Hemos conocido una nueva modelo, Arima Hutsa, que nos ha encantado. Es genial. Ella nunca había hecho de modelo bondage, y quería probarlo. Su actitud era ideal para pasar un día muy divertido lleno de experiencias y nuevas emociones. Nos demostró desde el primer minuto que era una chica de palabra, responsable, profesional, comprometida, madura, y nos encantó. ¡Así tendría que ser toda la gente en esta sociedad! ¡Sería mucho mejor para todos y todas!.

Arima Hutsa nos demostró todas las grandes cualidades que debe de tener una modelo, y una persona. Lógicamente, era su primera experiencia, y yo siempre digo que la primera vez se debe de sentir la experimentación de las cuerdas en el cuerpo, la sensación de estar atada, el tacto de las cuerdas, en una sesión tranquila y cómoda. No nacemos aprendidos de nada. No sabemos hablar cuando nacemos. No sabemos andar. No salimos corriendo en el parto o saltando a la comba con el cordón umbilical. Nadie. Todo necesita sus pasos que dicta el propio sentido común.

Fuimos a hacer bondage outdoor, y en nuestra excursión por la montaña encontramos un trozo llano donde podía tumbarse. Pensamos en hacerle un hogtied, pero preferimos una posición para darle posados variados y movimiento, dentro por supuesto del límite de estar atada.

Usamos cuerdas rojas que brillaban sobre su piel desnuda y sus guapos tatuajes al sol. Atamos sus brazos a la espalda, unas sencillas vueltas de cuerdas rodeando su pecho, asegurando la firmeza de las ataduras, las piernas atadas en frogtied para darle esa buscada variedad de posados, y usamos un ballgag para la sesión amordazada.

Arima Hutsa estaba muy cómoda y muy divertida, con un bondage seguro y suficiente para hacerle sentir sus primeros tacto, y la sesión resulta fascinante.