En la segunda sesión nos adentramos en los bosques tenebrosos de la selva. ¡No, no! ¡Es broma! Esto no es ninguna selva, y lo digo sobre todo pensando en las personas con prejuicios y tabues que parecen heredados de la Inquisición. ¡Perderse en los bosques de Cataluña es casi imposible! Nuestros bosques parecen un jardín, que cada cien metros hay un camino, y gente buscando espárragos, setas, en bicicleta, andando, corriendo, comiendo en familia, y hasta cursos de coser calcetines a este ritmo.

Conocemos muchos árboles preciosos que os iremos mostrando durante todo el verano, y llevamos a Arima Hutsa hasta este árbol encantador, en una zona sombría del bosque. ¡Es sombría, sí! Sólo hay entre la copa de los árboles un hueco de tres metros, que justo en el momento de las fotos entraba iluminando a Arima Hutsa de lleno. ¡De frente! ¡Todo frontal! ¡Recto! ¡Como el foco de un faro! El sol rebotaba en su piel blanca. Los colores blancos, por naturaleza, reflejan, o repelen para entendernos, la luz que le da directamente.¡Cualquier luz! Da igual que sean focos, el sol o lásers. Por eso los tatuajes de color blanco y amarillo son los más difíciles de eliminar, e incluso puede no conseguirse. Repelen el láser. En fotografía ocurre lo mismo.

Estamos en terreno de naturaleza, y manda la naturaleza. Nos adaptamos lo mejor posible a las normas impuestas por la naturaleza, y la sesión fue ir graduando la cámara, que si busco tal ángulo, que si me pongo a hacer fotos en el suelo, que si desde arriba, que si resbalando por la pendiente, que si vuelvo a cambiar la configuración de la cámara, y al final decidí enfocar escureciendo las sombras que nos rodeaban, y destacando el rojo de las cuerdas.

A simple vista, puede parecer que ese árbol da para muchos otros posados muy espectaculares en una sesión bondage. Sin embargo, este árbol, como otros tantos árboles de este bosque, tenía un gran número de un tipo de pequeñas hormigas rojas, muy características de este clima, que pican mucho, pican fuerte, son agresivas, y atacan todas las hormigas. ¡Ni idea cómo se llaman las hormigas! ¡No les pregunté su nombre!.

Por encima de todo, esta la seguridad y el máximo cuidado a la modelo, y yo estoy plenamente convencido de hacer la sesión sin tener contacto con el tronco y las ramas. Con ese posado también esta muy guapa, y volvimos a cumplir el objetivo de la primera sesión, darle un margen de movimiento atada para que Arima Hutsa pueda descubrir que incluso atada en un bondage efectivo se puede hacer variados posados.

 

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