Nosotros queríamos hacer una sesión con las balas de paja amontanadas con algo de desorden, y vimos nueve balas de paja estaban esparcidas por este campo grande. Tuvimos que moverlas hasta el centro del campo, y pesan. Por suerte no eran balas de paja grandes, y tampoco circulares, pero igualmente pesan, y no se pueden arrastrar porque se rompen. Hay que levantarlas, aprovechando las pocas finas cuerdas con las que se atan estos volumenes de paja.

Estas siete balas de paja fueron suficientes. Las dos restantes estaban muy lejos, hacia mucha calor, y no eran necesarios. Las amontonamos con varias direcciones, y comprobamos si le producción alguna reacción a Alexia, porque hay personas que estas balas de pajas les hace sarpullidos, como una alergia con urticaria, pero Alexia no tenía problema. Estaba perfecta.

Usamos cuerdas de cáñamo para esta sesión. Quedaban ideales en la unión con el escenario y los tonos y colores de la fotografía. Llenamos a Alexia de cuerdas atada desde el pecho hasta el tobillo, amordazada y desnuda, y comenzamos a hacer las fotos. Nos encantaban las fotos atada recta en la cima de las balas de paja.

De vez en cuando venía el tren que se va hacia Francia. Lo sabemos. Estudiamos sus horarios de paso, y cada vez que venía el tren Alexia se escondía agachada tras la paja. Por eso también está puesta en disposición de muro.

Al terminar volvimos a colocar todas las balas de paja en el lugar que estaban, pero fue al terminar la segunda sesión que también os mostramos en nuestra website, y que podéis encontrar a través de la sección "All Outdoor", o la de "Updates" o el blog.