La primera sesión fue atada en la cima de las balas de paja amontanadas con algo de desorden, y también atada de pie frente a éstas. Salió la sesión muy bien de tiempo, y preparamos una segunda sesión con las balas de paja en otra posición.

Fue bien montadas, horizontales y verticales, creando una especie de sofá o de cama, asegurados de que estaban perfectamente colocadas y firmes. Alexia se vistió con un sexy conjunto de lencería militar, y se tumbó sobre el espacio que habíamos creado bien plano. Decidimos un bondage simple, un hogtied con las cuerdas de cáñamo porque cada vez estaban más cerca las sombras de los grandes árboles. El sol también comenzaba a bajar por las altas montañas, y las fotos con las balas de paja siempre tienen que ser con sol. Estos elementos siempre están al sol, salvo cuando los campesinos los recogen y los llevan a sus pajares, para usarlo en sus animales y sus cuadras.

Habíamos comprobaro que Alexia no tenía ningún problema con la paja, que no le creaba ninguna reacción alérgica, tampoco sarpullidos o urticaria, que es algo habitual en muchas personas, y fue genial que Alexia estaba perfecta, porque pudimos hacer las fotos con total tranquilidad en este aspecto. Se podía girar, moverse, y nos gustaba la paja adherida a su piel, y esto es paja real. No es de plástico. No. Esto es un campo real.

Nos encantó la sesión, y hubiéramos hecho muchas más sesiones, pero tampoco queremos llenar demasiado la website de fotos de balas de paja. La variedad enriquece, es entretenimiento y es espectáculo. No hay que ser repetitivo. Hay que ir variando escenarios.

Todas las balas de paja estaban esparcidas por este campo grande al llegar. Habíamos tenido que moverlas hasta el centro del campo, y al terminar las sesiones volvimos a desmontar todo el escenario que nos habíamos creado, y colocamos las balas de paja en el lugar que estaban al llegar.