Outdoor Bondage. Pensando siempre en mis ideas locas y originales, se me ocurrió hacer una sesión de fotos bondage muy divertida atada al lado de vacas en libertad en la montaña, y hoy os voy a hablar de vacas. ¡Venga! ¡A favor de avanzar en la cultura!

"Bondage outdoor atada junto vacas en libertad por las montañas"

Primer punto. Esto no son vacas de leche, pero eso no significa que no den leche. ¡Claro que sí que dan leche! Es la comida por naturaleza de los terneros cuando nacen. Sin embargo, se dice que no son vacas de leche porque su explotación no es la venta de la leche. Son vacas de carne, de comer. Dicho así a lo bestia, ¡del filete que tienes en la mesa! También hay una parte de vacas destinadas a conservar el medio ambiente. Los hervíboros son el regulador perfecto creado por la naturaleza para mantener bosques y campos limpios, por ejemplo, y aquí entran caballos, ovejas, cabras, etc. También forman parte de la cadena alimenticia por naturaleza y son presa de depredadores, pero en nuestras montañas están los osos reintroducidos, muy lejos de estas vacas, y el humano, que es el mayor depredador del planeta.

Segundo punto. Son vacas mansas, pero no hagas el gilipollas tampoco. Las vacas embisten, aunque sean mansas. Ser mansa significa que es muy difícil que te embista, pero puede ocurrir, sobre todo cuando han parido un ternero. En su estado natural, es un animal con una arrancada de velocidad que, si no tenéis ni idea de vacas, os va a sorprender. Tiene muy buena salida, y puede correr un buen trozo, y una embestida de vacas no es la primera vez que provoca lesiones o la muerte de alguien, aunque sus toros son mucho más agresivos. No me refiero a los toros de las plazas de toros y los toreros. ¡No! ¡Sus toros no son esos toros de toreros! Estos toros de vacas son los sementales que preñan las vacas, pero mucho cuidado porque son enormes. Son muy grandes, descomunales, mucho más grandes que una vaca, y por su fuerza, peso, tamaño y agresividad, matan gente y ganaderos cada año.

Tercer punto. Las vacas embisten cuando se sienten atacadas, cuando se sienten en peligro, ellas o su ternero, o cuando alguien les molesta. Al ser mansas, te puedes acercar una barbaridad, pero si la vaca no te conoce va a mantener una distancia prudencial. Si te aproximas y la vaca se puede ir, se aparta unos metros y se va. Si está acorralada o te exige espacio, la vaca puede embestir, y recuerda que si eres persona anciana, con sobrepeso o que no estás en forma, corre más la vaca. ¡Que tienen muy buena arrancada, que sí!

La vaca no es un depredador, y por lo tanto no ataca para matar o comerte. Sólo se defiende y repele ataques. Algo debe de haberle molestado, o se habrá sentido en peligro. La gran mayoría de embestidas de vacas son por imprudencias, porque la gente se acerca demasiado para acariciarlas, deprisa y corriendo o nerviosos y gritando a voz alta, que la gente habla en la montaña como si estuvieran cantando ópera. En las montañas no se grita, y las vacas no son el gatito en el sofá de tu casa.

Cuarto punto. Hay miles y miles de vacas en libertad repartidas por todas las montañas de nuestro país, pero que estén en libertad no significa que se suban al tren y se vayan al teatro. ¡No! Significa que tienen kilómetros para pastar por donde quieran por las montañas, y ahí están solas. Los ganaderos o pastores van a visitarlas y ver que todo está bien con sus todoterrrenos, pero las vacas se quedan solas. Comen la hierba natural de los bosques y las montañas brotada por la propia naturaleza. Cuando se acercan a fincas o carreteras o zonas de presencia humana, hay un pastor eléctrico. Son esos alambres que rodean las zonas que no pueden cruzar, para que no se metan en medio de una carretera o autopista, o en poblaciones habitadas por humanos.

Esos pastores eléctricos suelen estar electrificados, aunque no siempre, porque a veces hay algún atontado subnormal que mete la mano y le pega sacudida la corriente, y hay ganaderos que quieren evitar problemas con estos idiotas. Los pastores eléctricos tienen una puerta, dicho popularmente, que es un trozo donde se puede abrir, cogiendo el alambre por un plástico a modo de mango que lo recubre. Estos pastores eléctricos emiten un sonido imperfectible al oído humano, pero las vacas sí lo detectan. En líneas generales, no se acercan, pero las vacas son muy listas, tienen memoria, aprenden, y lo digo en serio, y se cargan los pastores eléctricos un montón de veces. A veces hay alguna vaca mala puta, y he visto vacas empujar a otra vaca contra el pastor eléctrico, y así lo destrozan. ¡Son muy listas! Los destrozan de muchas maneras.

Quinto punto. Las vacas no se pierden. Tienen muy buena orientación. Es el humano el que no encuentra su vaca, eso sí ocurre, pero la vaca no se ha perdido. Desde su propio punto de vista, la vaca está donde hay comida, y punto. ¡Así de fácil! Pero ellas no se sienten perdidas. Si hay montaña y hay prado, están en su casa. Los humanos sí que se pierden buscando espárragos, setas, o creyendo que son Heidi y van a ver a su abuelito, ¡y pasa lo que pasa! que se pierden y han de ir bomberos y policías y vecinos de la zona a buscarlos y rescatarlos. Los humanos se pierden hasta en el parking del supermercado, o van a la playa y no saben dónde han aparcado el coche, y se pierden buscando el coche. Eso son humanos.

Sexto punto. Cuando encuentres vacas en las montañas, recuerda que las vacas no se tocan, no te subas encima que no son caballos, no corras detrás de ellas que no son mariposas, no se bebe la leche de sus ubres, no permitas que tus perros ladren ni que se acerquen a ellas, no tires plásticos porque se los pueden comer y enfermar a las vacas, no les des de comer, y no les des de beber. La mierda química de la industria alimentaria humana no les interesa para nada, y las estupideces de los descerebrados tampoco les gusta. Son hervíboros. Las patatas fritas y la bollería de la pasteleria te las guardas para tu coche y tu diarrea al llegar a casa. Deja a los animales en paz. Hazlos fotos, posa cerca de las vacas, pero máximo respeto por la naturaleza. Los animales, y la naturaleza, quiere tranquilidad. ¡Simple y fácil!

Conozco cómo son las vacas desde que yo era un bebé. Crecí rodeado de animales, bosques, ríos y naturaleza, y yo prefiero estar junto vacas en el prado que al lado de la gente loca en la asquerosa ciudad.

Ya habéis aprendido algo de las vacas. Las fotos han salido muy divertidas, y es otro escenario distinto sumado a nuestra gigantesca colección de lugares o ambientaciones diferentes, únicas y variadas. Mis seguidoras y seguidores ya sabéis que siempre voy cambiando de escenarios, y todavía tengo miles de ideas diferentes. Soy una fuente inagotable de ideas. Las personas sin ideas, sin originalidad y sin variedad, repetitivos y rutinarios, son muy aburridos. Buscar nuevas ideas me encanta. Es mi forma de ser, mi forma de pensar, y mi forma de vivir.