Terminamos la primera suspensión, y decidimos hacer una segunda sesión continua en ese mismo árbol, porque nos gustaba mucho el escenario. El árbol era de máxima seguridad. No había ninguna duda, y teníamos pensadas muchas suspensiones. Yo siempre tengo miles de ideas en la mente. Las ideas forman parte del espíritu competitivo. No tener ideas es el primer signo de la derrota.

Tenjou23 siguió atada con los brazos a la espalda. Estaba cómoda, y las ataduras en sus brazos eran como deben de ser, reales, firmes y seguras, sobre todo en las suspensiones, porque las cuerdas no deben de moverse. Es garantía de seguridad para evitar lesiones o accidentes. Las cuerdas están donde deben de estar, y quietas.

Esta vez, a diferencia de la primera sesión, fue con un posado boca arriba, atada con las piernas levantadas pero los tobillos doblados hacia su espalda, en una técnica muy similar al clásico hogtied que tantos millones de personas practican en su vida diaria y personal. ¡Sí! ¡Sí! ¡La gente lo niega! Ya veo la humanidad follando cada día con besitos en los labios, una rosa en la mesita de noche, recitando un poema de amor y la posición del misionero. ¡No me creo una mierda estos cuentos ridículos heredados de la Inquisición!.

De nuevo amordazada, hicimos ya la sesión, que esta posición os comento que no es cómoda. ¡No lo es!. Las cuerdas tiran en esa posición. Las cuerdas hacen fuerza. La escena es muy bonita, es sexy incluso, y transmite arte, pasión, erotismo, pero también hay que destacar que no es una sesión cómoda para la modelo. Estas cuerdas no son una hamaca. No es un sillón. No es un sofá. La gente que quiera ser espectador y ver la vida por la televisión, ¡que se quede en el sofá! ¡En el sofá la gente está cómoda!. La mayoría de las suspensiones no son cómodas, pero hacer la suspensión es una cuestión de actitud personal.

 

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