de poder conservar la energía para hacer las fotos. La fiebre seguía intacta e incluso me había subido algunas décimas, porque me quemaban los muslos y notaba ardor en los ojos. Desprendía por los poros de mi cara un aire caliente, el aire que respiraba por la nariz era casi fuego, y la garganta me ardía muy enrojecida. Los brazos me pesaban, y tuve que hacer las fotos sentado sobre una mesa, como en la sesión anterior, porque no tenía fuerzas para aguantarme de pie. Las modelos eran las que lo hacian todo.

Teníamos programado pasar varias horas y realizar diferentes sesiones. Las modelos querían continuar, y os he explicado que llevo las fiebres con insólita fuerza. Con 38 grados de fiebre puedo mantener un ritmo normal, y seguimos que sí, por supuesto que sí, aunque yo estaba camino de ir directo a los 39 grados. Sé de esta capacidad mía, pero no abuso, porque en mí la fiebre se dispara. Yo no me quedo en unas décimas Cuando tengo fiebre, voy lanzando a los 38 grados en un segundo, así que me quedé sentado controlando la fiebre, que no subiera mucho, y ellas se buscaban los posados, las ataduras y toda la pasión por el bondage.

La siguiente sesión fue Yakima bien atada a los apoyabrazos de la silla, amordazada, atada al respaldo, las piernas separadas atadas a las patas por tobillos y rodillas, cada una a un lateral, y abierta la cremallera del catsuit, enseñando los pechos de Yakima. Los tableros están a ambos lados, y yo me senté sobre una mesa, desde podía hacer las fotos más cómodo. La fiebre alta me impedía quedarme de pie todo el rato. Tenía las fuerzas muy justas, me encontraba muy cansado, la barriga me obligaba a estar muy cerca del lavabo, y estaba casi en completa afonía.

"Atada a la silla"

Las ataduras se las hicieron entre las propias modelos. Ellas lo hacian todo, e hicieron algunas escenas de contenido erótico, tocando los pechos o simulando un beso en el cuello. El erotismo es una forma de expresión. Las estatuas, el arte, e inlcuso la fotografía erótica, existe desde hace años, y a mí me importa una mierda todos y todas los cavernícolas prehistóricos, hombres y mujeres por igual, que se escandalizan por una fotografía erótica, o por cualquier imagen relacionada con el erotismo. Es erótica, sí, orgulloso, contento, foto bonita, modernidad y libertad. Es simple y fácil de entender para toda la gente con un mínimo de inteligencia. No se necesita estudiar carrera universitaria para tener estas actitudes y virtudes.

La útlima sesión de aquel día bondage en el ajedrez fue con Yakima Squaw atada sobre uno de los taburetes que había en aquella sala. La posición fue atada con su barriga apoyada en el asiento, los brazos caídos por el extremo frontal y las piernas cayendo por el otro extremo, y tanto sus muñecas como sus rodillas estaban atadas a los hierros. Añadimos el detalle de tener sus piernas dobladas con las cuerdas empujando sus tobillos hacia el cuadríceps, como se hace en el bondage frogtied.

"Atada en el taburete"

Lo escribo en este término de primera persona del plural, pero para ser sincero yo estaba ardiendo de la fiebre, y todo lo estaban haciendo las modelos. Yo estaba sentado, descansando lo máximo, y la respirar el aliento quemaba. Me hubiera gustado estar en plena forma y bien de salud, pero debía de ser consciente de mi fiebre muy alta. Esto es la puta mierda de los virus de la gente, que está lleno de cerdos y cerdas que van tosiendo sin cuidado y contagiando sus microbios sin pensar y sin importarles nada la salud de los demás. ¡Y después me preguntan por qué me da tanto asco la gente!

Curiosamente, ahora que vuelvo a revisar y actualizar el texto y diseño de la web, tal como hago periódicamente, poco a poco, que soy yo el único encargado de la web, he de decir que llevo un par de años sin ponerme enfermo, porque cada vez me da más asco la gente, me repugna la gente, y me quedo mucho más tiempo en mis montañas rodeado de jabalíes, corzos, vacas, cabras, tractores, caballos, y todos los preciosos rurales y naturaleza. Se está mucho mejor, y ya me muevo mucho menos por poblaciones, eventos o ciudades que detesto profundamente como Barcelona, una ciudad maleducada, histérica, estresada, egoísta, y llena de hipocresia y falsas apariencias.

La tarde fue maravillosa. Las modelos se lo pasaron muy bien, y he de decir que yo también me divertí, a pesar de la fiebre alta y estar enfermo.

Me acuerdo que al despedirnos de la modelo tenía que hablarlo al oído, porque había perdido toda la voz, y suprimir algunas frases o palabras por gestos. Quemaba mi frente, y nos fuimos para casa. Recuerdo que las sábanas estaban muy frías, porque era invierno, pero me tumbé en la cama y en segundos estaba la cama caliente. La estufa no calienta tan rápido como mi espectacular fiebre. Tardé una semana en recuperarme, pero las fotos salieron bonitas de un escenario bondage y ajedrez que me hacia ilusión, y quedó muy bien. ¡Muy original! ¡De eso se trata!

En otro paseo nos encontramos este taller de bicicletas que en cierto modo tenía su encanto fotográfico. Era muy estrecho, y los pocos metros de anchura del pasillo están además restringidos por los cuadros de bicicletas en reparación a ambos lados. Había ruedas, llantas, hierros, bicicletas del siglo pasado, e incluso bicicletas que parecían sacadas de un museo.

Las paredes estaban agujereadas por todos sitios, pero nosotros nos fijamos en aquella ambientación especial que le daba todos los chasis desmontados de las bicicletas, justo debajo de las vigas en el techo. No había mucho espacio para poder hacer ángulos muy variados. La luz era muy oscura, porque sólo alumbraban algunos fluorescentes. Además, entrada contraluces por unas claraboyas de cristal opaco de su patio interior, y en aquella época mi equipo fotográfico no era de alta calidad, y fue muy ditícil combatir esas luces horrorosas, pero no le puedo perdir al propietario que me cambie las luce para las fotos ¡Claro que no!

"Suspension hard atada en la viga del taller de bicicletas"

Decidimos hacer una suspensión bondage atada en la viga del taller de bicicletas, y dado el escenario era como rudo y duro decidimos hacer una suspensión muy dura, que sólo hacemos entre Thyffany y yo. ¡No intentéis repetirla, ni copiarla, ni imitarla, si no sabéis lo que está haciendo, porque es muy dura para las muñecas, y sólo pueden afrontarla modelos con mucha experiencia y nivel como Thyffany, por las dificultades de esta suspensión. Esta suspensión requiere máxima experiencia, muchos años juntos, y tiene singularidades que os explico por qué en los párrafos aquí debajo.

Para hacerlo todavía más difícil, el margen de tiempo era muy breve, porque apenas una hora después el mecánico tenía que abrir su negocio al público, y teníamos que ir muy rápidos, porque no podía abrir el mecánico y verse una chica atada colgando del techo. ¡Menuda cara habrían puesto los clientes!

Sin perder tiempo preparamos las cuerdas, y afrontamos una suspensión dura y dolorosa, y cuyo mérito es todo a la extraordinaria experiencia y capacidad de Thyffany. Todo el mérito siempre es de la modelo.

Pusimos a la modelo con las piernas atadas en frogtied, cada una atada a una parte distinta de la viga, amordazada con un bozal, y si os fijáis bien en la foto veréis que tres llantas de bicicletas atadas por encima de su cintura suspendidas en el vuelo, y las manos atadas por delante a la viga. Esas llantas toda le dan más dureza a las fotos, y las manos sufren mucho. Es aquí cuando entra en juego todo el saber y experiencia de la modelo, porque se puede sufrir mucho en esa posición si la modelo no sabe compensar el peso del cuerpo.

Tal como están hechas las ataduras, todo el punto de apoyo de un extremo recae en las manos, y eso ya lo podemos elevar al nivel de castigo de la Iinquisición, porque la gran mayoría de personas no lo aguantarían ni cinco segundos. Es muy duro hacer como punto de apoyo en un extremo a las muñecas, y es total mérito de la modelo saber compensar el peso del cuerpo, que por inercia tiende a ir hacia abajo.

En segundo quedan las manos moradas, por la presión de las cuerdas al soportar el peso, y hay una serie de movimientos que la modelo sabe hacer para ir aliviando la presión y la tensión. Estos movimientos es sobre todo práctica, concentración, competividad y mentalidad, pero repito que nadie intente hacer esta suspensión! ¡Esto son cosas sólo entre Thyffany y yo! Esto es veinte años de experiencia, es confianza, es máximo sacrificio, y mucha capacidad mental de concentración, y es horroroso para las muñecas. ¡Las muñecas sufren mucho! ¡Es cierto! ¡No repetirla, ni copiarla, ni hacerla en vuestra casa! Se necesita una personalidad muy especial y singular, y una compenetración perfecta, para hacer esta suspensión.

Yo no lo hago con otras modelos. Nunca he hecho esta suspensión con ninguna otra modelo. Sólo la practicamos entre Thyffany y yo, porque ella, como modelo, también transmite toda la seguridad de su experiencia y capacidad, que es increíblemente sobresaliente ¡De matricula de honor!

También comento que es una suspensión de muy poco tiempo. Aquí no se puede estar una hora en suspensión, porque las semanas siguientes le quedarían afectadas las manos y estaría durante unas semanas sin fuerza en las manos. Por razones de seguridad, esta suspensiones han de durar unos quince minutos, que es mucho tiempo, y que este tiempo sólo es posible con modelos del nivel de Thyffany. Es todo mérito de ella, y las felicitaciones y halagos son para la modelo.

En nuestras búsquedas de todo tipo de escenario entramos en este sexshop Los escenarios siempre han de ser lugares originales, y no nos gusta repetir. Hay millones de escenarios posibles, y y no hay tiempo en toda una vida a hacer todos los escenarios que existen. Hacemos los que podemos, y buscamos que sean impactantes, bonitos, originales, sorprendentes, y ya es genial si son divertidos.

"Atada en un sexshop"

Con los escenario siempre intentamos ir innovando, variando y al mismo tiempo sorprendiendo. Nunca se acaba la lista de posibilidades, y tenemos miles de lugares pensados, y no paramos. No esperamos a nadie ni a mañana. Hacemos ahora y hoy lo que se puede hacer ahora y hoy. Detesto esa actitud típica de nuestro país de dejarlo todo para mañana El tiempo pasa, las oportunidades se pierden, y en muchas ocasiones no hay una segunda oportunidad. Hay gente que le importa una mierda, y están cómodos y cómodas sin hacer nada. A nosotros nos encanta competir. Es fantástico.

El escenario para esta sesión fue un sexshop. Con apenas un par de largas cuerdas y un vestuario sexy, recreamos la visita de una clienta que se pasea por el sexshop atada, mirando sus productos, las películas, los vibradores, las muñecas hinchables y decenas y decenas de artículos en un sector que ha creado algunos juguetes eróticos muy curiosos.

He de reconocer que esta sesión tiene muchos años. Hicimos estas fotos antes del año 2010 más o menos, pero tampoco me acuerdo muy exacto de la fecha. Habíamos comprado unas cuerdas verdes para tener cuerdas diferentes, queriendo similar que eran cuerdas militares, porque era un verde intenso, pero después de usarlas un par de veces quedaron con una tonalidad mate y apagada las cuerdas, y usamos estamos cuerdas en muy pocas sesiones. Pocos meses después compramos cuerdas rojas, y estas cuerdas verdes quedaron en desuso, y las tiramos hace mucho tiempo.

Fue una sesión muy alocada, pero a mí me encanta esa locura sana. Hay gente que dice de mí que estoy muy loco, pero para mí es un halago. La locura sana es uno de los ingredientes necesarios e imprescindibles para cualquier persona que quiera ser atrevida, creativa, artística, original y única. Este ingrediente es clave para diferenciarse de la gran mayoría de la gente, adoctrinada, adormecida, aborregada, rutinaria, clásica y monótona. ¡Eso sí lo detesto!

Aclaro que, cuando hablo de locura, no me refiero a esa gente loca que va gritando solos por la calle, o rompiendo cristales en ataques de furia, o amenazando con bates de béisbol por la calle, y montones de brutalidades de las que es capaz la especie humana ¡No me refiero a esos actos! ¡No, no, no! Hablo de la locura sana que te hace diferente, interesante y creativo.

En esta sesión quisimos sentir nuevas emociones, sorprender, y fue muy curioso, porque además aquel sexshop estaba abierto al público, e iba entrando gente a mirar y comprar, pero hablo de hace muchos años, y tampoco entraba mucha gente. Fue una experiencia interesante. Objetivo conseguido.